Del hotel Chelsea a su refugio de escritura en Rockaway: un paseo por la Nueva York de Patti Smith a través de sus memorias
Patti Smith llegó a Nueva York cuando tenía veinte años: una ciudad sucia, peligrosa, difícil, pero también llena de oportunidades para jóvenes artistas que, como ella, no tenían miedo al riesgo, al hambre o a confiar en la suerte. Cincuenta años después, ambas han seguido vidas paralelas. Nueva York, una ciudad resiliente, dispuesta a renacer y transformarse, se presenta con calles más limpias y seguras, pero siempre ofreciendo su cara más hostil a cualquiera que decida apostar allí todas sus cartas. Y en cuanto a Patti, ella es ahora la madrina del punk, una prolífica escritora, un símbolo de lucha contra las injusticias, una superviviente de dolorosas pérdidas, un haz de luz y esperanza para las nuevas generaciones.
“A los veinte años, subí al autobús. Llevaba mi peto, un suéter de cuello alto negro y la vieja gabardina gris que había comprado en Camden. Mi pequeña maleta, de cuadros amarillos y rojos, contenía algunos lápices de dibujo, un cuaderno, Iluminaciones [de su autor favorito, Arthur Rimbaud], pocas prendas de vestir y fotos de mis hermanos. Yo era supersticiosa. Hoy era lunes; nací un lunes. Era un buen día para llegar a la ciudad de Nueva York. Nadie me esperaba. Todo me aguardaba”.
A sus setenta y ocho años, Patti Smith continúa como un torbellino, dispuesta a evocar los recuerdos en blanco y negro de otras épocas y a iluminar con su optimismo el futuro. Lo hace con su gira internacional, celebrando el medio siglo de su primer álbum Horses y con su nuevo texto Pan de Ángeles (Lumen), su cuarto libro de memorias tras Éramos unos niños, M Train y El año del mono. Estas obras constituyen un mapa riguroso para conocer la ciudad de Nueva York en décadas pasadas. Si seguimos su rastro a través de las páginas, podemos encontrar numerosos lugares que todavía siguen en pie tras el paso del tiempo. Y es que la Nueva York de Patti Smith está más viva que nunca.
La Nueva York de los 70
Éramos unos niños cuenta la historia de amor y eterna amistad entre Patti Smith y el fotógrafo Robert Mapplethorpe en los 70, el comienzo de su carrera como artistas y el nacimiento del álbum Horses, que cumplió su cincuenta aniversario el pasado noviembre. Termina con la muerte de Robert, a quien dedica este libro como homenaje.
- Tompkins Square Park
Aunque Patti y Robert ya se habían encontrado un par de veces antes, el episodio en Tompkins Park, en el East Village, marcó su relación para siempre. Ella, hambrienta y con la noticia de que no recibiría su salario hasta la semana siguiente, se vio obligada a aceptar una invitación a cenar con un desconocido. Al salir del restaurante, la pareja fue a dar un paseo por Tompkins Park y él intentó convencerla de ir a tomar algo a su piso. En ese momento, Patti reconoció a Robert cruzando el parque, se acercó con urgencia y le suplicó hacerse pasar por su novio para después abandonar a aquel extraño de dudosas intenciones. A partir de entonces comenzó su relación, primero como pareja y después como artistas y amigos inseparables. Aún hoy, Tompkins Park sigue ofreciendo un refugio a parejas, músicos callejeros y skaters.
- El hotel Chelsea y el restaurante El Quijote
Patti y Robert vivieron precariamente en dos pisos del East Village hasta que se mudaron al Hotel Chelsea, conviviendo con una comunidad de jóvenes artistas emergentes. Allí se codearon con los poetas de la Generación Beat, como Allen Ginsberg y Gregory Corso; escritores como William S. Burroughs y Arthur C. Clarke; el dramaturgo, guionista y posterior pareja de Patti, Sam Shepard; el cineasta Sandy Daley y el pintor Salvador Dalí.
