Encuentran un enorme sable medieval en la tumba de un guerrero del siglo XIII

Los expertos creen se trata de un arma que fue hecha a medida para un guerrero de gran estatura.

Laura Cuesta

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En la región de Astracán, en el yacimiento conocido como Nido del Águila, los arqueólogos han encontrado un arma singular. Hablamos de un sable de más de un metro de largo que pudo pertenecer a un guerrero del siglo XIII, un hallazgo que ahora se describe como una de las incorporaciones al Museo-Reserva de Astracán más llamativas de los últimos tiempos.

“Los arqueólogos extrajeron el artefacto del yacimiento arqueológico en forma de bloque, con tierra incluida, y pesaba 15 kilogramos. Se trata de un caso excepcional de conservación. El hecho de que la hoja de hierro se guardara en una vaina de madera influyó significativamente en su preservación. La madera se conservó gracias a los óxidos de hierro”, explicó el restaurador Mikhail Golovachev.

El sable mide 112 centímetros con su vaina de madera, superando con creces la longitud típica de estas armas durante la Edad Media, cuando normalmente rondaban los 70 centímetros. Su tamaño, junto a su estado de conservación y construcción, han llevado a los especialistas a creer que este sable no fue producido en masa, sino fabricado a medida para alguien.

“Aquí vemos un encargo personalizado para una persona específica, cuya altura debía rondar los dos metros, ya que se requería una gran envergadura para sacar la hoja de su vaina”, añadió Golovachev. Así, el descubrimiento ofrece una nueva perspectiva sobre las costumbres bélicas de la región, pero también funerarias, ya que el sable se encontró en una tumba.

Otros objetos encontrados por los arqueólogos.

Dos tumbas con información clave

Los arqueólogos que trabajaban en el yacimiento estaban analizando una pequeña colina cuando encontraron más de 50 tumbas musulmanas. Aunque estas no se conocían, fue en los últimos días de la expedición cuando los especialistas se llevaron la gran sorpresa: descubrieron dos tumbas más que revelaban información muy interesante. 

En la primera de ellas, se encontró el cuerpo de un hombre. “Estaba tumbado boca abajo, y era evidente que le habían atado las manos antes de arrojarlo a la tumba. La parte facial del cráneo estaba orientada hacia arriba, lo que significa que claramente le habían roto el cuello. Al parecer, también le ataron los tobillos ”, explicó Tatyana Grechkina, doctora en historia e investigadora principal del estudio.

A solo 20 centímetros por debajo de esta, los arqueólogos hallaron un enterramiento anterior de mediados del siglo XIII. La fosa ovalada contenía el cuerpo tendido de otro hombre, el cual tenía la cabeza y la parte superior del torso cubiertas por una capa oscura. Según los investigadores, estos podrían ser los restos de una armadura de cuero y un casco. Además de puntas de flecha, en esta tumba se encontró el sable y la vaina de madera.

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