El botellón y los ruidos toman el barrio madrileño de Malasaña mientras descienden las multas: “Nunca hemos dormido tan mal”
“Madre mía, esta noche es llamada tras llamada, todas las plazas están llenas de gente bebiendo, deberían sacar al ejército”. La que dice estas palabras es una de las operadoras del 092 de la Policía Municipal de Madrid, durante la madrugada del pasado sábado a domingo. Contesta a las 3.20 horas a una vecina que pide que los agentes disuelvan el botellón de las decenas de personas que se han instalado bajo su ventana a continuar la fiesta, con música por altavoces y un jolgorio tan grande que ha despertado a los que viven alrededor.
La estampa descrita no es una excepción este verano, durante el que se están produciendo numerosos episodios de incidentes relacionados con fiestas en las calles y noches de insomnio vecinal, especialmente en el corazón de la capital. Muchos vecinos consultados por Somos Malasaña califican la situación como “la peor” vivida en este barrio en mucho tiempo y aseguran que el nivel de jaleo ha subido varios puntos respecto a lo que era habitual en una zona con abundante oferta de ocio nocturno. Las llamadas a la Policía por botellones ruidosos empiezan el lunes y se suceden a lo largo de todos los días de la semana, hasta llegar al fin de semana, cuando la centralita de la Municipal colapsa.
Por Diego Casado.