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Sobre este blog

UNRWA es la Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina en Oriente Medio. Desde 1949 trabajamos para proporcionar asistencia, protección y defensa a más de 6 millones de refugiados y refugiadas de Palestina, que representan más de la quinta parte de los refugiados del mundo y que actualmente viven en campamentos de refugiados en Jordania, Líbano, Siria y el territorio Palestino ocupado (la franja de Gaza y Cisjordania), a la espera de una solución pacífica y duradera a su difícil situación.

El olivo en Palestina: una historia de tierra, identidad y patrimonio vivo

Cisjordania
Cosecha de aceituna en Birzeit, Cisjordania

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En Palestina, la cosecha de la aceituna es mucho más que una actividad agrícola. Es una tradición social y cultural que refleja el vínculo de los palestinos con su tierra, en un momento en el que los olivos y las comunidades que dependen de ellos afrontan desafíos cada vez mayores. 

Cada otoño, las familias palestinas regresan a sus olivares, donde varias generaciones se reúnen en torno a árboles que conocieron sus padres y abuelos. La cosecha no consiste únicamente en recoger el fruto. Es una oportunidad para que familiares y vecinos vuelvan a encontrarse, intercambien conocimientos y preserven tradiciones profundamente arraigadas en la memoria colectiva palestina. El olivo no es solo una fuente de alimento e ingresos. Forma parte de la vida cotidiana, la cultura popular y la identidad palestina. 

Para Issam Jabr, agricultor palestino y experto en agricultura y medioambiente, la relación entre los palestinos y el olivo va mucho más allá de su valor económico. El árbol, explica, es una parte esencial de la vida, la alimentación y el patrimonio cultural. Añade que el olivo ocupa un lugar destacado en el folclore palestino y está estrechamente vinculado a la relación de los palestinos con su tierra y a su firme voluntad de permanecer en ella.  

 La Awneh es una de las tradiciones más significativas asociadas a la cosecha de la aceituna en las aldeas palestinas. Es una práctica en la que familiares, vecinos y miembros de la comunidad ayudan a los propietarios de los olivares a recoger sus cosechas, reflejando el espíritu de cooperación y apoyo mutuo de las comunidades rurales palestinas. Según Jabr, la palabra deriva del término árabe awn, que significa ayuda o asistencia.  

Esta tradición es especialmente importante porque la temporada de recolección es relativamente corta. La cooperación entre familiares y vecinos ayuda a los agricultores a completar el trabajo a tiempo y a transportar las aceitunas a las almazaras, donde se transforman en aceite de oliva. Sin embargo, la Awneh va más allá de la ayuda práctica. Reúne a las familias para compartir comida, conversaciones y trabajo, al tiempo que ofrece oportunidades para conocer las costumbres y tradiciones de personas procedentes de otras aldeas y gobernaciones. Jabr describe estos encuentros como una parte importante de la temporada y destaca la alegría, el orgullo y el sentimiento de pertenencia que surgen al trabajar juntos y reencontrarse con la tierra. 

Durante estas reuniones también se transmite el conocimiento agrícola entre generaciones. Los miembros más jóvenes de la familia aprenden cómo cuidar los árboles, recoger los frutos y conservar la cosecha, al tiempo que conocen los alimentos, las costumbres y los recuerdos asociados a esta época del año. De este modo, la recogida de la aceituna se convierte en un medio para preservar el patrimonio vivo, en lugar de ser simplemente una labor estacional. 

Los olivos están muy extendidos por las zonas montañosas de Palestina y forman parte integral del paisaje de numerosas aldeas y localidades. El aceite de oliva y las aceitunas en conserva también ocupan un lugar importante en la gastronomía palestina. Como explica Jabr, las familias palestinas conservan las aceitunas para consumirlas durante el resto del año, mientras que el aceite de oliva sigue siendo una fuente importante tanto de nutrición como de ingresos.  

Estas funciones prácticas no pueden separarse del significado cultural del árbol. Su presencia en el folclore y la memoria popular lo convierte en un símbolo de la relación entre las personas y el lugar al que pertenecen, así como de las vidas y tradiciones que se desarrollan en torno a la tierra y sus ciclos estacionales. Jabr describe la cosecha como una oportunidad para reconectar con la tierra, una experiencia que llena de alegría y orgullo a los palestinos cuando recogen los frutos de un año de trabajo. 

