Rastreadores en la tercera ola: de negacionistas a familias enteras contagiadas al otro lado del teléfono
La tercera ola del Covid-19 ha puesto sobre la mesa una nueva vuelta de tuerca en la carga de trabajo de los rastreadores que siguen la pista de los contagios. Las jornadas en que los casos positivos se han multiplicado en los registros diarios hasta poner contra las cuerdas a los hospitales y sus UCI, llevan asociado un trabajo paralelo y a contrarreloj de quienes contactan con las personas con coronavirus para tratar de cercar lo antes posible la expansión de la enfermedad. Y, al otro lado del teléfono, después de meses de trabajo y aún con la resaca de los encuentros de las fiestas navideñas, los rastreadores se encuentran desde negacionistas del Covid a familias enteras contagiadas, desde personas mayores con mucho miedo a asintomáticos a los que, en una llamada telefónica, le da un vuelco el corazón.
Escribe Carmen Reina.