Educación bajo presión en Cisjordania: cómo afecta la violencia y el desplazamiento en las aulas
Una mañana reciente en Umm al-Khair, una pequeña comunidad palestina en Masafer Yatta, al sur de Hebrón, los niños y niñas salieron hacia la escuela solo para descubrir que su camino estaba bloqueado. Un grupo de colonos israelíes había levantado una valla que atravesaba la carretera.
“Intentamos ir a la escuela, pero nos lo impidieron”, dice Ahmad, un joven estudiante del pueblo. “Nos lanzaron granadas aturdidoras y tuvimos que regresar a casa”. Para Ahmad y decenas de otros menores, llegar a la escuela se ha vuelto cada vez más incierto. En algunas zonas de la Cisjordania ocupada, la educación ya no depende únicamente de las aulas, los profesores y los libros de texto. Cada vez está más condicionada por bloqueos de carreteras, operaciones militares, ataques de colonos o desplazamientos. En todo el territorio, estas presiones se están combinando para crear uno de los períodos más difíciles para la educación palestina en los últimos años.
“Nos lanzaron granadas aturdidoras y tuvimos que regresar a casa”
En el pueblo de Rummon, al este de Ramala, colonos atacaron recientemente una escuela que estaba en construcción, dañando la infraestructura y robando equipos, incluidas cámaras de vigilancia y generadores eléctricos. Semanas antes, en el cercano pueblo de Al-Mughayyir, un ataque contra una escuela infantil terminó en tragedia cuando colonos abrieron fuego en la zona, matando a Aws al-Naasan, de 14 años, y a Jihad Abu Naim, de 32, mientras que varios estudiantes también resultaron heridos.
Más al norte, en el Valle del Jordán, colonos demolieron la Escuela de Al-Maleh en abril, poniendo fin a los servicios educativos para las pocas familias que aún permanecían en la zona. Según responsables locales de educación, la escuela llegó a atender a unos 70 alumnos. Años de presión por parte de los colonos y repetidos desplazamientos redujeron gradualmente la población hasta que la comunidad quedó casi completamente vacía.
La destrucción de una escuela no supone únicamente la pérdida de un edificio. En muchas comunidades rurales palestinas, suele ser también una señal del colapso de la vida cotidiana. Los ataques contra instituciones educativas no se limitan a zonas rurales aisladas. En la localidad de Al-Khader, en Belén, fuerzas israelíes entraron en varias escuelas y realizaron interrogatorios. También en Nablus, colonos dañaron infraestructuras escolares.
Tanto el alumnado como el personal educativo describen un ambiente en el que las escuelas tienen cada vez más dificultades para seguir siendo espacios seguros. Los problemas comienzan mucho antes de que los niños lleguen al aula. En toda Cisjordania, los puestos de control militares, los cierres de carreteras y las restricciones de movimiento retrasan o impiden el acceso a las escuelas. En la Ciudad Vieja de Hebrón, muchos estudiantes atraviesan diariamente controles militares israelíes simplemente para asistir a clase.
Para comunidades como las de Masafer Yatta, la situación es aún más grave. Recientemente, colonos bloquearon la única carretera que conecta Umm al-Khair con las escuelas cercanas, obligando a los estudiantes a faltar a clase y a buscar rutas alternativas.
Por su parte, el alumnado de secundaria tuvo que realizar sus exámenes al aire libre después de que se les impidiera acceder a los edificios escolares. “El problema se ha vuelto mucho más grande que el cierre de una sola carretera”, afirma Walid al-Hathaleen, profesor de la zona. “Nos enfrentamos al mismo tiempo a la violencia de los colonos, las restricciones militares, las dificultades económicas y la inestabilidad del sistema educativo. La educación en Cisjordania se acerca a un punto peligroso”.
Advierte de que el impacto acumulado se está sintiendo tanto en el ámbito académico como en el psicológico. “Los niños tienen cada vez más miedo. Muchos se sienten inseguros simplemente al intentar llegar a la escuela”.
