Más conocimiento y menos sobrecarga hospitalaria mejoran la curación: “Algunos enfermos de COVID de la primera ola podrían haber sobrevivido”
El virus de la COVID de la segunda ola es tan dañino como el de la primera, aunque algunas circunstancias han atenuado la gravedad de la pandemia, al menos en los últimos meses. El último análisis del Instituto de Salud Carlos III muestra que del total de casos posteriores al 10 de mayo, un 5,4% fueron hospitalizados, un 0,4% acabaron en la UCI y un 0,8% fallecieron (la mitad de ellos sin pasar por cuidados intensivos). Antes de esa fecha, de sus registros se desprende un 38,4% de hospitalizados, un 3,9% en UCI y un 8,2% de fallecidos, respectivamente.
“El virus no está atenuado en absoluto. Era un mal bicho y lo sigue siendo”, advierte Germán Peces-Barba, vicepresidente de Neumología de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica. Afortunadamente, las opciones de supervivencia han mejorado en parte gracias a la experiencia que los médicos han acumulado estos meses, a los avances farmacológicos y sobre todo a la menor sobrecarga asistencial, que permite iniciar antes los tratamientos, explican varios doctores dedicados a la curación de las enfermedades provocadas por el SARS-CoV-2. Otras circunstancias como la rebaja de la edad de la media de los afectados, o que las personas más vulnerables utilicen muchas medidas de precaución también favorece un pronóstico más positivo de los infectados.
“Vamos aprendiendo, esto pasa con todas las patologías. Los tratamientos y cuidados son mejores, y la supervivencia también. Podría ser que pacientes que no sobrevivieron [en la primera ola] con los tratamientos y cuidados actuales pudieran haber sobrevivido”, explica Rocío Amézaga, coordinadora del Grupo de Trabajo de Transfusiones y Hemoderivados de la Sociedad Española de Medicina Intensiva.
Escribe Marina Estévez Torreblanca.