El día que se llevaron los restos de Charles Chaplin: la surrealista historia del robo de su cadáver

Charlie Chaplin con su esposa Oona y sus hijos.

Laura Cuesta

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El 2 de marzo de 1978 llamaron por teléfono a la casa de Consier-sur-Vevey, en Suiza, donde Charles Chaplin había pasado gran parte de su vida. Hacía ya dos meses y medio que el actor, que había revolucionado la industria cinematográfica de Hollywood, había fallecido. Al otro lado de la línea, una voz con acento extranjero pidió hablar con Oona, la última mujer de Chaplin.

La viuda no dio crédito al escuchar lo que aquella misteriosa voz le estaba reclamando: debía entregar 600.000 marcos suizos si quería recuperar el cadáver de su marido. ¿Cómo que el cadáver? El entierro de Chaplin había tenido lugar hacía ya un tiempo, y sus restos se habían depositado en el pequeño cementerio de Corsier-sur-Vevey. Oona acababa de enterarse de que alguien se había llevado el cuerpo.

Chaplin murió con 88 años

Charles Chaplin murió en la madrugada del día de Navidad de 1977, a sus 88 años, y lo hizo rodeado de su familia: su esposa más duradera (llegó a casarse hasta en cuatro ocasiones) y siete de sus ocho hijos. A su hija Geraldine, su heredera más conocida, no le dio tiempo a viajar hasta Suiza desde Madrid, donde llevaba un tiempo viviendo. 

En esa misma residencia de Consier-sur-Vevey en la que falleció fue el lugar en el que el actor había pasado sus últimos años, desde que los médicos le habían diagnosticado una demencia senil. Tenía dificultades para ver y oír, se expresaba con dificultad y era su mujer, con quien se llevaba 36 años, la que lo paseaba en silla de ruedas los meses previos a su muerte.

Cumpliendo los deseos de Chaplin, Oona organizó una ceremonia íntima para el entierro de sus restos. Tan solo miembros de su familia y algunos amigos cercanos pudieron acercarse al cementerio del pueblo para despedirse del director y actor, protagonista de películas de éxito como El chico (1921), Tiempos modernos (1936) o El gran dictador (1940).

Tumba de Charles Chaplin y Oona Chaplin en Corsier sur Vevey, Suiza.

La llamada del rescate

La noche del 1 al 2 de marzo de 1978, el polaco Roman Wardas y el búlgaro Gandscho Ganev se colaron en ese mismo cementerio y encontraron la lápida de Chaplin. Excavaron durante horas hasta dar con el ataúd de roble que pesaba cerca de 150 kilos y al que cargaron en una furgoneta para, esa misma noche, enterrarlo en un campo de maíz muy cerca de allí.

Cuando llamaron a Oona para pedirle el rescate, la mujer se negó en rotundo a aceptar tales condiciones, asegurando que el propio Chaplin “lo habría encontrado muy ridículo”. Con ayuda de la policía, planearon una falsa entrega del dinero y los ladrones cayeron en la trampa. Wardas, autor intelectual del robo, fue condenado a cuatro años y medio de prisión y, Ganev, a 18 meses. Los restos de Chaplin volvieron al cementario del que habían sido arrebatados.

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