"Nos enfrentamos al mismo tiempo a la violencia de los colonos, las restricciones militares, las dificultades económicas y la inestabilidad del sistema educativo. La educación en Cisjordania se acerca a un punto peligroso"
Los campamentos de refugiados palestinos bajo presión
Dentro del campamento de refugiados y refugiadas de Palestina de Al-Fawwar, al sur de Hebrón, los desafíos educativos adoptan una forma diferente. Los residentes describen frecuentes incursiones militares israelíes que alteran los horarios escolares y generan una sensación constante de incertidumbre. “Si los soldados entran en el campamento antes de que lleguen los estudiantes, muchos niños y niñas no pueden llegar a sus escuelas”, explica Abdel Rahim Abu Hamad, residente del campamento. “En otros casos, el alumnado queda atrapado dentro de los edificios escolares hasta que termina la violencia militar”.
El campamento cuenta dos escuelas gestionadas por UNRWA. A pesar de las crecientes presiones operativas y financieras que enfrenta la Agencia, los residentes afirman que las escuelas de la UNRWA siguen siendo esenciales para garantizar el acceso a la educación de los niños refugiados.
“UNRWA sigue apoyando la educación aquí”, explica Abu Hamad. “Sin estas escuelas, la situación sería mucho peor”.
En el norte de Cisjordania, además, las incursiones militares israelíes a gran escala iniciadas a comienzos de 2025 provocaron una de las mayores olas de desplazamiento forzoso registradas en el territorio en años. Miles de familias huyeron de los campamentos de refugiados de Jenín, Tulkarem y Nur Shams, dejando atrás sus hogares, escuelas y redes comunitarias.
Según estimaciones disponibles, alrededor de 12.000 menores refugiados de Palestina desplazados viven actualmente en alojamientos temporales en distintas áreas del norte de Cisjordania, muchos de ellos con acceso limitado a un apoyo educativo constante. Para los niños que ya afrontan el trauma del desplazamiento, la pérdida de continuidad educativa añade una nueva capa de incertidumbre.
Dado que algunas de las escuelas de UNRWA de los campamentos permanecen inaccesibles, los profesionales de la Agencia han gestionado el traslado del alumnado desplazado a otras escuelas de la zona. Además, también han puesto en marcha el aprendizaje online. Estas medidas han ayudado a evitar una interrupción total de las actividades lectivas, pero las maestras y maestros advierten que el desplazamiento sigue socavando la estabilidad educativa, que era una de las pocas fuentes de estabilidad para los menores refugiados de Palestina.
Una generación en riesgo
Los desafíos que enfrenta hoy la educación palestina no son el resultado de un único acontecimiento. Son el producto de múltiples crisis que se desarrollan simultáneamente: ataques contra escuelas, restricciones a la movilidad, incursiones militares en campamentos de personas refugiadas de Palestina, desplazamientos, colapso económico y una creciente inseguridad.
A pesar de todos los desafíos, los profesionales educativos siguen enseñando. Los padres siguen enviando a sus hijos a la escuela siempre que es posible. UNRWA siguen intentando mantener abiertas las aulas. Sin embargo, en gran parte de Cisjordania, la educación se está convirtiendo cada vez más en un acto de resistencia. Para miles de niños palestinos, la pregunta ya no es únicamente qué aprenderán en la escuela. La pregunta es si podrán llegar a ella.
Sobre este blog
UNRWA es la Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina en Oriente Medio. Desde 1949 trabajamos para proporcionar asistencia, protección y defensa a más de 6 millones de refugiados y refugiadas de Palestina, que representan más de la quinta parte de los refugiados del mundo y que actualmente viven en campamentos de refugiados en Jordania, Líbano, Siria y el territorio Palestino ocupado (la franja de Gaza y Cisjordania), a la espera de una solución pacífica y duradera a su difícil situación.
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