Cuando se registró el sonido más fuerte de la historia: así fue la la erupción del volcán Krakatoa

Una litografía de 1888 de la erupción del Krakatoa en 1883.

Laura Cuesta

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Krakatoa, una isla situada en el estrecho de la Sonda, entre Java y Sumatra, en la actual Indonesia, había sido un volcán que, pese a estar activo durante siglos, había conseguido estabilizarse. Todo cambió una mañana de mayo de 1883, cuando el capitán del buque de guerra alemán Elisabeth divisó una nube de ceniza y polvo que se elevaba sobre la isla.

Lo que el hombre no se podía esperar es que aquello que vio formaría parte de una de las primeras erupciones volcánicas documentadas en esta isla en al menos dos siglos. Los dos meses siguientes, el “espectáculo” continuó en el volcán, y las columnas de ceniza y vapor se iban elevando poco a poco sobre la isla, siendo visible a decenas de kilómetros de distancia. Pocos podían imaginarse que el volcán no estaba más que acumulando una energía enorme que acabaría saltando por los aires.

A mediados de agosto, las erupciones se hicieron mucho más frecuentes y violentas, y el día 26, Krakatoa entró en una fase prácticamente continua de explosiones. Una enorme columna de ceniza terminó por oscurecer todo el cielo, y una gran cantidad de material volcánico empezó a caer sobre los barcos y los pueblos cercanos. Había comenzado la erupción que pasaría a la historia por sus terribles consecuencias.

Miles de muertos y un sonido sin precedentes

Entre aproximadamente las 5:30 y las 10:00 de la mañana del 26 de agosto de 1883, se produjeron cuatro grandes explosiones, siendo la última la que culminó la catástrofe. Esta explosión fue tan extraordinaria que la ceniza se elevó 80 kilómetros hacia el cielo y cubrió 800.000 kilómetros, provocando una oscuridad casi total en la zona que se alargó durante dos días y medio.

La mayor parte de la isla de Krakatoa desapareció y colapsó, dejando una enorme depresión volcánica. El colapso de la isla desplazó una cantidad gigantesca de agua, lo que a su vez desencadenó una serie de tsunamis con olas enormes que golpearon las costas de Java y Sumatra con una violencia devastadora.

En total, se estima que el desastre provocó la muerte de aproximadamente 36.000 personas, así como la destrucción de cientos de pueblos y aldeas costeras. La inmensa mayoría de las víctimas (unas 34.000) falleció a causa de los tsunamis y no directamente por la explosión, que también consiguió marcar un nuevo récord.

En lugares de Australia y en la isla de Mauricio, en el océano Índico, personas que estaban a miles de kilómetros describieron haber oído algo parecido a cañonazos o disparos lejanos; también en Gran Bretaña y Estados Unidos se registraron repentinos picos de presión. Todo tenía su explicación, pues la explosión final del Krakatoa produjo el sonido más fuerte jamás registrado en la historia moderna, audible en más del 10% de la superficie terrestre.

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