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INTERNACIONAL

El euroescéptico Nigel Farage toma las riendas en el debate sobre el Brexit en the Guardian

El ex viceprimer ministro liberal Nick Clegg, el líder euroescéptico Nigel Farage, el laborista Alan Johnson y la parlamentaria conservadora Andrea Leadsom discuten sobre el Brexit en un debate organizado por the Guardian

El líder del UKIP, Nigel Farage, y el exviceprimer ministro liberal, Nick Clegg, en una imagen de archivo.

El líder del UKIP, Nigel Farage, y el exviceprimer ministro liberal, Nick Clegg, en una imagen de archivo. Ian West/ZUMA Press

Las claves

Cualquiera que pensara que la campaña del referéndum sobre la UE será aburrida tendrá que revisar su punto de vista después de este encuentro. Fue animado y ruidoso, principalmente para bien. En comparación, los debates de las elecciones generales fueron más bien pomposos.

El Proyecto Miedo estuvo muy presente, a ambos lados. En el bando a favor de la ruptura con Europa, el líder del UKIP, Nigel Farage, como era de esperar, definió la Unión Europea como un "proyecto político fracasado" y advirtió de que permanecer en la UE implicaría que Turquía entre en la unión en algún momento. La parlamentaria conservadora Andrea Leadsom afirmó que la UE está imponiendo leyes en Reino Unido que están fuera del control británico.

El defensor de la permanencia en la UE Nick Clegg, del Partido Liberal Demócrata, afirmó que el Brexit conduciría a "condiciones comerciales considerablemente peores". El laborista Alan Johnson señaló que los franceses romperían el acuerdo que permite los controles fronterizos en Calais si Reino Unido saliera de la UE.

Veredicto rápido: ¿quién ganó?

A juzgar por la respuesta del público, nadie ganó. Las personas que asistieron para escuchar a los políticos parecían implicadas casi todo el tiempo, pero en ningún momento hubo signos de que alguien cambiara de opinión. Al final, cuando la redactora jefa de política de the Guardian y moderadora del evento, Anushka Asthana, preguntó si lo que oyeron convenció a alguien para replantearse su postura, casi nadie levantó la mano.

Aun así, probablemente el bando por la permanencia es el que más tiene que preocuparse por lo que ocurrió en la noche de este martes en el London Palladium. En las últimas tres semanas, David Cameron ha transmitido en varios discursos y entrevistas unos argumentos tranquilos y coherentes a favor de seguir en la Unión Europea. Sus adversarios, por el contrario, están luchando por el Brexit con gran apoyo mediático pero mucha menos coherencia y disciplina. Cameron está ganando en cuanto a argumentación.

Farage arrancó con un mensaje llamativo, en el que decía que Reino Unido es algo más que solo "una estrella en la bandera de otro". Después apretó el botón de las emociones en varias ocasiones, por ejemplo al hablar de Turquía, de los laboristas y la clase trabajadora, de los eurócratas e incluso de Escocia, sobre la cual se burló de la posibilidad de que un día vote por la independencia con lo bajo que está el precio del petróleo.

El euroescéptico logró incluso deshacerse de un argumento que suena perfecto, el de que un acuerdo comercial al estilo del de Noruega no interesaría a Reino Unido, con un discurso bastante bueno sobre las maravillas de Escandinavia. Si alguno de los que estaban en el escenario podía persuadir a votantes indecisos, seguramente sería él.

En muchos momentos el debate se convirtió en un enfrentamiento entre Farage y Clegg, puesto que la oposición más eficaz a Farage vino del exviceprimer ministro. Clegg se mostró incisivo y contundente, y tuvo un momento espectacular cuando se burló del líder del UKIP por lo que había dicho sobre Obama y Rusia y por su fe en las teorías de la conspiración.

Johnson también dio al menos un golpe duro a Farage, cuando este se rió de la idea de que el UKIP quiere excluir a los migrantes de la UE para que puedan entrar más indios. Pero Clegg y Johnson estuvieron más bien a la defensiva, mientras que Farage era quien conducía el debate.

Los mejores argumentos

Farage afirmó que Noruega es rica y tiene éxito y felicidad, por lo que merece la pena seguir sus pasos: "¿Tan horrible sería ser como Noruega? ¿Ricos, felices y con éxito?".

Clegg negó la información de The Sun de que la reina apoyó el Brexit en un acto al que él asistió hace cinco años, y dijo que se trataba de "basura ridícula": "una sandez de sobresaliente, de 24 quilates".

Farage tachó a Obama –quien ha dejado caer que quiere que Reino Unido siga en la UE– de ser "el presidente más anti-británico que Estados Unidos ha tenido nunca".

Leadsom rechazó la visión de "un par" de estadounidenses.

Clegg contrarrestó eso recordándole que estaba hablando del presidente Obama, que no es solo "Joe Bloggs de Cleveland" y que merece la pena escucharlo. Eso fue lo que levantó más aclamaciones en toda la noche.

Johnson acusó a Farage de ser pesimista en todo hasta que habla de salir de la UE, cuando se convierte en "Ana de las Tejas Verdes". Señaló que, dentro de la UE, los países del este han pasado "de la oligarquía a la democracia".

Leadsom dijo que nadie tiene una "bola de cristal" para poder predecir qué pasará en caso de Brexit. Pero insistió en que es "perfectamente posible negociar los términos de la salida" con tiempo.

Veredicto rápido de Twitter

Nick Clegg pareció atraer la mayor parte de la atención en Twitter. Da la impresión de que la gente lo ha echado de menos.

Traducido por: Jaime Sevilla

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