eldiario.es

Elisa Beni

Con 23 años fui la directora más joven de un diario español y ahora escribo en el diario más joven. En medio he pasado por decenas de redacciones y aún así sigo amando el periodismo. Ahora vivo este periodo decisivo como analista y comentarista en Las Mañanas de Cuatro,El Gran Debate de T5, Julia en la Onda de Onda Cero, "Tiempo" y allí donde quieran una voz que cree en lo que dice.

Osar para conservar

Una jornada para reflexionar en medio de un siglo que mostrará su verdadera cara en algún momento. A nuestro alrededor casi todo lo que parecía inamovible se tambalea. Nos vendieron que el futuro es una perpetua marcha hacia bienestares mayores sin pausa y sin retroceso posible. Nos engañaron o nos dejamos engañar. Todo es susceptible de empeorar. Todo derecho conquistado puede perderse. Toda libertad puede convertirse en un recuerdo en el recodo de la historia si no somos capaces de protegerla.

Pero hay que estar alerta porque nos quieren atemorizar alegando que todo cambio es un riesgo. Eso a pesar de que hasta ahora todas las medidas propugnadas para conservar sólo han conseguido hundir a la mayoría y levantar a los menos, separando de forma peligrosa a la sociedad.

Seguir leyendo »

La Justicia hablará... a pesar de todo

Está a punto de quedar visto para sentencia el Caso Nóos. Resta aún el episodio del derecho de última palabra de los acusados, un derecho inconculcable, hasta el punto de que si no se produce en un juicio, éste deviene nulo. Pero como los derechos no son obligatorios de ejercer, supongo que no veremos ni oiremos a la infanta en ese trámite. Tiene buenos abogados que seguro que saben que en ese trance es muy difícil mejorar la postura ante el tribunal y que, sin embargo, se corre el riesgo de empeorarla si el acusado habla de más.

Ya estamos dónde muchos dijimos que debíamos estar: con un tribunal independiente e imparcial pronunciándose sobre la culpabilidad o la inocencia de la infanta. No se trataba de una persecución ni un ensañamiento para con ella y la Corona, como muchos cortesanos han pretendido. Ni de una conjura republicana contra la anacrónica institución, buscando herirla de muerte. Ni linchamientos ni conspiraciones, sólo el sano interés de demostrar que en este país la Justicia trata por igual a los poderosos y a los ciudadanos de a pie. Algo de alta relevancia puesto que, en mi opinión, es una de las pocas sombras que se cierne sobre nuestro sistema judicial. No hay duda de que la Justicia funciona normalmente en millones de casos. No hay duda de que jueces, fiscales y abogados cumplen con su papel constitucional de forma impecable... excepto cuando se trata de meterle el dedo en el ojo a los poderosos. Y si algo hay poderoso e intocable en España es la Corona. Fíjense que en todos mis años de ejercicio profesional sólo he sido advertida del peligro que corría diciendo esto y lo otro cuando se ha tratado de la Corona. Sólo en algún medio se advirtió a los tertulianos de lo delicado del tema y de que nos moderáramos, cuando se trató del rey ahora emérito. Así que aunque muchos ciudadanos no lo perciban así, no hay poder fáctico mayor en España ahora mismo que éste. No por los poderes constitucionales que ostente sino, más bien, los poderes de hecho que le son concedidos y por los poderes reales que están dispuestos a entrar en guerra para defenderles. El económico es sólo uno de ellos.

Seguir leyendo »

Cuesta pensar que tú también...

Hoy voy a usar mi artículo para hablar con muchos de los hombres que me leéis. Pido por tanto que aquellos que no se sientan concernidos, no interpreten que estoy generalizando. Quiero deciros esto porque es muy sencillo leer las noticias y escandalizarse de los comportamientos de seres indignos que usan a las mujeres como esclavas sexuales para lucrarse. Es sencillo llevarse las manos a la cabeza cuando uno lee el pacato relato que se ha publicado de las actividades de Torbe. Digo pacato porque estoy segura de que habrá páginas mucho más crudas en ese sumario. Es fácil decir eso y seguir con vuestra vida. A fin de cuentas, eso no tiene nada que ver con el rato en el que pilléis el ordenador para ir a vuestra página de porno favorita para elegir como en un supermercado la variedad que ese día preferís para masturbaros. Se que la mayoría pensáis que esos "productos" tienen su origen en una "industria" en la que participan "trabajadoras y trabajadores" que libremente eligen ganarse la vida así.

Y puede que eso se vea afianzado cuando de vez en cuando se entrevista a una pornostar que os reafirma en tal pensamiento. Es más duro reparar en que es seguro que vosotros también habéis obtenido placer a través de mujeres que han sido reducidas a esclavas sexuales. Es imposible que no hayáis visto, entre esas decenas, centenas o miles de videos que consumís, alguno en el que la mujer o las mujeres que participaban eran tratadas. Es estadísticamente imposible y además lo sabéis. Cada vez más se ha ido abandonando el gusto por las películas en las que actores "representan". El gusto ahora está en el llamado por la industria "sexo amateur" y vosotros, que sois inteligentes, tendréis que convenir que es imposible que exista tal número de mujeres dispuestas a someterse a determinadas prácticas voluntariamente y por placer. Si fuera así, habríais topado con varias ya en vuestra vida. Por pura estadística. No haría falta buscarlas en determinadas páginas.

