De mariposas, brujas, orinales y hasta de saleros: estos son algunos de los museos más originales

En Alicante uno puede visitar una colección sorprendente de más de 20.000 saleros y pimenteros de todo el planeta

Alberto Gómez

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La riqueza cultural de un territorio a veces no solo se mide por sus grandes pinacotecas, sino también por aquellos espacios que custodian lo insólito. España, de hecho, cuenta con una red de instituciones que escapan de lo cotidiano para ofrecer experiencias difíciles de encontrar en los circuitos turísticos habituales. Estos museos extraordinariamente originales resaltan las peculiaridades de cada región, sus leyendas generacionales y sus tradiciones más arraigadas. Desde instalaciones bajo el mar hasta santuarios dedicados a objetos domésticos como los saleros, la geografía española es un mapa de curiosidades por descubrir. Explorar estos centros permite al visitante acercarse a la historia y la identidad nacional desde una perspectiva sumamente fresca y diferente.

En la localidad navarra de Leitza, la familia Perurena ha levantado Peru Harri, un museo dedicado íntegramente a la piedra y la identidad vasca. Este enclave rinde homenaje a los “Herri Kirolak” o deportes rurales, con estatuas prominentes que dominan el paisaje de la zona. Iñaki Perurena, leyenda del levantamiento de piedra, dirige a menudo las visitas que exploran la conexión entre la piedra, el pueblo y el mito. Los visitantes pueden disfrutar de un recorrido de dos horas que incluye el accionamiento real de una catapulta histórica. El espacio es un testimonio vivo de cómo la tradición familiar puede convertirse en un motor de preservación cultural única. 

Sin salir del norte de la península, el misterio y la historia se entrelazan en Zugarramurdi, conocido mundialmente como el pueblo de las brujas debido a sus procesos inquisitoriales. Su museo ofrece en este caso una oportunidad rigurosa para conocer la histeria colectiva que rodeó a los hechos ocurridos hace más de tres siglos. La visita permite explorar la mitología, las creencias y las prácticas de la sociedad vasca del pasado a través de un relato educativo. El complejo incluye el museo, el propio pueblo y las famosas cuevas donde se realizaban los ritos paganos originales. Se homenajea a los vecinos que fueron víctimas de la Inquisición, rescatando sus nombres de un pasado marcado por la superstición. Es un espacio que combina el rigor histórico con una atmósfera tenebrosa que cautiva a todos sus visitantes por igual. 

Con una extensión de 2.500 metros cuadrados, alberga una serie de esculturas del artista británico Jason deCaires Taylor hechas de hormigón neutro. Estas obras

Zaragoza alberga el único museo de Europa dedicado exclusivamente al origami, situado en el Centro de Historias de la ciudad aragonesa. Este centro cultural realiza un recorrido detallado por la historia del papel y las diversas tendencias del plegado en todo el mundo. Su colección permanente cuenta con obras maestras de los mejores plegadores internacionales, demostrando la versatilidad artística de este material. Además de la exhibición de piezas, el museo funciona como una escuela taller donde se enseñan las técnicas básicas de este arte milenario. Es un espacio donde la creatividad y la precisión se unen para transformar simples hojas en figuras de gran complejidad visual. La institución destaca por poseer uno de los fondos más importantes del mundo, con papeles llegados de rincones muy diversos. 

En el Castell de Guadalest, Alicante, existe una colección sorprendente de más de 20.000 saleros y pimenteros de todo el planeta. Andrea Ludden ha dedicado treinta años a recopilar estas piezas cotidianas que presentan formas de lo más variopintas y curiosas. En las vitrinas se pueden observar desde diminutas lavadoras y astronautas hasta aves que emiten sonidos reales al ser manipuladas. Se trata del único museo de este tipo en el continente europeo, con una réplica situada en el estado de Tennessee. Los objetos datan desde el siglo XIX hasta la actualidad, mostrando la evolución del diseño industrial en los utensilios domésticos. Este rincón alicantino prueba que incluso los elementos más sencillos de una mesa pueden convertirse en objetos de colección artística. 

Barcelona custodia una colección única en Europa de carrozas fúnebres que permite viajar a la ciudad neoclásica del siglo XIX. Ubicado en el cementerio de Montjuïc, el museo exhibe trece carrozas históricas y seis coches de acompañamiento de gran valor. Entre las piezas más destacadas se encuentra la carroza imperial utilizada en el sepelio del alcalde madrileño Enrique Tierno Galván. La exposición se complementa con una biblioteca especializada en el ámbito funerario, considerada la más importante de todo el territorio nacional. A través de información virtual, los visitantes comprenden cómo la muerte y el duelo han sido representados socialmente a través del tiempo. 

Orinales y mariposas

En la localidad de Ciudad Rodrigo, Salamanca, el Museo del Orinal presenta una de las colecciones más raras y llamativas de España: más de 1.300 piezas procedentes de casi treinta países distintos. La exposición muestra la evolución de este objeto doméstico desde el siglo XIII hasta el siglo XX, reflejando cambios en la higiene. Además de orinales de diversos materiales y decoraciones, la muestra incluye una interesante serie de escupideras históricas de gran valor. Este espacio destaca por su originalidad absoluta, convirtiendo un elemento cotidiano y privado en el protagonista de un relato cultural. Es un testimonio de cómo la constancia de un coleccionista puede dar lugar a un museo de relevancia internacional.

En la provincia de Lleida uno puede visitar el Museo de las Mariposas de Catalunya, donde se custodian más de 30.000 ejemplares naturales. Este centro es fruto de cincuenta años de investigación y muestra piezas singulares, como la mariposa más grande del mundo. Más allá de la belleza visual de los insectos, el museo desarrolla una labor vital de divulgación sobre la biodiversidad. Sus actividades incluyen itinerarios por la naturaleza para enseñar a proteger los ecosistemas locales de forma directa y efectiva. 

Por último, en las profundidades de la costa de Lanzarote se encuentra el Museo Atlántico, una joya arquitectónica sumergida a doce metros bajo el mar. Con una extensión de 2.500 metros cuadrados, alberga una serie de esculturas del artista británico Jason deCaires Taylor hechas de hormigón neutro. Estas obras no solo funcionan como una exposición de arte moderno, sino que también actúan como un oasis para la biomasa marina. Para visitar este recinto único en Europa hay que, eso sí, bucear. Es un espacio de silencio absoluto donde el arte y la naturaleza se fusionan de una manera visualmente impactante. La visita es una experiencia inmersiva que desafía los conceptos tradicionales de lo que debe ser un espacio museístico actual. 

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