Los Franco vuelven a fracasar en su intento de juzgar por delitos de odio a los manifestantes que protestaron en el balcón de uno de sus palacetes en A Coruña
Los herederos de Francisco Franco no desisten de su empeño de pelear en los tribunales por las propiedades con las que la familia se hizo durante la dictadura. Quedó visto para sentencia este jueves el juicio contra los nueve militantes del BNG que en septiembre de 2017 se subieron al balcón de la Casa Cornide, en A Coruña, para desplegar una pancarta que rezaba: “Que nos devuelvan lo robado. Franquismo nunca más”. El abogado de los nietos del dictador defendió que las pretensiones eran “coaccionar a alguien para que renuncie a unos derechos de propiedad”, pero el juez le negó que fuese más allá y plantease que la protesta se puede vincular a un delito de odio y otro de allanamiento de morada.
Los descendientes del dictador intentaron que los acusados se enfrentasen a estos delitos, por los que pedían hasta 81 años de cárcel en conjunto para los nueve activistas, pero la Audiencia de A Coruña ya había tumbado esa pretensión. En la vista oral de este jueves, el juez la rechazó también. Los protagonistas de la protesta están acusados de un delito leve de coacciones.
Por Paola Obelleiro.