Seguir leyendo »

Cornudos y apaleados

Nos quieren así: cornudos y apaleados. Dispuestos a acabar con toda esperanza de recobrar los derechos de los trabajadores pisoteados. Quieren además hacerlo con nuestra anuencia y resignación. Estamos en plena vigencia de la lluvia fina. Poco a poco. Hasta que el mantra cale en la cabeza del currante. No es coincidencia ni casualidad. Es toda una estrategia.

"El trabajo fijo y seguro es un concepto del siglo XIX", nos dice un iletrado historiador como es Rosell, el presidente de la patronal. Le dan el argumento y se lo dan hasta errado de siglo. En el XIX curraban 16 y 18 horas hasta los niños.

Seguir leyendo »

Gatitos bastardos

Era lógico que un juez hiciera un gurruño con la denuncia del bolso A.C.A.B. Eso no me preocupó en ningún momento. Lo hizo el hecho de que a un funcionario de la seguridad del Estado se le ocurriera ponerla. Estoy preocupada por la confusión de conceptos que parece existir en las cabezas de algunos policías. Y también en los que mandan desde la responsabilidad política a esos policías. En este caso porque no sólo sobreentienden e imaginan lo que pone en realidad en el bolso y el ánimo de quien lo porta sino además porque piensen que uno no puede decir que todos los policías son unos bastardos en una democracia donde reina la libertad de expresión. Sí, señores agentes, puedo escribir “todos los policías son unos bastardos”, en castellano incluso. Pueden responderme a su vez que todos los periodistas son unos bastardos. Aquí paz y después gloria. Esa sacralización de la autoridad que destilan, y que es compartida por muchos de sus mandos, está fuera de lugar. El respeto se gana, no se exige y, sobre todo, no se impone.

No es un caso aislado. Esta semana han confluido varias noticias que impelen a una reflexión sobre si estamos ante una utilización de la fuerza legítima del Estado de forma proporcionada o si prima un concepto represor de orden que posibilita acciones que, posteriormente, son tratadas con cierta transigencia en su corrección y que, en caso de que ésta no sea suficiente, son perdonadas directamente. Tenemos, en primer lugar, la extrañeza de Cifuentes por la posibilidad de que se exijan responsabilidades por haber ordenado una carga policial ante pequeñas provocaciones en medio de un acto masivo y pacífico que no había terminado. “Recordamos a la policía que está interviniendo en un acto legal, en zonas en las que hay ancianos y niños”, se llegó a oír por una megafonía desde la que se recomendó al público “no responder a la acción policial”. Cierto es que luego hubo 29 detenidos y un centenar de heridos, muchos de ellos policías. Pero eso fue después y no antes, señora Cifuentes, y eso es lo que va a investigar un juez. La proporcionalidad exige a los responsables policiales y también a los políticos valorar si será peor el remedio que la enfermedad.

Seguir leyendo »

Yo te nombro, libertad

En nombre de todos. Por tu nombre verdadero. Libertad. Porque no es una palabra más. Es la palabra. Es el concepto. La chispa de nuestra humanidad. La libertad. Por ella los hombres han peleado, han muerto, han sufrido daños y torturas. La gran lucha. La libertad. Ella sola llena de sentido todo un ordenamiento jurídico. Libertad, escribir tu nombre y declinarlo en todos sus modos. Libertad de expresión.

Cada vez es más palmaria y más dolorosa tu ausencia de muchos corazones que ni entienden ni quieren entender tu significado. Y son los de personas que nos gobiernan o nos juzgan. Personas que dirimen sobre nuestra vida y sobre tu existencia. Libertad.

Seguir leyendo »

El clan de la toga

Todos recordamos la importancia del denominado “clan de la tortilla” en la historia política reciente de España. Doce socialistas reunidos en torno a una merendola que refundarían el PSOE y conseguirían alcanzar el poder y ser actores esenciales de las últimas décadas. El apoyo mutuo, la confianza y una estrecha camaradería política y personal en la juventud les acompañó a lo largo de todo un devenir preñado de cargos de responsabilidad. Al final, cuando la soledad del poder te rodea, tiendes a fiarte de los compañeros de pupitre aunque algunos te acaben saliendo rana. El clan de Logroño, Aznar, Botella y Blesa, fue muy significativo.

