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Opinión - Y por fin una buena historia, por Aldo Conway
Sobre este blog

UNRWA es la Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina en Oriente Medio. Desde 1949 trabajamos para proporcionar asistencia, protección y defensa a más de 6 millones de refugiados y refugiadas de Palestina, que representan más de la quinta parte de los refugiados del mundo y que actualmente viven en campamentos de refugiados en Jordania, Líbano, Siria y el territorio Palestino ocupado (la franja de Gaza y Cisjordania), a la espera de una solución pacífica y duradera a su difícil situación.

Yousef Khalil Ahmad Al-Najjar, superviviente de la Nakba de Cisjordania: “Todo lo que quería era respirar el aire de Palestina”

Loai Wazwaz

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UNRWA es la Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina en Oriente Medio. Desde 1949 trabajamos para proporcionar asistencia, protección y defensa a más de 6 millones de refugiados y refugiadas de Palestina, que representan más de la quinta parte de los refugiados del mundo y que actualmente viven en campamentos de refugiados en Jordania, Líbano, Siria y el territorio Palestino ocupado (la franja de Gaza y Cisjordania), a la espera de una solución pacífica y duradera a su difícil situación.

Para Yousef Khalil Ahmad Al-Najjar, de 79 años, que vive en el campamento de refugiados de Al-Jalazone, en la Cisjordania ocupada, la historia del desplazamiento de su familia no terminó con la Nakba, en 1948, cuando más de 700.000 palestinos y palestinas fueron expulsados de sus hogares. Continuó a través de años de exilio, migración y separación de la tierra que su familia se vio obligada a abandonar. Aunque ha pasado la mayor parte de su vida lejos de Al-Dawayima, la aldea ha permanecido en el centro de su identidad.

Tenía apenas dieciocho meses cuando las fuerzas israelíes entraron en la aldea palestina de Al-Dawayima, al oeste de Hebrón, el 29 de octubre de 1948, durante los últimos meses de la Nakba. No recuerda nada de aquel día. Su conocimiento de lo ocurrido procede de las historias que le contaron sus padres y los supervivientes que durante décadas relataron los acontecimientos que obligaron a miles de palestinos a abandonar sus hogares. “Era demasiado pequeño para recordarlo”, afirma. “Todo lo que sé procede de quienes lo vivieron. Sus historias me han acompañado toda la vida. Te rompen el corazón”.

Al igual que muchas otras personas desplazadas, se convirtieron en refugiados. Según el testimonio que escuchó mientras crecía, las fuerzas israelíes entraron en Al-Dawayima un viernes mientras los habitantes rezaban. Los aldeanos huyeron presa del pánico y muchos buscaron refugio en una cueva cercana conocida como Ghor Al-Zagha. Le contaron que posteriormente las fuerzas israelíes descubrieron la cueva y mataron a quienes se escondían en su interior. Una mujer, afirma, sobrevivió fingiendo estar muerta entre los cadáveres y más tarde contó a otras personas lo que había sucedido. Esos relatos pasaron a formar parte de la memoria colectiva de la comunidad desplazada de Al-Dawayima, una memoria conservada no solo por los testigos, sino también por los hijos y nietos nacidos años después de la desaparición de la aldea.