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Del teatro de Acinipo a las cisternas de Monturque: 12 tesoros romanos poco conocidos de España

Teatro Romano de Acinipio, en Málaga.

Roberto Ruiz

23 de octubre de 2026 22:40 h

No te vamos a hablar del teatro romano de Mérida, pero sí del de Acinipo, en Málaga. Tampoco del acueducto de Segovia, sino del de Peña Cortada, en Valencia. Y, en lugar de la conocida ciudad romana de Itálica, nos vamos a Cuenca para descubrir Ercávica. Porque, aunque algunos restos romanos de España se han convertido en visitas imprescindibles, hay muchos otros que siguen fuera de las rutas más habituales y que también merecen nuestra atención.

La presencia de Roma dejó huella en buena parte de la península ibérica. Todavía podemos encontrar ciudades, villas, teatros, acueductos, termas y construcciones funerarias que nos ayudan a entender cómo vivían sus habitantes, cómo se organizaban y hasta qué punto aquella civilización transformó el territorio y marcó nuestro presente. Hay yacimientos que conservan grandes edificios, otros esconden tesoros bajo tierra o incluso en la costa. Pero desde luego no hace falta que sean los más famosos para que tengan mucho que contar.

En este recorrido vamos a visitar doce de esos lugares repartidos por España. Nos acercaremos a una villa romana con mosaicos excepcionales en Cuenca, veremos unas cisternas que permanecieron ocultas bajo un cementerio cordobés y descubriremos restos junto al mar en Alicante. También viajaremos a Asturias, Aragón, Andalucía y otros rincones donde la historia romana sigue muy presente, aunque no siempre aparezca en las guías más conocidas.

Acinipo, el teatro romano de Málaga

A unos kilómetros de Ronda, sobre una meseta de roca caliza a casi mil metros de altitud, se encuentran los restos de Acinipo. El asentamiento ya estaba habitado antes de la llegada de Roma, pero fue a partir del año 206 a. C. cuando comenzó su etapa romana. Con el tiempo se convirtió en municipio y llegó a acuñar moneda propia.

Teatro Romano de Acinipio, en Málaga.

Su elemento más llamativo es el teatro, construido probablemente a mediados del siglo I a. C. Tiene unos 62 metros de diámetro y parte de sus gradas se excavaron directamente en la roca. También se conservan restos del foro, viviendas y termas con palestra, que permiten hacerse una idea de cómo se organizaba la ciudad. A partir del siglo III d. C. comenzó su declive.

El acueducto de Peña Cortada, Valencia

En el interior de Valencia, entre los municipios de Tuéjar, Calles, Chelva y Domeño, se encuentra el acueducto de Peña Cortada, construido en el siglo I d. C. para transportar agua desde el nacimiento del río Tuéjar. Se desconoce dónde terminaba su recorrido, aunque quedan vestigios de esta infraestructura a lo largo de unos 28 kilómetros.

Acueducto de Peña Cortada

Uno de sus tramos más conocidos mide 36 metros de longitud y alcanza los 33 de altura. Tiene tres arcos apoyados sobre pilares escalonados, construidos con grandes bloques de piedra. La visita también permite descubrir puentes, galerías excavadas en la roca y el espectacular corte vertical que da nombre al conjunto. Además, la zona cuenta con rutas senderistas para explorar sus alrededores.

Munigua, una ciudad romana en la sierra sevillana

Cerca de Villanueva del Río y Minas, en plena Sierra Morena sevillana, se encuentran los restos de Munigua, un asentamiento vinculado desde sus orígenes a la actividad minera. Aunque ya existía en el siglo IV a. C., los vestigios que vemos hoy corresponden principalmente a la etapa romana, entre los siglos I y III d. C. La ciudad vivió un importante desarrollo cuando Vespasiano le concedió la categoría de municipio.

Munigua, en Sevilla.

