Prohibido si tienes vértigo: China presume de un puente helicoidal de cristal que salva más de 140 metros de altura

Los ingenieros reparten las cargas para evitar colapsos

Héctor Farrés

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Quienes calculan estructuras parten de algo poco intuitivo, que la forma no decide si una construcción aguanta o cae, porque el reparto del peso y la forma en que ese peso se transmite al terreno es lo que marca el resultado. Los puentes, incluso cuando parecen imposibles, se diseñan para que cada pieza reciba solo la carga que puede asumir, y eso permite levantar trazados ondulados, curvos o aparentemente inestables.

En ese proceso intervienen cálculos sobre tensiones, apoyos y materiales que garantizan que la estructura mantenga el equilibrio aunque su silueta rompa lo esperado. Por eso existen pasarelas que parecen doblarse en el aire sin perder firmeza. Esa misma lógica se traslada a diseños que cuidan la apariencia sin dejar de cumplir bien su función.

El puente Ruyi en Zhejiang recibe miles de visitantes

El puente Ruyi en China con un trazado ondulado y entrelazado ha pasado de parecer un montaje digital a convertirse en un destino real con miles de visitantes, después de que su estructura demostrara que esa apariencia extrema responde a un diseño válido. La construcción se ubica en la provincia de Zhejiang y ha sido recorrida por más de 200.000 personas, lo que confirma su funcionamiento y su atractivo.

El ingeniero He Yunchang, especialista en estructuras metálicas y participante en el equipo del estadio principal de los Juegos Olímpicos de Pekín de 2008, diseñó esta obra con criterios de distribución de carga propios de grandes infraestructuras. Su experiencia en acero y en proyectos de gran escala permitió plantear una estructura que no depende de una forma tradicional para mantenerse estable. Además, su trayectoria incluye la participación en construcciones relevantes dentro de China, lo que sitúa este puente dentro de una línea de trabajo consolidada en ingeniería estructural.

Las plataformas se apoyan en roca y se conectan con cables y un paso central

La forma del puente recuerda a un cetro tradicional chino llamado ruyi, un objeto curvado asociado a la buena fortuna. Aunque desde ciertos ángulos evoca una doble hélice, su diseño responde a esa referencia cultural y no a una intención científica.

La estructura se extiende a lo largo de 100 metros y se sitúa a unos 140 metros sobre un barranco, en el valle de Shenxianju. Su orientación forma un ángulo de 26 grados con el Pico Fozu, lo que integra la construcción dentro del relieve montañoso que la rodea.

El puente se compone de tres tramos ondulados que se entrelazan en el aire y se apoyan en los extremos sobre la roca. Estas plataformas están conectadas por cables y por un pequeño tramo central que permite cambiar de lado. El conjunto distribuye el peso a lo largo de toda la estructura, lo que evita concentraciones de carga que podrían provocar fallos.

Además, el nivel inferior incorpora vidrio templado laminado con alta transmisión de luz, mientras que el superior utiliza planchas metálicas perforadas. Este diseño genera una sensación intensa al caminar, ya que permite ver el vacío bajo los pies, aunque la estabilidad está garantizada por pruebas previas de resistencia.

Cuando se difundieron las primeras imágenes, muchas personas pensaron que se trataba de una recreación digital. El astronauta canadiense Chris Hadfield publicó un vídeo grabado con dron que amplificó esa reacción inicial en redes sociales. La verificación posterior por parte de la web Snopes confirmó que el puente existía y que su apariencia respondía a un diseño real.

La afluencia crece desde la apertura en 2020

El entorno donde se sitúa refuerza esa percepción. El Área Escénica de Shenxianju ocupa unos 158 kilómetros cuadrados y reúne picos rocosos, bosques y cursos de agua. En días de lluvia, la humedad genera niebla que envuelve el valle y hace que la estructura parezca suspendida en el aire. Desde el centro del puente se pueden observar varios picos destacados, y en la cabecera se encuentran árboles que forman parte del paisaje simbólico del lugar. Además, el sistema de iluminación nocturna crea un efecto visual que acompaña el recorrido.

El diseño del puente Ruyi toma forma de cetro tradicional

La llegada de visitantes ha sido constante desde su apertura en 2020, incluso en un contexto marcado por restricciones sanitarias. Más de 200.000 personas han cruzado la pasarela, lo que confirma su uso continuado. Aunque no alcanza las dimensiones del puente de vidrio más largo del mundo, que en Guangdong mide 526,14 metros y se sitúa a 201 metros de altura, su diseño lo ha convertido en un referente dentro de este tipo de construcciones.

La experiencia de caminar sobre una superficie transparente a gran altura, junto con la forma ondulada del recorrido, explica que siga atrayendo a quienes buscan recorrer una estructura que parece desafiar lo habitual pero funciona con precisión.

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