Dina Asad: cómo ser mujer y periodista en Gaza
La población de Gaza se enfrenta a una crisis humanitaria sin precedentes desde hace más de dos años. Desde octubre de 2023, más de 72.000 personas han sido asesinadas, más de 171.726 heridas y 1,9 millones han sido desplazadas por la fuerza, muchas en varias ocasiones. Pero la violencia y los desplazamientos no tienen las mismas consecuencias para todos. Las mujeres en contextos de conflicto se enfrentan a amenazas específicas, por el hecho de serlo y cuyas consecuencias las dejan en circunstancias de mayor vulnerabilidad.
En la Franja, 55.000 mujeres embarazadas requieren atención especializada y muchas de ellas no pueden acceder a ella debido a la destrucción del sistema sanitario. La falta de alimento durante el embarazo y la lactancia son serias amenazas para las madres y sus bebés. Los riesgos de sufrir violencia de género y doméstica han aumentado en mitad del desplazamiento, el hacinamiento y el colapso de las estructuras de protección.
La escasez de suministros por el asedio ha provocado una emergencia silenciosa de higiene menstrual, lo que aumenta el riesgo de infecciones urinarias y complicaciones ginecológicas a largo plazo. Por otra parte, muchas mujeres se han quedado viudas y deben asumir la responsabilidad de sacar adelante a su familia totalmente solas.
Contar estas atrocidades en la Franja se ha convertido casi en una sentencia de muerte. A los periodistas internacionales no se les ha permitido la entrada para contar lo que estaba ocurriendo. Los profesionales de la información gazatíes se han jugado la vida por mostrárselo al mundo. Más de 250 periodistas palestinos han sido asesinados y al menos 94 han sido detenidos en cárceles israelíes desde octubre de 2023.
Las mujeres periodistas, aun enfrentando mayores obstáculos que sus compañeros de profesión, han demostrado valentía, fortaleza, compromiso y resiliencia para trabajar junto a su comunidad. A pesar de la inseguridad y de las barreras que como mujeres se han encontrado, no se han rendido y han documentado la violación constante de los derechos humanos y del derecho internacional en la Franja.
Ser reportera y víctima en Gaza
Dina Asad, periodista de Gaza, ha trabajado sin descanso para contar historias humanas durante la ofensiva israelí y que no cayeran en el olvido. Ha hecho grandes esfuerzos por llegar a zonas casi inaccesibles y por acercarse a personas que atravesaban momentos terribles, jugándose su propia vida.
Informar ha sido extremadamente peligroso, pero también complicado. En muchas ocasiones, tenía dificultades para llegar hasta las víctimas por los cortes en las comunicaciones y los prejuicios. “He tenido que superar restricciones culturales y sociales, que dificultan el acceso a ciertas comunidades, en particular mujeres y niños”, explica.
Además de los bombardeos y de la carga emocional de trabajar con historias traumáticas, se ha enfrentado a otras barreras por su género. Afirma que se ha cuestionado su presencia en ciertos lugares y que la han advertido de lo “peligroso” que es para una mujer trabajar sola en espacios públicos.
“El temor por mi seguridad personal es mayor. He tenido que tomar precauciones adicionales al moverme por zonas atacadas y evitar salir a trabajar por la noche. Estos riesgos específicos de género añaden una capa adicional de estrés y responsabilidad a un trabajo que ya de por sí es peligroso por la violencia”.
Dina es víctima de la ofensiva israelí y a la vez la cubre como reportera. Durante este tiempo ha tenido que equilibrar y dar espacio a ambos roles para poder seguir adelante. “Me enfrento a ello centrándome en el propósito de mi trabajo: dar voz a quienes no la tienen […] Compartir mis experiencias con compañeros o mis redes de apoyo también me ayuda, así como tomar breves momentos para cuidarme cuando es posible”.
Informar para mantener la esperanza y la resiliencia
“Lo que más me gusta cubrir como periodista son las experiencias personales no contadas de la población que vive bajo asedio y bajo bombardeos, especialmente las de mujeres y niños, y que rara vez llegan al exterior” explica. Su objetivo es contar historias que vayan más allá de las estadísticas, para capturar el verdadero sufrimiento de las personas, para que sean recordadas y la comunidad internacional actúe en consecuencia.
También lo hace por ella misma y por mantener la esperanza. “Incluso en medio del trauma, continuar informando se convierte en una forma de resiliencia y resistencia. Al documentar la ofensiva mientras la experimento, transformo mi sufrimiento en testimonio que exige reconocimiento y justicia”.
Sobre este blog
UNRWA es la Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina en Oriente Medio. Desde 1949 trabajamos para proporcionar asistencia, protección y defensa a más de 6 millones de refugiados y refugiadas de Palestina, que representan más de la quinta parte de los refugiados del mundo y que actualmente viven en campamentos de refugiados en Jordania, Líbano, Siria y el territorio Palestino ocupado (la franja de Gaza y Cisjordania), a la espera de una solución pacífica y duradera a su difícil situación.
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