Conocido como “El Betis”, este fue el primer barco a vapor que se construyó en España
“¡Dios mío y qué bulla hubo por la Tacita de Plata el 22 de julio de 1817! El barco de vapor, nombre aún impreciso, llegaba; un punto negro con enorme penacho de humo, sin ayuda de las velas, con una enorme chimenea, había remontado la punta de Rota y se acercaba al puerto, dejando atrás a embarcaciones de vela y de remo que pugnaban por seguirle emparejadas con su andar”.
Estas fueron las palabras que el marinero Julio F. Guillén Tato escribió sobre la llegada de “El Real Fernando” al puerto gaditano aquel verano, según recogieron los investigadores J. F. Casanueva y A. J. Fraidias en un ensayo del año 1900. Era la primera vez que un barco de estas características atracaba en aguas de la bahía de Cádiz y se convirtió en todo un hito en la historia de la marina española.
El primero por mar hasta Cádiz
Conocido como “El Betis”, este fue el primer navío español construido con esta tecnología y su origen lo encontramos en Sevilla. Su construcción se llevó a cabo en Triana, concretamente en el astillero de Los Remedios de la capital andaluza, y tenía 21,37 metros de eslora, 6,76 de manga (incluyendo las ruedas), 3,27 de puntal y 0,8 de calado.
“Es, sin duda, el barco de vapor que antecede a todos los españoles. Con este buque se establece la primera línea regular de pasajeros servida en nuestro país por esta clase de embarcaciones, uniendo Sevilla con Sanlúcar”, explicaron los investigadores anteriormente mencionados en El Real Fernando. El primer vapor español, un texto en el que recordaron también cómo el barco se arriesgó a salir al mar para llegar hasta Cádiz.
Pocas embarcaciones se habían arriesgado a hacer travesías por mar en los primeros años del barco a vapor, que en un principio se utilizaba para la navegación entre aguas interiores. El primero que salió al mar fue el Phoenix, del ingeniero John Stevens, que fue probado por vez primera y en un solo viaje entre New York y New Brunswick (Estados Unidos) en 1807.
Los viajeros tardaban mucho menos en llegar
“El Real Fernando” se inauguró el 16 de julio de 1817, con un primer viaje entre ambas ciudades andaluzas que incluía una parada en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz). Para hacernos una idea, el viaje en el barco permitía viajar entre Sevilla y la localidad gaditana en unas 9 horas, una travesía que en vela podía extenderse a unas 19 horas e incluso días si las condiciones eran malas.
El barco, que pertenecía a la Real Compañía de Navegación del Guadalquivir, podía transportar hasta 65 pasajeros en las cámaras de proa y popa, con tarifas de 40 y 60 reales respectivamente. A estos se sumaban entre 40 y 50 personas que podían viajar en la cubierta, donde el pasaje costaba alrededor de 20 reales.
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