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El pintor de la belleza cotidiana y el arte de mirar de espaldas que protagoniza la nueva exposición del Thyssen

Stue. Ida sidder og læser. (Salón. Ida sentada y leyendo) de 1893.

Andrea Blez

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El Museo Thyssen-Bornemisza arranca una nueva exposición temporal que dedica al pintor danés Wilhelm Hammershøi, conocido por dotar de misterio a la vida doméstica de la burguesía, su propia existencia, pues su mujer fue una de las grandes protagonistas de una obra que pasó al olvido por estar “pasada de moda” en plena era de las vanguardias, pero que ha ido recuperando su sitio en las últimas décadas.

Un pintor que enseñó a mirar de espaldas, a encontrar grandeza en lo cotidiano, y que desde el 17 de febrero se puede apreciar a través de su obra una gran retrospectiva, la más grande en España hasta ahora, con 89 óleos y dibujos, que se ha realizado con la cooperación de la Kunsthaus Zürich y comisariada por Clara Marcellán.

Esta exposición de El ojo que escucha, que estará en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid hasta el próximo 31 de mayo llega casi dos décadas después de otra destacada retrospectiva que tuvo el pintor en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona en 2007.

Quien fue Hammershøi: el pintor del silencio, la austeridad y el misterio

Wilhelm Hammershøi fue un pintor danés nacido en Copenhague en 1864 en el seno de una familia acomodada de la capital que se dedicaba al comercio. Desde muy pequeño se interesó en el arte, y de hecho comenzó a pintar a los ocho años, tal y como atestigua una carta del profesor de la escuela de arte en la que estudiaba que lo describió como “único e incomprensible” y con gran talento.

Amalienborg Plads (Palacio de Amalienborg, Copenhague).

A los 21 años ya tuvo su primera exposición, en la que ya se hizo evidente su estilo, ese que le haría inconfundible: colores grises, figuras solitarias, paredes oscuras, habitaciones vacías, algún mueble y ángulos rectos. En 1891 se casó con Ida Ilsted, hermana de un amigo y compañero de trabajo, con quien viviría hasta su fallecimiento en 1916 y que sería una de las protagonistas de sus cuadros, al igual que su cuñado Peter.

Contemporáneo de las vanguardias, pero indiferente a ellas

De la vida de Wilhelm Hammershøi no se saben muchos detalles, lo que sí que se tiene claro es que fue contemporáneo de estilos que gozaron de popularidad y reconocimiento en su momento como fueron el impresionismo, fauvismo o las vanguardias, pero él se mantuvo indiferente y siguió cultivando su estilo, más centrado en la vida cotidiana y de corte sencillo y clásico, con paleta de colores grises, verdes y pardos.

Según su obra se considera que fue una persona melancólica, que además de pintar escenas de su hogar, su mujer de espaldas también retrató a personas de su época o algunos paisajes urbanos de su Copenhague natal. Su tratamiento de interiores y efectos de luz le han hecho ser definido como descendiente de Vermeer y precursor de Hopper.

Hammershøi ha recuperado popularidad en las últimas décadas por esa sensación de serenidad, silencio y comodidad que transmiten sus espacios, que también generan inquietud. Si de algo fue maestro fue del llamado Rückenfigur, el arte con el protagonista de espaldas, que invita al espectador a mirar lo mismo que él. Además del danés, hay otros ejemplos de obras maestras con esta técnica, como es el caso de Caminante sobre el mar de nubes de Caspar David Friedrich, uno de los exponentes del romanticismo alemán, o Muchacha en la ventana de Salvador Dalí.

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