El farol de los osos pardos cantábricos: así engañan a sus rivales para parecer más grandes

El estudio se ha centrado en el comportamiento del oso pardo cantábrico

Àlex Gonzàlez

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Los osos pardos de la cordillera Cantábrica también parecen recurrir al engaño para ganar ventaja frente a otros individuos. Un estudio internacional con participación española ha documentado por primera vez que algunos machos elevan deliberadamente las marcas que dejan sobre árboles y postes para aparentar un tamaño mayor del que realmente tienen. El trabajo, publicado en la revista científica Journal of Mammalogy, cuestiona la idea de que este tipo de señales biológicas reflejan siempre de forma fiel las dimensiones corporales del animal.

La investigación ha contado con la participación de especialistas de la Universidad de León, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Universidad de Oviedo, la Universidad de Granada y varias entidades dedicadas al estudio y conservación de la fauna salvaje, junto a un equipo que ha analizado durante cuatro años el comportamiento comunicativo del oso pardo cantábrico (Ursus arctos).

Marcas situadas más arriba para aparentar mayor tamaño

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores instalaron cámaras trampa en distintos puntos de marcaje de la cordillera Cantábrica, repartidos entre Asturias y León. En total, reunieron más de 117.000 horas de grabación y registraron la presencia de 164 ejemplares. Gracias a ese seguimiento detectaron que siete machos usaban estrategias poco habituales para dejar sus señales a una altura superior a la normal para su tamaño.

Algunos de estos osos trepaban parcialmente por árboles o postes antes de restregarse o dejar sus marcas, mientras que otros aprovechaban desniveles del terreno o estructuras naturales para alcanzar zonas más elevadas. De esta manera, las señales visuales y olorosas quedaban situadas a una altura que normalmente se asociaría a ejemplares de mayor tamaño y, por tanto, más dominantes.

La altura de estas marcas son una importante fuente de información para otros osos. Los machos utilizan con frecuencia troncos y árboles para depositar olores y dejar señales visibles en la corteza, y cuanto más alto aparece ese rastro, mayor suele ser el tamaño corporal del animal que lo produjo.

Oso pardo subido a un árbol

Una estrategia reservada para pocos individuos

El estudio revela que esta conducta es poco frecuente. Solo siete de los 164 osos identificados, el 4,3% del total, recurrieron a este tipo de faroles. Los investigadores consideran que precisamente esa baja frecuencia contribuye a que el sistema de comunicación siga siendo fiable, ya que, si todos exageraran habitualmente sus señales, estas perderían su valor como indicador del tamaño real.

Además, quienes más utilizaron esta estrategia fueron machos subadultos o individuos aparentemente menos competitivos. En cambio, los grandes machos adultos, que ya cuentan con una ventaja física evidente, tendrían menos necesidad de aparentar un tamaño superior. Los autores plantean que estas señales podrían servir para influir en la percepción de otros machos, evitar enfrentamientos o mejorar sus posibilidades durante la época reproductora, aunque advierten de que el estudio no demuestra que los demás osos sean realmente engañados por estas marcas.

Los investigadores explican tambien que en futuras investigaciones deberán analizar cómo reaccionan los receptores ante estos marcajes elevados y si modifican su comportamiento. Mientras tanto, el trabajo da una nueva visión sobre la comunicación del oso pardo y muestra que estos grandes mamíferos utilizan una combinación de señales químicas y visuales mucho más sofisticada de lo que se creía.

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