Lo más llamativo es el santuario dispuesto en terrazas que domina el conjunto desde una colina, dedicado a Fortuna y Hércules. A sus pies se distribuían el foro, la basílica, las viviendas y los baños termales. También se conserva la necrópolis. La ocupación romana se prolongó hasta el siglo VI y existen indicios de presencia posterior hasta el XIII.

La villa romana de Noheda, Cuenca

A unos 18 kilómetros de Cuenca, en el municipio de Villar de Domingo García, se encuentra la villa romana de Noheda. Estuvo ocupada desde el siglo I a. C. hasta el VI d. C. y fue un complejo residencial y agrícola de gran riqueza. Su principal atractivo es un excepcional mosaico figurativo del siglo IV, conocido por sus dimensiones, su conservación y la complejidad de sus escenas.

Mosaicos de Noheda, en Cuenca.

El pavimento reúne temas mitológicos, representaciones de juegos y referencias a la literatura y al teatro. Las escenas forman una composición narrativa poco habitual por su variedad y detalle. La visita también permite conocer el balneum, el complejo de baños privados de la villa. Para acceder al yacimiento es necesario reservar con antelación.

Las cisternas romanas de Monturque, Córdoba

En Monturque, en la provincia de Córdoba, unas grandes cisternas romanas salieron a la luz en 1885 durante unos trabajos de ampliación del cementerio local. El conjunto había permanecido oculto bajo el camposanto y se utilizaba para recoger y almacenar agua de lluvia.

Cisternas romanas de Monturque.

Las cisternas están formadas por doce cámaras distribuidas en tres naves paralelas y cubiertas con bóvedas de cañón. Se calcula que podían almacenar unos 850.000 litros de agua, una capacidad que da una idea de la importancia de esta infraestructura. Declarado Bien de Interés Cultural en 1996, el conjunto cuenta desde 2006 con un centro de interpretación.

Ercávica, una ciudad junto al embalse de Buendía

En Cañaveruelas, junto al embalse de Buendía, en Cuenca, se encuentran los restos de Ercávica, una antigua ciudad celtibérica que pasó a manos romanas en el año 179 a. C. Roma fundó allí una nueva ciudad, organizada con calles de trazado regular. Durante el gobierno de Augusto obtuvo la categoría de municipio y alcanzó su etapa de mayor desarrollo entre los siglos I y II d. C.

Ercavica desde el aire.

En el yacimiento se conservan restos de termas, cisternas, una basílica y varias viviendas, entre ellas la Domus Aterrazada y la Casa del Médico. También pueden verse pinturas murales, tramos de muralla y torres defensivas. La ciudad fue abandonada en el siglo V, pero sus vestigios permiten reconocer buena parte de la estructura urbana romana.

Villa Fortunatus, una residencia romana en Huesca

A unos cinco kilómetros de Fraga se encuentra Villa Fortunatus, una residencia romana construida en el siglo II d. C. y ampliada a finales del III o comienzos del IV. Sus dimensiones y la riqueza de su decoración indican que perteneció a una familia acomodada. El nombre procede de una inscripción en mosaico que menciona al propietario.

Villa Fortunatus.

Parte de los pavimentos aún se conserva en el yacimiento, aunque algunos de los más importantes se trasladaron al Museo de Zaragoza. Entre sus motivos decorativos aparecen un calendario romano del que se conservan seis meses, figuras mitológicas como Venus, Eros y Psiqué y símbolos cristianos. La villa tuvo una segunda etapa de uso cuando una parte se transformó en basílica cristiana, entre finales del siglo IV y comienzos del V.

Carranque, los mosaicos de una villa en Toledo

El parque arqueológico de Carranque, en Toledo, se organiza en torno a una villa romana descubierta por casualidad en 1983. En sus inicios fue una explotación agrícola, pero durante la época tardorromana se convirtió en un importante centro de poder. Entre sus construcciones destaca un edificio palacial de finales del siglo IV o comienzos del V.

