eldiario.es

Focos

Elisa Beni

Con 23 años fui la directora más joven de un diario español y ahora escribo en el diario más joven. En medio he pasado por decenas de redacciones y aún así sigo amando el periodismo. Ahora vivo este periodo decisivo como analista y comentarista en Las Mañanas de Cuatro,El Gran Debate de T5, Julia en la Onda de Onda Cero, "Tiempo" y allí donde quieran una voz que cree en lo que dice.

No es sólo robar, Espe

La corrupción no es sólo robar, Espe. No, ni siquiera es haber hecho la vista gorda o no haber querido saber. No se extingue en no haber sabido elegir y no haber querido vigilar. La corrupción de tu régimen aguirrista ha sido profunda y tenaz; tanto que se apretaba a tu figura como para bailar un chotis en la Pradera. Y esa densa y pegajosa materia acabó llenando el espacio público madrileño y cubriéndolo todo. Desde aquella mañana del tamayazo en que nos quedamos suspendidos en el asombro nunca aclarado hasta que asistimos a la consigna de revalidarte que concitó un afán electoral que ya dejaba sentir el aliento del hooliganismo.

Después de aquello, Esperanza, todo cambió. Te dejaste acunar por el corifeo de halagadores que te recordaban, como un coro griego, tu llamado a ser la jefa suprema, tu cita histórica con los dioses liberales que te harían darnos una Thatcher castiza y retrechera. Y ahí ya, Espe, se mascaba la tragedia porque mientras tú creías a pies juntillas a los gomosos que te trasmutaban en lideresa de las esencias, ya los demás veíamos que no habías dejado de ser la torpe ministra de Cultura sobre la que aún corrían chistes. Nos diste la razón porque la inteligencia te hubiera llevado a desconfiar de los babosos y, sin embargo, te dejaste acunar por sus cantos de sirena hasta creerte la reina del mambo.

Seguir leyendo »

Ilustrísima Señora X

La situación es insostenible. Esta semana hemos asistido a la visualización pública y general de lo que muchos llevamos años denunciando. La promiscuidad pornográfica de la oligarquía con otros poderes del Estado, incluido el llamado a controlarlos, que sitúa a nuestra democracia a un paso del precipicio.

De todo lo que podríamos reseñar me quedo con la necesidad imperiosa de hacer frente al hecho de que existen indicios serios de que una magistrada de la Audiencia Nacional haya delinquido. Y no sólo ella sino también quien le hizo partícipe del secreto que ella posteriormente habría revelado a terceros. No se trata de un delito menor, sino de una revelación de secretos cualificada y por tanto penada en su tramo máximo con entre dos y medio y cuatro años de prisión. La responsable no podría siquiera obviar su ingreso en prisión. Esa es la gravedad del panorama. Los indicios apuntan a que la Ilustrísima Señora X ha revelado secretos y además ha entorpecido la acción de la Justicia, así que habría que sumarle otros delitos contra la Administración de Justicia. Hay pues una persona en la Audiencia Nacional, o más de una, que deberían pasar una temporada en prisión y son personas que administran Justicia. Digo más de una porque si en efecto una de las nueve magistradas del tribunal -verán que tampoco el campo de investigación es tan amplio- alertó de que había escuchas activas ordenadas por el juez Eloy Velasco, alguien tuvo que decírselo a ella. Y o fue el propio Velasco o fueron los fiscales o los investigadores de la Guardia Civil. Todos los que lo hicieran delinquieron.

Seguir leyendo »

El Joder Judicial

Mariano Rajoy está jodido. El PP está jodido. Nunca una antigua errata en el BOE había dado para tanto chiste, pero hoy viene al pelo. El Joder Judicial les ha caído encima como una tromba... y les jode. El comunicado hecho público por el Partido Popular respecto a la citación de un tribunal para que testifique Rajoy sólo es comparable, por lo improcedente, al comunicado de la Zarzuela del anterior monarca cuando se conoció la imputación de la Infanta Cristina. La pataleta de los populares es tan evidente que sonroja. Confunden conceptos jurídicos –en la fase previa a un juicio un tribunal no sienta ninguna doctrina–, no es cierto que los jueces vengan obligados a aceptar la posición de una de las partes acusadoras –el Ministerio Fiscal–, ni en la fase de juicio oral los magistrados están amarrados por lo que hiciera el instructor en su día.

La traducción es tan simple como: ¡pero si todo lo que controlamos había operado para que esto no pasara y Rajoy no tuviera que vérselas nunca, ni como testigo, con un tribunal!

Seguir leyendo »

La república como objetivo

El debate sobre la forma que debe adoptar el Estado en España no está cerrado. Nunca lo ha estado. En esta semana de pasión y de pasiones se han dado cita el aniversario de la proclamación de la II República Española y las órdenes cautelares de jueces para hacer retirar la tricolor de plazas y espacios públicos. ¡España, mañana, será republicana!  era el clamor. Y hoy, el mañana se convierte en un horizonte inalcanzable porque nunca se admite el debate abierto, porque se intenta estigmatizar de forma increíble una realidad común en las democracias occidentales y porque una espiral de silencio recorre la opinión pública cuando de este tema se trata.

En primer lugar conviene analizar la represión ideológica que se ejerce sobre aquellos que defienden políticamente el republicanismo. Lo han hecho varios ayuntamientos. Un juez de lo contencioso-administrativo en Cádiz ha obligado al alcalde a quitar la tricolor que se había izado en una plaza con motivo de una exposición sobre la Memoria Histórica. Alegan los del PP -siempre ellos- que colocar esa bandera "vulnera el principio de objetividad y neutralidad de las Administraciones". ¡Escuchen, esto lo vulnera y no poner las banderas rojas y gualdas de los cuarteles a media asta o presidir las procesiones como ha hecho Cospedal! Eso no. Es la tricolor la que les molesta. Olvida este juez de primera instancia que ya el Tribunal Superior de Justicia de Madrid resolvió sobre esta cuestión (STSJM 16.861/2003) afirmando claramente que "la bandera republicana como manifestación de ideología respeta el orden jurídico existente" y que ordenar retirarla de un lugar donde ha sido puesta por quien defiende ese sistema de organización política vulnera los derechos fundamentales reconocidos en los artículos 16 y 20 de la Constitución Española.

Seguir leyendo »

El berrinche de los aforamientos

Los de Rivera la han cogido llorona con los aforamientos. El tira y afloja con el PP en Murcia lo deja muy claro. Lo malo es que su medida estrella en materia de regeneración no lo es tanto ni es tan clara ni pone el foco en el verdadero problema. