eldiario.es

Focos

Antón Losada

Soy mariñano de A Mariña do Lugo. Autor de "Piratas de lo Público". Profesor titular de ciencia política de la USC, doctor europeo en derecho, máster en gestión pública por la UAB. Ex secretario general de la vicepresidencia de la Xunta y exsecretario xeral de relacións intitucionais. Comentarista y analista en la Ser y Cuatro y El Periódico. Antes en TVE, TVG, y El País. Fui director general de Radiovoz y adjunto al consejero delegado de La Voz de Galicia.

  • Reacciones a sus artículos en eldiario.es: 16414

El bueno, el feo y la mala

Los autos locos del PSOE ya corren disparados. Empieza el cuerpo a cuerpo tras una semana de precalentamiento malgastada en debatir agriamente sobre la legalidad del crowdfunding de Pedro Sánchez, un tema que sin duda apasiona la Gestora pero seguramente no haga otra cosa que cabrear aún más a una militancia ya muy exasperada. Cada día queda más claro que, desde hace tiempo, uno de los grandes problemas del PSOE reside en que cobija a demasiada gente que no ha hecho otra cosa en su vida que vivir en el partido y piensan que esto de las primarias es como un congreso de las juventudes socialistas y la vida se gana con el reglamento en la mano.

Estamos en los primeros metros de la carrera y aún parece pronto para ver con nitidez cómo van las posiciones. Aunque cunde la percepción de que toda la delantera orgánica que había tomado Susana Díaz la ha ganado también Pedro Sánchez a la hora de construir un relato de campaña y fijar los marcos del debate, mientras que Patxi López se va quedando en una imprecisa tierra de nadie de donde no parece saber muy bien cómo salir.

Seguir leyendo »

El dinero adora a Donald Trump

Todos sabemos que sólo es cuestión de tiempo que la conexión rusa de su campaña acabe alcanzado a Donald Trump por mucho que corra. El propio inquilino de la Casa Blanca parece ser el primero en saberlo y por eso se  ha embarcado en una maratón de la mentira llena de confusión, posverdades y ruido, presentándose como la víctima propiciatoria de un sistema cruel con un único objetivo: fijar la idea de que todo el mundo espía a todo el mundo y todo el mundo tiene mucho que ocultar sobre cómo financia sus campañas y cómo obtiene sus triunfos electorales.

De todas las críticas que Trump está recibiendo desde que ocupó el despacho oval, ninguna puede hacerle más daño en USA y entre sus votantes que aparecer como un hombre de paja de los rojos de Moscú y un amigo demasiado especial del emperador Putin. Trump es consciente del peligro. De ahí su empeño en convertir una historia de negocios sucios, financiación irregular y tráfico de influencias en una novelita de espías llena de agentes inverosímiles, directores estúpidos de agencias nada inteligentes y presidentes que mandan despegar el Air Force One para sacar fotos en pelotas a sus rivales o pedirse un Big Mac.

Seguir leyendo »

Mariano el estibador

El gobierno español sabe que tiene que liberalizar los puertos desde 2012. En 2011 hubo un mandato comunitario y al año siguiente una sentencia europea. Pudo sacarla adelante durante los cuatro años de mayoría absoluta, pero en su lugar prefirió defender el vigente sistema como el más adecuado para garantizar el interés general.

Gobierno y estibadores guardaron una especie de pacto de no agresión que les beneficiaba mutuamente y garantizó paz social en los muelles durante años de conflictividad y recortes. En línea con la que ha sido y es su política, Mariano Rajoy aplicó la mano dura a los trabajadores más débiles y desorganizados, mientras concedía treguas allí donde han sabido mantener la unión y la organización. Una valiosa lección sobre la manera más efectiva de defender tus derechos laborales y sociales que muchos deberían volver a aprender.

Seguir leyendo »

El ministro Bakalá

Quién nos lo iba a decir, que acabaríamos echando de menos a Ruiz-Gallardón como Ministro de Justicia. El gris y discreto burócrata que le sustituyó, Rafael Catalá, se ha revelado como un aspirante a estrella de la política, con un hambre insaciable de titulares y micrófono, una atracción incontenible por las luces y los brillos de las cámaras y una oscura voluntad de retorcer el Estado de derecho hasta volverlo completamente del revés; es el ministro Bakalá, siempre acelerado y pasado de vueltas. A su lado Gallardón empieza a parecer un tipo discreto y solvente, consciente de qué puede y no puede hacer o decir un ministro de Justicia del Reino de España.

El ministro Bakalá no dirige un ministerio. Más bien parece que presidiera un bufete de abogados con un único cliente, el Partido Popular, y que además cobrase por objetivos. Sea para terciar en alguna polémica política amenazando con judicializarla, sea para proteger a algún imputado acosando al juez de instrucción, sea para dar cobertura a algún caso de corrupción diseminando la sospecha sobre los investigadores mientras expresa su afecto hacia el presunto corrupto; el ministro Bakalá siempre tiene una declaración a punto para intentar poner a todo el mundo en posición de saludo.

Seguir leyendo »

El lado bueno de la sentencia

Llámenme conformista, pero a mí la sentencia del caso Nóos no me parece ni tan mala, ni tan liviana. No se me ocurre mejor indicador del grado de deterioro de la Casa Real que alguien como Miquel Roca haya de salir a vender el fallo con el entusiasmo de un comercial telefónico, intentando convencernos de cuánto le hace levitar que sólo condenen a la infanta Cristina de Borbón por ser participe a título lucrativo y beneficiarse del delito porque se ha librado de la condena penal.

