La ola de frío extremo pone en jaque las comunicaciones, la educación y la vacunación contra la COVID en toda España
Tras el paso de la borrasca 'Filomena', que ha dejado nevadas históricas en muchos puntos del país, España afronta desde esta madrugada una ola de frío que ha alcanzado hasta los -25.2 °C –temperatura mínima registrada en Molina de Aragón, Guadalajara– y que mantiene a varias provincias en riesgo. Las consecuencias del temporal primero y las heladas después se dejarán notar en todas partes, pero serán especialmente críticas en los lugares ya damnificados por la nieve, que las bajas temperaturas están convirtiendo en hielo. Las educación, la campaña de vacunación contra la COVID-19 y la movilidad ven cómo se les plantea una semana de dificultades logísticas y organizativas con la llegada del frío extremo que caerá sobre los estragos gélidos de Filomena.
“Esto no ha terminado. Tenemos unos días difíciles por delante”, ha advertido este lunes el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. En cómputo global, unas 600 carreteras permanecen afectadas en distintos puntos de la geografía española, donde las líneas de transporte se han ido recuperando progresivamente, pero no están del todo restablecidas. Los operarios llevan desde el fin de semana trabajando en las tareas de limpieza de la nieve acumulada –según el ministro de Transportes, José Luis Ábalos, se han liberado en 24 horas más de 12.000 kilómetros–, pero esta se está convirtiendo en placas de hielo que complicarán aún más los desplazamientos, tanto peatonales –en varias ciudades hay aceras prácticamente intransitables– como por carretera. De hecho, tanto el Gobierno central, como los de las comunidades autónomas más afectadas han llamado a la prudencia y han pedido a la ciudadanía restringir al máximo el tránsito “por seguridad” y para no entorpecer los trabajos.
Daniel Sánchez Caballero / Belén Remacha / Marta Borraz