“Observando el tráfico que circulaba por el lobby, en el cual había arte mediocre colgado de sus paredes. Piezas grandes e invasivas entregadas a Stanley Bard [co-propietario y manager del hotel Chelsea] a cambio del alquiler. El hotel es un refugio enérgico y desesperado para montones de niños con gran talento y buscavidas de toda condición social. Vagos con guitarra y bellezas drogadas con vestidos victorianos. Poetas yonquis, dramaturgos, cineastas arruinados y actores franceses. Todos los que pasan por aquí son alguien, aunque no lo sean en el mundo exterior”.
El Quijote, el restaurante anexo al hotel, acogía a músicos célebres que Patti describe ocupando mesas repletas de gambas con salsa verde, paella, jarras de sangría y botellas de tequila. Allí coincidió con Janis Joplin, Jimi Hendrix y Andy Warhol.
Tras una profunda remodelación, el hotel y el restaurante han perdido el aire decadente que describía Patti, luciendo ahora una decoración lujosa. Aun así, siguen funcionando, y todavía se pueden encontrar algunas personas famosas que siguen el rastro de aquellos iconos del arte que una vez también comieron y descansaron aquí.
- Coney Island
Coney Island era uno de los destinos favoritos de Robert y Patti. Allí acudían todos los años para celebrar su aniversario cuando aún eran pareja y después, solo para pasar un buen rato, caminar por el paseo marítimo, tomar un perrito caliente y hacerse la foto de rigor.
- Saint Mark's Church
Saint Mark's Church, la iglesia episcopaliana del Bowery con más de 350 años de historia, fue el primer lugar donde Patti leyó sus poemas en público. Ocurrió el 10 de febrero de 1971, como telonera para el poeta Gerard Malanga. Animada por Robert y acompañada por su amigo y guitarrista Lenny Kaye decidió hacer un recital transgresor. Acompañada de música, comenzó con su famosa frase: “Jesús murió por los pecados de otra persona, pero no por los míos.” Y terminó con el sonido de la guitarra simulando un accidente de tráfico.
Aquel hito es considerado como la primera performance de rock and roll con poesía en la historia, un cruce de géneros que la definiría como artista. En la actualidad, restaurada tras el incendio del 78, la iglesia acoge recitales de poesía gracias al Poetry Project. Allí se dan cursos, se celebran memoriales y sus puertas siempre están abiertas a cualquiera que quiera compartir su arte, tal como hizo en su día una Patti Smith que, pese a la timidez inicial, cosechó un gran éxito con aquella primera actuación.
- El club CBGB
Poco después de su debut en Saint Mark's Church, Patti formó The Patti Smith Group con su amigo el guitarrista Lenny Kaye y juntos comenzaron a tocar en el legendario club CBGB. Hoy día es una tienda de ropa cara, con el suelo impecable y los productos expuestos de forma exquisita. Pero el local sigue siendo el mismo: conserva su diminuto escenario, un pinball, pero lo más llamativo son sus paredes, una reliquia visual con millones de carteles y pegatinas roñosas que anuncian conciertos de rock de bandas clave del punk neoyorquino, como Los Ramones, Blondie o Television, por nombrar solo algunos.
A Bob Dylan ya lo admiraba, pero lo conoció una noche tocando en el CBGB:
“La noche, como se suele decir, fue la joya de la corona. Tocamos al unísono, y el ritmo y la intensidad de la banda nos elevaron a otra dimensión. A pesar de todo aquel remolino, pude sentir otra presencia tan certeramente como el conejo percibe al sabueso. Él estaba allí. De repente comprendí la naturaleza del aire eléctrico. Bob Dylan había entrado en el club. Esto tuvo un efecto extraño en mí. En lugar de sentirme intimidada, sentí un poder, quizás el suyo; pero también sentí mi propio valor y el valor de mi banda. Para mí, aquella fue una noche de iniciación, donde tenía que convertirme plenamente en mí misma en presencia de aquel a quien había tomado como modelo”.
- Los estudios de música Electric Lady
Los estudios Electric Lady, fundados por Jimi Hendrix, fueron el lugar donde The Patti Smith Group grabó su primer disco, Horses. Años atrás, Patti tuvo la suerte de intercambiar unas palabras con su fundador, a quien siempre ha profesado gran respeto y devoción.
