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El PP y el abuso del tres en uno

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De la Torre dice a Díaz que "la mala política urbanística" desarrollada por la Junta debe hacerle "reflexionar"

De la Torre, alcalde de Málaga

En el poco tiempo que les ha dejado libre la preparación para asistir a la convención nacional del PP, que sobre todo ha consistido en echar tres en uno a la columna vertical para que no cruja en las genuflexiones, siguen los populares andaluces barajando nombres para ocupar el alto honor de enfrentarse a nuestra flamante presidenta, Susana Díaz. Y todo ello sin saber si don Tancredo Rajoy podrá echar un rato a tan nimio problema, que tratándose de Andalucía tampoco hay mucha prisa, que toda se la ha gastado en recurrir ante los tribunales las medidas aprobadas por la Junta. La más reciente, el decreto de expropiación temporal del uso de viviendas, que favorecer a cuatro menesterosos pone en riesgo la recuperación del sistema financiero, como demuestra que el Banco Santander sólo ha mejorado sus beneficios un 90% en un año.

Así, los delegados del PP llegaron a Valladolid con la esperanza de que el dedo del Todopoderoso señalara al sucesor de Arenas Bocanegra, aunque sin atreverse a proponer un nombre, no se fueran a desatar todas las furias de Cospedal, muy ocupada en negar que haya crisis en su partido, que como todo el mundo sabe es una balsa de aceite. Aceite de ricino hirviente, para ser más preciso.

Alcaldes contra Susana y el tren

Por si fuera de alguna ayuda, y viendo la querencia del PP por los alcaldes en ejercicio, ya sea Juan Ignacio Zoido o José Luis Sanz, yo propondría abrir el abanico, que las posibilidades son muchas. Por ejemplo, desde Granada estamos dispuestos a sacrificarnos y ofrecemos de todo corazón y hasta de toda gónada, que sea nuestro alcalde, José Torres Hurtado, el que presida a las huestes populares. Don José tiene las ventajas de su experiencia como Poncio Pilato en tiempos de Aznar, su devoción por la Virgen de las Angustias y su enconada oposición al metro ligero de la ciudad, digna de entrar en los anales del despropósito. Y para nosotros el valor añadido de que mientras está en Sevilla no puede estar aquí, y eso que le vamos ganando.

Aunque puestos a elegir a alguien con el perfil adecuado, tampoco estaría mal el mandamás de Jaén, Fernández Moya, que además de tener una buena rima -y eso para los columnistas es un filón- ha cumplido hasta la saciedad, ya que ha renunciado a poner en marcha el tranvía que le construyó la Junta, ha desistido de gestionar la dependencia y ya se ha postulado para dejar su alcaldía. Sería un buen candidato, ya que va derrotado de antemano y así luego se evita disgustos.

Aunque si a mí me dieran a elegir, nombraría al corregidor de Málaga, Francisco de la Torre, que como su propio cargo indica está dedicado en cuerpo y alma a corregir todas las acciones que la malvada Junta propone para su ciudad, con especial inquina al metro, que alguien nos tendría que explicar algún día esta fobia que les ha entrado con los trenes. Además, puedo decir sin temor a equívocos, que tras su famosa ducha cronometrada, llevaría a Sevilla su gran sentido de la limpieza, que buena falta le hace a su partido. Y a los demás, todo hay que decirlo. La única pega sería la imagen ya imborrable en nuestras mentes de don Francisco enjabonado y en pelota picada, con su señora reloj en mano mirando embelesada a su impoluto marido. Y sin reírse.

Es tan buena idea -la de ducharse, no de que la señora De la Torre esté presente- que todos deberíamos adoptarla, al menos una vez por semana, haga falta o no haga falta. Eso, si los bancos no nos cortan la luz y el agua, aunque sería por el bien de España.

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