La buena noticia habría sido que la hubieran absuelto de todas la imputaciones. Cuando el fiscal ha actuado como su abogado defensor, la Hacienda pública ha dado por buenas facturas que si las presenta Cristina Pérez Pérez le habrían costado media docena de multas y la Casa Real se ha limitado a no invitarla a sus fiestas, que la condenen aunque sea por lo civil es un desastre y una humillación.

Seguir leyendo »

La decisión de Íñigo

Podemos comenzó la campaña de las elecciones de junio de 2016 con un millón de votos desmovilizados y decididos a quedarse en su casa. Es una evidencia que ya nadie discute. Hay dos teorías para explicar semejante desgaste sufrido en apenas tres meses.

La primera establece que Podemos había generado desconcierto y desencanto entre su electorado al buscar un perfil más socialdemócrata en sus propuestas, más institucional en sus formas y más amable en su discurso. Obviamente, de acuerdo con ese diagnóstico, la solución pasaba por recuperar una propuesta programática más reconocible como puramente de izquierdas, reactivar el activismo y la movilización en la calle como herramientas de acción política y endurecer el tono del discurso.

Seguir leyendo »

Divididos venceremos

Podemos se ha contraprogramado él solito. Otro éxito de la nueva política. Los morados planearon su congreso haciéndolo coincidir con un concilio Popular que se anticipaba iba a suponer la canonización de Mariano Rajoy a lomos de una exuberancia irracional del marianismo. La idea era visualizar, con contundencia y claridad, las diferencias entre ambas formaciones. Hay que reconocer que, otra cosa puede que no, pero eso podemos darlo por conseguido. Seguro que ya no queda un alma en España que pueda pensar que el PP y Podemos son lo mismo o se parecen en algo.

El cónclave popular fue tan marianista que, para aliviar algo el aburrimiento, tuvimos que entretenernos con la odisea de un puñado de fugitivos renegados quienes, huyendo del reinado de terror "cospedalista" en Castilla-La Mancha, se pasaron el fin de semana dimitiendo entre acusaciones de pucherazo y pidiendo el vídeo de la votación de su enmienda contra la acumulación de cargos como si fuera la moviola en un partido de la Liga.

Seguir leyendo »

El líder caudillo

El líder caudillo se impone como modelo en la política española. Albert Rivera amenazó a sus críticos con renunciar y luego con echarlos por traidores mientras los señalaba como topos socialistas. Pablo Iglesias avisa que o lo que él diga o que se va. Íñigo Errejón se presenta, pero haciendo fotocall con el líder para rehuir el combate. Ahora Pedro Sánchez también avisa que, si pierde, se marcha a su casa. O se está a muerte con el líder o el caudillo se va.

El líder caudillo no negocia, no se compromete, no transige, no llega a acuerdos porque siempre le asisten la verdad y la razón, y ni una ni otra son negociables. Hay que comprarle el paquete completo: o conmigo o contra mí, o lo tomas o lo dejas. Sin matices, sin complejidad; su visión es única y no tiene tiempo para andar explicando sus poderosas razones a todos los humildes mortales que no alcanzan ni a intuir aquello que él ve con diáfana claridad. Si Aníbal hubiera sometido a debate usar elefantes, los Alpes estarían aún sin cruzar. Para esto quemó sus naves Hernán Cortés, para poder avanzar hacia delante sin perder el tiempo en estériles debates.

Seguir leyendo »

La teoría del abusón

A lo mejor es una aprensión mía, pero parece como si el mundo se hubiera convertido en un patio de colegio sobrepoblado por abusones. Como en Secundaria, no quedan muchas esquinas donde esconderse de esos sujetos ruidosos, broncos, faltones y siempre rodeados de una pandilla de alfeñiques y aspirantes a matones que compiten entre sí por ver quién celebra las gracias del líder de la manada de la manera más ruidosa, más bronca y más faltona imaginable.

Todos reconocemos a un abusón con solo verle y escucharle hablar un par de minutos. Nos hemos criado con ellos. Muchos los han sufrido y otros nos hemos librado simplemente porque éramos los hijos de la maestra. Se reían de la niñas por ser niñas, de los pequeños por ser pequeños, de los gordos por ser gordos, de los flacos por ser flacos, de los feos por ser feos, de los guapos por ser sospechosamente guapos, de los que usaban gafas por llevarlas, de los que hablaban poco por decir algo alguna vez, de los que estudiaban por sacar nota... Mientras no te tocaba te creías a salvo. Tardabas algún tiempo en darte cuenta de que nadie estaba realmente a salvo porque al abusón todo aquel que no sea él mismo le molesta.

Seguir leyendo »

¿Policía política? No, gracias

Las evidencias se acumulan. En España, democracia europea; en el siglo XXI, no hace un siglo o durante la Transición, en el corazón del Ministerio de Interior de su gobierno central, seguramente a la puerta del mismo despacho del ministro Jorge Fernández Díaz, parece que ha operado, y probablemente opera, una policía política dedicada a la caza del adversario. Solo la sospecha ya inquietaba. Ahora la certeza asusta e indigna.

La misión de esa policía política no consistía en perseguir el crimen y combatirlo, sino urdirlo y colgárselo luego a todo contrincante político que cumpliera una única condición: poner nervioso o no resultar afín del devoto responsable de la seguridad de todos. Charles Bronson resumió esa filosofía con precisión de pistolero hace décadas y en nadie se ha reencarnado con tanta devoción como en Fernández Díaz: ellos son la Justicia.

Seguir leyendo »