Un hallazgo en Noruega sitúa uno de los enterramientos en barco más antiguos de Escandinavia antes de la era vikinga

Herlaugshaugen (en primer plano, en el centro) desde el oeste, mirando hacia el estrecho y el continente al fondo. (Fotografía de Hanne Bryn, Museo Universitario NTNU, Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología).

Ada Sanuy

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El gran túmulo funerario de Herlaugshaugen, situado en la isla de Leka, en la costa de Noruega, ha sido durante siglos un lugar envuelto en la leyenda. Asociado tradicionalmente a la supuesta tumba del rey Herlaug, un personaje recogido en las sagas medievales, nuevas excavaciones arqueológicas han permitido reinterpretar su origen y relevancia histórica. Un estudio reciente publicado en Antiquity confirma que este monumento alberga uno de los enterramientos en barco más antiguos documentados en Escandinavia, lo que obliga a revisar la cronología de estas prácticas funerarias en el norte de Europa.

La datación del enclave

Los trabajos realizados en 2023 por equipos del Museo Universitario de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología (NTNU) han recuperado clavos de hierro tipo “clinker” y restos de madera, elementos característicos de embarcaciones construidas con tablones solapados. Estas evidencias han permitido identificar el túmulo como un enterramiento naval fechado entre finales del siglo VII y comienzos del VIII, anterior al desarrollo pleno de la era vikinga, tradicionalmente situada en torno al año 800.

La datación mediante radiocarbono de muestras de madera y carbón sitúa la construcción del túmulo en un rango comprendido entre finales del siglo VII y comienzos del VIII d.C., lo que convierte a Herlaugshaugen en un eslabón clave entre los enterramientos en barco de Inglaterra anglosajona —como Sutton Hoo— y los grandes túmulos escandinavos posteriores. Esta relación apunta a posibles conexiones culturales a ambos lados del mar del Norte antes de lo que se pensaba.

Dibujo del túmulo de Herlaugshaugen realizado por P.H. Sommerschild en 1780 (publicado en Suhm en 1784). Las letras señalan los distintos lugares de descubrimiento: d) la "ventilación"; h) muro de rocas; g) esqueletos y espada. El norte en el mapa corresponde en realidad al noreste.

Así era la embarcación

El análisis de los restos recuperados apunta además a que la embarcación enterrada tenía más de 20 metros de eslora, lo que la sitúa en la categoría de grandes naves. Los clavos encontrados, homogéneos en tamaño y características, indican que probablemente pertenecían a la sección central del casco, por debajo de la línea de flotación. Aunque las alteraciones provocadas por excavaciones del siglo XVIII dificultan la reconstrucción exacta, la orientación del barco pudo seguir un eje suroeste-noreste.

¿Un monumento y no una tumba?

Más allá de su dimensión técnica, el hallazgo tiene implicaciones históricas de mayor alcance. Los enterramientos en barco han sido interpretados tradicionalmente como expresiones de poder, estatus social y control territorial. En este sentido, Herlaugshaugen podría entenderse no solo como una tumba, sino también como un monumento vinculado a procesos de jerarquización social y consolidación de élites durante la Edad del Hierro tardía.

La ubicación del túmulo refuerza esta interpretación. Leka se encuentra en un punto donde convergen rutas marítimas y terrestres, conectando la costa noruega con el interior y con redes más amplias. La zona, rica en recursos naturales como pesca, madera y mineral de hierro, habría funcionado como nodo de intercambio y encuentro, lo que ayuda a contextualizar la construcción de un monumento de gran visibilidad junto al puerto.

Los montículos monumentales de Bertnem (fotografía tomada en la década de 1920 por Theodor Petersen, Museo Universitario NTNU, Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología).

El estudio también subraya el papel de estas estructuras en la articulación de redes económicas y culturales. Durante los siglos VII y VIII, el transporte marítimo facilitó la circulación de bienes como pieles, astas de reno o piedra de afilar, así como el contacto con otras regiones europeas. En este contexto, las élites locales pudieron consolidar su poder participando activamente en estas dinámicas de intercambio y movilidad.

En conjunto, los resultados sitúan a Herlaugshaugen como una pieza relevante para entender la evolución de las sociedades del norte de Europa antes de la era vikinga. Lejos de ser un fenómeno aislado, los enterramientos monumentales en barco aparecen como parte de una tradición más amplia y temprana, vinculada a la construcción del poder, la identidad y las conexiones marítimas que acabarían definiendo la historia de la región.

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