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ARAGÓN

El patrimonio cultural revitaliza el desierto demográfico de Zaragoza con miles de visitas cada año

La pérdida de población también afecta gravemente a la provincia de Zaragoza. Uno de cada cuatro municipios tiene menos de 100 habitantes y siete de cada diez no llega a los 500 vecinos

La comarca de Belchite es una de las más deprimidas de la provincia con tan solo 10 habitantes por kilómetro cuadrado, pero ha logrado atraer cada año a miles de visitas

La clave está en el patrimonio cultural e histórico que esconde, con el pueblo viejo de Belchite y la casa natal y el Museo del Grabado de Goya, en Fuendetodos

Carlota Ezquerra se trasladó a vivir a Belchite donde trabaja como guía turística, después de años encadenando contratos temporales en Zaragoza

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Iglesia y convento del pueblo viejo de Belchite.

Iglesia y convento del pueblo viejo de Belchite. Apudepa / Belchite

Cuando en Aragón se habla de despoblación, la atención se centra en Huesca y Teruel. En estas dos provincias, la densidad de población ha sido tradicionalmente baja, en parte porque son zonas montañosas atravesadas por los Pirineos o el sistema Ibérico.

Sin embargo, la provincia de Zaragoza no se queda atrás. La capital aragonesa, la quinta ciudad más grande de España, ha distorsionado las estadísticas socioeconómicas ocultando o, al menos, haciendo menos visible, una realidad que se repite en muchos territorios españoles.

Gran parte de la provincia es ya un desierto demográfico, con comarcas con menos de 10 habitantes por kilómetro cuadrado. En una superficie de 16.300 kilómetros cuadrados, se enclavan 292 municipios, de los cuales el 70 % tiene menos de 500 habitantes y en uno de cada cuatro no llegan a los 100 vecinos, según se desprende de un informe realizado por la Diputación Provincial de Zaragoza. Esta institución ha firmado una declaración apoyada por todos los grupos para reclamar un fondo especial de 50 millones de euros para luchar contra lo que denominan una realidad demoledora.

La situación es alarmante en la comarca del Campo de Belchite, Campo de Daroca, Ribera Baja del Ebro y las Cinco Villas. En la primera de ellas –Campo de Belchite–, esta baja densidad de población choca con las visitas turísticas que atraen. Mientras disminuye el número de habitantes, aumentan los turistas que cada año llegan a la comarca de Belchite. La clave está en el patrimonio cultural e histórico que esconde este desierto demográfico de Aragón.

Por un lado, el pueblo viejo de Bechite, donde todavía se aprecian los desastres de la Guerra Civil española a pesar de los derrumbes y, por otro lado, la casa natal y la obra del pintor aragonés más internacional: Francisco de Goya, en Fuendetodos. Ambos municipios se ubican en la misma comarca a una distancia de apenas 24 kilómetros. Para los turistas la ruta está clara.

31.100 personas visitaron Belchite en 2016

Olvidado durante años, el Pueblo Viejo de Belchite ha sabido atraer visitantes de distintos lugares de España y de otros países europeos. En tan solo dos años, ha conseguido multiplicar por más de dos las visitas anuales, pasando de las 12.800 registradas en 2014 a las 31.100 del 2016, a pesar de que todavía está pendiente la aprobación de un plan director para su conservación.

El rodaje de películas, como Incierta Gloria de Agustí Villaronga ha contribuido a promocionarlo  . También la presencia del actor Arnold Schwarzenegger en Belchite en 2016, para la grabación del anuncio del juego Mobile Strike, conllevó un incremento directo de los turistas.

Calle Mayor del pueblo viejo de Belchite.

Calle Mayor del pueblo viejo de Belchite. Belchite (Zaragoza)

Carlota Ezquerra ha sido testigo de este aumento y, en cierta forma, beneficiaria. Es una de las guías de la Oficina de Turismo que recorre el Pueblo Viejo explicando lo que allí sucedió en 1937. Aunque vivía en Zaragoza con sus padres, decidió trasladarse a esta localidad con su pareja, cansada de la sucesión de contratos temporales y precarios que había encadenado tras salir de la Universidad. Ante el aumento de turistas, le ofrecieron trabajar allí y, después de dos años, asegura que fue una buena decisión. “Vivir aquí te da una libertad que no tienes en la ciudad, también los niños se crían de otra manera”, señala esta joven.