Parque arqueológico de Carranque.

Uno de sus grandes atractivos es la colección de mosaicos, que ocupa unos 600 metros cuadrados y representa escenas de la mitología clásica. Aparecen episodios relacionados con la Ilíada, Neptuno y Amimone, Diana y Acteón o Píramo y Tisbe. El yacimiento conserva además restos de ocupaciones posteriores, entre ellos un edificio de culto cristiano y una necrópolis.

La villa romana de Veranes, Asturias

A pocos kilómetros de Gijón, junto a una antigua vía romana que comunicaba la zona con Asturica Augusta, la actual Astorga, se encuentran los restos de la villa de Veranes. La parte visitable corresponde a la zona residencial de una gran propiedad construida en el siglo IV d. C. sobre un asentamiento rural anterior. La vivienda se mantuvo en uso hasta el siglo V.

Yacimiento de Veranes.

El conjunto se distribuye en cuatro terrazas que ocupan aproximadamente una hectárea. Entre sus dependencias destacan una galería cubierta, salas de representación, un gran comedor y unas termas. También se conserva la sala principal de recepción, pavimentada con un mosaico polícromo. La distribución permite entender cómo vivía una familia acomodada y cómo utilizaba su residencia para mostrar su posición social.

El mausoleo de los Atilios, Zaragoza

A unos dos kilómetros de Sádaba, en Zaragoza, se encuentra el mausoleo de los Atilios, conocido popularmente como el Altar de los Moros. Este monumento funerario estaba vinculado a una familia de la élite local. Las inscripciones conservadas indican que Atilia Festa lo dedicó a sí misma, a su padre y a su abuelo.

El mausoleo de los Atilios.

De la construcción se mantiene en pie uno de los muros exteriores, probablemente la fachada principal. En él se distinguen cinco arcos de medio punto separados por pilastras con relieves vegetales. Entre los motivos decorativos aparecen una cabeza de Medusa y un águila, símbolos relacionados con el mundo funerario. Su cronología no está del todo clara: suele situarse en la primera mitad del siglo II, aunque algunas investigaciones apuntan a finales del I.

Valeria, la ciudad romana de las casas colgadas

En el municipio conquense de Las Valeras se encuentran los restos de Valeria, una ciudad fundada entre los años 93 y 82 a. C. sobre una elevación entre los ríos Gritos y Zahorra. Alcanzó su mayor esplendor entre el final del gobierno de Augusto y los primeros años de la dinastía Flavia, cuando se construyeron o monumentalizaron buena parte de sus edificios públicos.

Valeria desde el aire.

El foro reunía espacios como la basílica judicial, una exedra dedicada al culto imperial y un criptopórtico. La ciudad también contaba con acueductos, cisternas y canalizaciones para el abastecimiento de agua. Pero hay otro detalle que merece atención: algunas viviendas se construyeron al borde del acantilado, sobre terrazas adaptadas a la roca. Son las llamadas casas colgadas, un antecedente de las que hoy caracterizan a la ciudad de Cuenca.

Baños de la Reina, restos romanos junto al mar en Alicante

En Calpe, junto al Peñón de Ifach, el yacimiento de Baños de la Reina permite descubrir los restos de un asentamiento romano ligado a la pesca y al comercio. El nombre procede de una leyenda popular sobre una reina mora, pero no describe el uso original del lugar. Aquí hubo viviendas, una villa y unas instalaciones termales, además de estructuras excavadas en la roca costera.

Baños de la Reina

Sus piscinas talladas en la piedra son uno de los elementos más conocidos. Se cree que pudieron utilizarse como viveros de peces, aunque no se descarta que algunas tuvieran una función recreativa. También se conservan mosaicos y restos de una villa con patio circular y baños privados de finales del siglo III. En siglos posteriores, el lugar tuvo nuevos usos, como muestran los vestigios de una iglesia o baptisterio cristiano y una necrópolis de los siglos V y VI.

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