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Científicas: pasado, presente y futuro

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Diseño de Raúl Romera Morilla

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Hoy se celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, una iniciativa de la Asamblea General de las Naciones Unidas para reivindicar el trabajo de las mujeres que dedicaron su vida a la Ciencia y fomentar las vocaciones científicas en las niñas y las adolescentes. Puede que estemos cansados de celebrar días internacionales de cosas pero creo que este es uno de los que deberíamos dedicar a reflexionar sobre el tema y tratar, los que podamos, poner nuestro granito de arena para intentar cambiar la tendencia actual: según el último informe de la FECYT (Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología), en nuestro país, el interés por la Ciencia y la Tecnología de las niñas y las mujeres es, aproximadamente, la mitad del de los niños y hombres, en cada segmento de edad.

Cuando supe este dato me quedé perpleja, en serio. Entiendo que en nuestro país, con la promoción y esfuerzo de las administraciones públicas por apoyar y difundir la Ciencia, el interés general de los ciudadanos por esta sea bajo. Pero sin depender del sexo. En realidad, no entiendo que alguien en pleno siglo XXI no tenga interés por la Ciencia que es la mano que mece el progreso, pero mucho menos entiendo que las niñas y las mujeres tengan que interesarse la mitad que los niños y los hombres.  Pero ahí está. Paralelamente, cuando doy charlas en centros de primaria y secundaria observo que, en general y sobre todo a partir de 4º o 5 º de primaria, las niñas son menos entusiastas con la Ciencia. Y me enfado. Y me rebelo. No entiendo por qué. Pero ocurre. Y ahí seguimos, de colegio en colegio, de instituto en instituto, mientras nuestra agenda lo permite, divulgando la Ciencia para que todos, sobre todo las niñas, entiendan lo divertido que es investigar y descubrir las leyes que rigen nuestro universo.

Hace unos meses, un compañero de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática al que no conocía me hizo una propuesta que no pude rechazar. Con inmensa discreción y prudencia, Paco Vega, me proponía formar parte junto a otras científicas de mi univerisdad de un proyecto que tenía en mente. Paco empezaba su petición casi admitiendo de antemano que me iba a negar por problemas de agenda pero no, no pude hacerlo. Su idea era hacer una representación medio teatral medio documental con mujeres científicas del presente interpretando (con vestidos, peinados y demás perejiles) a científicas del pasado para atraer a las científicas del futuro.

No, Paco no tiene ningún cargo en la Unidad para la Igualdad de la Universidad de Sevilla. Paco lo que tiene es una hija y lo que quiere, según sus propias palabras, es que crezca en un mundo que no le haga creer que algo le es ajeno por el simple hecho de ser mujer. No es que quiera que su hija necesariamente sea científica, quiere que lo considere como cualquier otra opción. Pero él mismo conocía (antes de meterse en esto) a pocas científicas y pensó en pedirle a científicas actuales de su universidad que contasen, para estudiantes de primaria y secundaria,  la historia (o un poco de la historia) de algunas científicas del pasado y para que contagiasen a las nuevas generaciones su entusiasmo por la Ciencia.

Y ahí estamos. El próximo 11 de marzo (lo más cerca que hemos podido por agendas al 8 de marzo, Día de la Mujer) el salón de actos de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática de la Universidad de Sevilla, me meteré en la piel de Rosalind Franklin para explicar cuánto hizo ella por estudiar y conocer las propiedades del carbón, entre otras cosas. Me hace mucha ilusión esta interpretación (yo quería ser artista) pero lo que más ilusión me hace y me hace sentir orgullosa son las cuatro compañeras que se subirán conmigo al escenario: Isabel Fernández interpretando a una apasionada Hipatia, Mari Carmen Romero como una brillante (y antes muerta que sencilla) Ada Lovelace, Adela Muñoz mostrando el lado más humano de Marie Curie y María Jośe Jiménez reivindicando la inteligencia de una glamurosa Hedy Lamarr. Un desfile de cinco científicas del pasado que dará paso a un encuentro en la que cinco científicas del presente explicarán, con palabras sencillas, a qué se dedican y cómo les apasiona.

De izquierda a derecha: Adela Muñoz Páez, Clara Grima, Francisco M. Vega Narváez, Isabel Fernández Delgado, María José Jiménez Rodríguez y María del Carmen Romero Ternero.

De izquierda a derecha: Adela Muñoz Páez, Clara Grima, Francisco M. Vega Narváez, Isabel Fernández Delgado, María José Jiménez Rodríguez y María del Carmen Romero Ternero.

No sé si conseguiremos convencer a muchas de que se dediquen a la Ciencia pero no solo se trata de eso sino también de rendirles un pequeño homenaje a algunas de las que, al contrario que nosotras cinco, encontraron un montón de piedras en el camino. Algunas enormes.

Termino agradeciendo el apoyo y la colaboración a la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática de la US (Universidad de Sevilla), a la Fundación para la Investigación y el Desarrollo de las Tecnologías de la Información en Andalucía (Fidetia), a Raúl Romera Morilla (Diseño Gráfico del Cartel y Escenografía), a FabLab de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la US, al Secretariado de Recursos Audiovisuales y Nuevas Tecnologías de la US, al Centro de Recursos para el Aprendizaje y la Investigación de la US, a la Fiesta de la Historia (Asociación Historia y Ciudadanía) y a Antonio Córdoba, de Koupas Peluqueros.

Aviso importante: las doctoras participantes en este proyecto advierten de que esta representación puede crear adicción a la Ciencia y se hará, sin tapujos, enaltecimiento y apología de la carrera científica.

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