Las palabras importan: así ha ayudado el mensaje claro de Nueva Zelanda a ganarle el pulso al virus
“Quédate en casa. Protege al NHS (el sistema nacional de salud de Reino Unido). Salva vidas”. El grito de guerra de la Gran Bretaña pandémica de Boris Johnson, resucitado este invierno, puede resultar familiar a los neozelandeses que ahora disfrutan de su “verano imparable”.
Hay quien afirma que el eslogan de tres partes de Johnson nació de una propuesta formulada en marzo del año pasado por Ben Guerin, un neozelandés de 25 años que colaboró en la estrategia de redes sociales desarrollada por los conservadores británicos. Le llamó la atención una frase cada vez más frecuente en el discurso de la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinta Ardern: “Quédate en casa, salva vidas”.
En ese punto, las estrategias de los dos países para luchar contra la COVID-19 divergieron. Un año después la detección de su primer caso de coronavirus, Nueva Zelanda ha eliminado en gran medida la transmisión comunitaria del virus. Sin embargo, Inglaterra sigue con estrictas restricciones y revivió su “quédate en casa” a principios de este año antes de su tercer confinamiento, el más duro. El número de muertos en Nueva Zelanda asciende a 26. El de Reino Unido supera los 100.000.
Escribe Elle Hunt.