Una cosecha que afronta desafíos cada vez mayores 

Aunque la cosecha de la aceituna conserva su importancia social y cultural, los agricultores palestinos se enfrentan a dificultades crecientes para acceder a sus tierras y recoger sus frutos, debido a las restricciones de acceso y los ataques de colonos. Según OCHA, entre el 1 de septiembre y el 19 de octubre de 2026, se han documentado 272 ataques de colonos israelíes, que han provocado una víctima mortal, 200 personas heridas y daños a más de 3.200 olivos. Esto supera los totales registrados durante las temporadas de cosecha completas de 2024 y 2025.  

Debido a estos ataques y a las restricciones para acceder a las tierras, según datos del Ministerio de Agricultura palestino, las pérdidas de la cosecha de aceitunas han superado los 157 millones de dólares desde 2023, mientras que aproximadamente 286.000 olivos en Cisjordania resultaron dañados entre 2023 y finales de septiembre de 2026. El ministerio también ha informado de que las autoridades israelíes han impedido a los agricultores acceder a aproximadamente 250.000 dunums de tierras dedicadas al cultivo del olivo, o lo que es lo mismo, a unas 25.000 hectáreas, lo que equivale a cerca del 30% de la superficie total destinada a este cultivo en Cisjordania, estimada en unos 750.000 dunums.  

Estos desafíos han coincidido con ataques denunciados en distintos puntos de Cisjordania durante los últimos días. El 16 de octubre, recolectores de aceitunas de varias aldeas y localidades fueron objeto de incidentes que incluyeron agresiones, heridos, robos de cosechas, quema de árboles y vehículos, así como impedimentos para que los agricultores accedieran a sus tierras. 

Las consecuencias van más allá de las pérdidas económicas inmediatas. Cuando los agricultores no pueden acceder a sus tierras, no solo pierden parte de su cosecha, sino también la oportunidad de participar en una temporada fundamental para la vida social y cultural de las comunidades rurales. Las familias se ven privadas de encuentros y tradiciones que se han practicado y transmitido de generación en generación. 

Jabr describe la temporada actual como excepcionalmente difícil y explica que muchos agricultores no han podido recoger sus aceitunas como lo harían habitualmente. Su ausencia de los campos afecta a la producción y limita la capacidad de las familias que dependen de la cosecha para garantizar su alimentación y sus ingresos. 

Proteger los árboles y preservar el patrimonio 

Para Jabr, proteger el olivo es inseparable de salvaguardar el patrimonio que ha crecido a su alrededor. Hace un llamamiento a prestar atención a los árboles y pide apoyo para protegerlos, dada su importancia para la vida palestina y su vínculo con la tierra. Describe el olivo como un símbolo nacional que ayuda a los palestinos a mantenerse firmes en su tierra y subraya que su valor va mucho más allá del fruto que produce, pues abarca también su significado cultural y social. 

Durante la cosecha, estos significados cobran vida en escenas cotidianas: familias reunidas entre los árboles, vecinos que se ayudan mutuamente a recoger los frutos, generaciones que aprenden unas de otras y aceitunas que viajan desde los campos hasta las almazaras y, finalmente, hasta la mesa familiar. 

En Palestina, el olivo sigue siendo mucho más que un cultivo agrícola. Es parte de la historia de un lugar y de su gente, una memoria que se transmite de generación en generación y una tradición que, cada otoño, renueva el vínculo entre la tierra, la identidad y la vida comunitaria. 

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UNRWA es la Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina en Oriente Medio. Desde 1949 trabajamos para proporcionar asistencia, protección y defensa a más de 6 millones de refugiados y refugiadas de Palestina, que representan más de la quinta parte de los refugiados del mundo y que actualmente viven en campamentos de refugiados en Jordania, Líbano, Siria y el territorio Palestino ocupado (la franja de Gaza y Cisjordania), a la espera de una solución pacífica y duradera a su difícil situación.

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