Recuerdo estos ejemplos políticos porque, a veces, algunas alianzas y compenetraciones que existen en el mundo judicial son también difíciles de entender si no se conocen los entresijos de los diversos clanes. Sí, los clanes de juristas también nos presentan a profesionales que se conocieron en un momento y un lugar determinado -normalmente durante su juventud y los inicios de su andadura profesional- y que soldaron una amistad y unas alianzas que les han acompañado a lo largo de toda su vida jurídica. Sin la comprensión del alcance de estos clanes nunca se entendería que magistrados o fiscales profundamente conservadores hayan apoyado durante toda su carrera a otros de índole progresista o a la inversa, incluso contra la opinión de sus diversas asociaciones.

Seguir leyendo »

Aunque jodan los profetas...

Que no lo éramos. No éramos profetas sino ciudadanos capaces de ver las consecuencias y el alcance de las violentas medidas a las que íbamos a ser sometidos como individuos y como sociedad. Ahora, estudio a estudio, dato a dato, realidad a realidad estamos viendo como nuestras previsiones sobre el austericidio se van concretado dolorosamente.

Esta semana era la Asociación Nacional de la Carretera la que ponía estadística a algo que era previsible y que ya todos sabemos: que la red viaria española se está yendo al cuerno por falta de mantenimiento. El incremento de la siniestralidad no es debido tanto a nuestra alocada naturaleza de fitipaldis como a las deficiencias del firme y la señalización y a la antigüedad del parque de vehículos que el empobrecimiento no nos ha dejado renovar. Volver a la situación anterior cuesta, según ese estudio, 6.000 millones de euros y no hacerlo es aún peor puesto que nos aboca a tener que reconstruir esa red de comunicación que tanto no costó tejer. Y, lo peor, lo que no se ha cuantificado es las vidas que se han quedado en el asfalto maltrecho que podrían haberse ahorrado si la crisis de los especuladores, el austericidio de Bruselas y el empecinamiento del PP no nos hubieran arrastrado a esta situación. Nosotros seguimos pagando impuestos. Otros, no.

Seguir leyendo »

Da otra mano, Sam

Reparte otra vez hasta que vaya de mano quien deba. Una y otra vez hasta que tenga suficiente triunfos para hacer la baza. No la baza de los españoles ni la baza de una idea de futuro de este país, ni la baza del esfuerzo común por volver a ser más iguales y más libres. Ni siquiera la baza de los que no quieren cambiar nada. No, la baza de los señores del poder. Esos sí que son la casta. Esa es la sensación que me produce el fracaso estrepitoso de la clase política española que acabamos de vivir.

Más allá de la impostura, bisoñez, engreimiento o 'marketinización' de los que no voy a llamar líderes - ya que andar en círculo y llevar a un colectivo al punto de partida no es liderar- quiero poner el énfasis en la constatación de que ninguna combinación que los poderes fácticos no consideren conveniente logrará salir adelante. No me engaño al respecto. Desde el momento en que la parte conveniente del PSOE enganchó a Sánchez por el calcañar para impedir cualquier movimiento que diera poder a Podemos todo estuvo más o menos claro. Hemos asistido a eso. Imposibilitado el pacto natural sólo quedaba mirar a la derecha para propiciar ese gran pacto que sí tiene el plácet. Cierto poso de decencia -o de miedo a hacerse 'un Pasok'- de los dirigentes socialistas impidió también la alianza con el PP y sólo dejó el resquicio de la pequeña coalición, o sea, del pacto con la derecha más recortadita pero más aseada. Nada que rascar.

Seguir leyendo »

La mujer del César

Este fin de semana se me calentó Twitter. Mis jueces tuiteros más bien. Se me ocurrió escribir: "Permitir que un sueldo que los jueces perciben como insuficiente sea completado por el sector privado es muy peligroso y debería cambiarse". Un tema que toca médula. Llevo respondiendo casi desde entonces. La constatación de que unos presuntos extorsionadores, que han sido ingresados en prisión preventiva, pagaban a jueces y fiscales para luego usar esa circunstancia como parte de la presión a los chantajeados ha puesto sobre la mesa otra vez esta cuestión. Y digo otra vez porque lo cierto es que es un problema que acarreamos desde hace mucho.

Jueces pagados por presuntos delincuentes. Jueces pagados por fundaciones de partidos políticos a los que luego quieren juzgar. Jueces muy bien pagados por bancos de paraísos próximos, que luego caen a consecuencia de las acusaciones por amparar blanqueadores de capital. Jueces pagados por bancos. Jueces pagados por aseguradoras. Jueces pagados por gobiernos a través de una empresa privada. Jueces pagados por los señores que aspiran, y consiguen, los concursos que decretan. Jueces pagados por editoriales que controlan abogados que pleitean en su sala. Jueces pagados por Universidades que controlan fondos americanos. Jueces pagados por entidades públicas y privadas que no son el Ministerio de Justicia. Jueces pagados.

Seguir leyendo »

- PUBLICIDAD -

Recibe cada noche la selección de noticias de eldiario.es

Se produjo un error, inténtelo más tarde

Muchas gracias