“Pasó un rato conmigo en las escaleras y me contó su visión de lo que quería hacer con el estudio. Soñaba con reunir a músicos de todo el mundo en Woodstock y se sentarían en un campo en círculo a tocar y tocar. No importaba qué tonalidad, qué ritmo o qué melodía, seguirían tocando a través de su disonancia hasta que encontraran un lenguaje común. Finalmente grabarían este lenguaje abstracto universal de la música en su nuevo estudio. 'El lenguaje de la paz. ¿Lo pillas?' Lo pillé”.
En los estudios de Electric Lady, además de Patti Smith, también grabaron The Kiss, Led Zeppelin, Stevie Wonder o David Bowie. Tras sus disuasorias puertas de espejo aún hoy se graban muchos de los álbumes de los artistas actuales más famosos como Kendrick Lamar, Rosalía, Bad Bunny, Taylor Swift o Lana del Rey.
De Greenwich Village a su bungalow en Rockaway
M Train es una colección de historias sobre la vida de Patti Smith en el Greenwich Village, tras la muerte de su marido Fred Sonic Smith así como recuerdos de su vida común en Detroit. El libro también habla del bungalow que se compró en la playa de Rockaway y sus viajes a Islandia, México, España o Japón. Las Polaroid de Patti se entrelazan con el relato de sus recuerdos y de sus sueños. Ocurre de forma fluida, como un tren que nunca pierde ritmo a pesar de sus numerosas paradas.
- Greenwich Village
Patti Smith es supersticiosa, cree en talismanes y rituales. Pero por encima de todo, cree en la rutina que repite cada mañana en M train: levantarse, dar de comer a los gatos, ir a la cafetería ‘Ino a tomar su café negro, sentarse en la mesa de la ventana y escribir sin descanso ni interrupciones. Aunque el café es ahora un restaurante italiano de puerta roja, flores y lucecitas en la fachada, podemos imaginarnos a Patti escribiendo en su lugar favorito, mirando el ajetreo de la calle a través del cristal.
Para los días en los que su mesa no estaba disponible, la escritora tenía un plan B, el Café Dante, que hoy es una bulliciosa coctelería que también ofrece comida italiana. Ambos se encuentran en Greenwich Village, el barrio que en su momento acogió a tantos artistas y que hoy está gentrificado a causa de los turistas, nómadas digitales y neoyorquinos de clase alta.
- El bungalow en la playa de Rockaway
En una de sus visitas a la playa de Rockaway, en Queens, Patti se enamora del paseo marítimo, al que ella misma califica como uno de los más bellos del mundo. Y en un impulso, decide comprarse un bungalow cerca del mar, un lugar tranquilo donde escribir y centrarse en sus proyectos. Este bungalow se convertirá en un símbolo de resiliencia, como la misma Patti Smith, capaz de aguantar en pie tras el huracán Sandy, que arrasará con su precioso paseo marítimo y muchas de las viviendas de alrededor.
La escritura como forma de salvación
A pesar de las dolorosas pérdidas sufridas en un corto espacio de tiempo —su mejor amigo Robert Mapplethorpe, su marido Fred y su hermano Todd— Patti Smith consigue recomponer su vida y salir de la tristeza gracias a la escritura. Sus tres libros de memorias, incluyendo el reciente Pan de Ángeles, funcionan como un mapa emocional que traza su dolor y su recuperación, convirtiendo el acto de escribir en un ritual ineludible.
Al seguir su rastro a través de sus tres obras —desde el Tompkins Square Park de su juventud hasta su refugio en Rockaway—, comprobamos que los lugares que definieron a Patti Smith siguen en pie, y su legado está más vivo que nunca.
El lanzamiento de su último libro coincidió con un momento de gran simbolismo. La presentación de Pan de Ángeles fue el 4 de noviembre, fecha que conmemora el cumpleaños de Robert Mapplethorpe y el aniversario de la muerte de su marido Fred, además de ser el 50 aniversario de Horses. Y, como no podía ser de otra forma, la presentación tuvo lugar en su querida Nueva York donde ahora reside, una ciudad que se reescribe continuamente y sigue resistiendo a los embates del tiempo, igual que la indomable y esperanzadora figura de Patti Smith.
1