Cuenta que las visitas que llegan de fuera dan mucha vida al pueblo, además de dejar dinero en los restaurantes y bares de la zona. “Las terrazas se llenan en verano, porque la gente se queda después a comer aquí”, apunta. El domingo es el día de más afluencia, ya que se llegan a juntar hasta 200 personas en un pueblo de apenas 1.500 habitantes. Entre semana, llegan también muchos grupos escolares de liceos franceses.

“Siempre han venido más colegios franceses que españoles, porque estudian la Guerra Civil española y vienen a conocer las huellas que todavía quedan. En España, no se da la Guerra Civil hasta 2º de Bachillerato y en ese curso están muy agobiados preparando la selectividad; no tienen tiempo de hacer visitas como estas”, comenta.

Las tres guías que trabajan en la Oficina de Turismo están vinculadas a Belchite. Las que tienen más edad han nacido allí y las más jóvenes son hijas de padres belchitanos. Este arraigo con el territorio les permite conocer de primera mano testimonios del horror provocado por la Guerra en esta pequeña localidad asediada en 1937. Son historias que incorporan a sus visitas, como las que la abuela de Carlota contó cuando murió su marido. “Cuando falleció mi abuelo empezó a contar alguna cosa sobre la guerra y el exilio, pero mientras mi abuelo vivió no hablábamos de este tema, porque a él no le gustaba, nos decían que a nosotros esas cosas no nos interesaban”, asegura.

Goya atrae visitas a su pueblo natal

Dejando a un lado Belchite, y siguiendo la carretera hacia el noroeste, aparece el pueblo que vio nacer a Francisco de Goya y que ya por ello es un reclamo turístico de primer orden. Allí se encuentra la casa natal de Goya y el Museo del Grabado, que alberga estampas de Los Caprichos, Los Desastres de la Guerra, La Tauromaquia o Los Disparates.

Cerca de 20.000 personas visitaron el año pasado la Casa natal de Goya y el Museo del Grabado, frente a las 12.000 registradas en 2009. En la primera mitad de este 2017 han pasado por allí 10.700 visitantes. Rosa Calvo es una de las vecinas de Fuendetodos, que trabaja en la casa natal desde 1988 y que ha visto de primera mano esta evolución. “Las visitas han aumentado desde 2010, cuando ofrecimos tres actividades conjuntas: visita, taller de grabado y actividad en la naturaleza”, que ha atraído a muchos escolares. En este punto, coincide con la guía de Belchite y apunta que llegan muchos alumnos franceses.

Triángulo turístico cultural con la villa romana de La Malena

Además del patrimonio que atesoran estas dos localidades, la Comarca de Belchite esconde bajo su suelo una villa romana conocida como La Malena. Este yacimiento arqueológico, que se encuentra en la localidad de Azuara - a 13 km de Fuendetodos- y que se extiende por una superficie de 2.500 metros cuadrados, tiene un gran valor arqueológico.

Allí están enterrados mosaicos de gran valor y pinturas murales, como Las Bodas de Cadmo y Hamonia, calificado en su día como el más bello e importante de toda la musivaria de la Península Ibérica.

Profesionales y vecinos piden que se actúe ya en La Malena.

Profesionales y vecinos piden que se actúe ya en La Malena.

Sin embargo, La Malena no se ha convertido todavía en un reclamo cultural, pese a la insistencia de sus vecinos. Ellos son los primeros interesados en recuperarla porque están convencidos de que eso traería riqueza a una de las comarcas más deprimidas de Aragón.

De momento, los 576 habitantes de Azuara continúan a la espera, después de haber entregado al Gobierno de Aragón una memoria realizada de forma voluntaria por un equipo de trabajo compuesto por arqueólogos, restauradores y arquitectos, donde se incluye una serie de actuaciones urgentes.

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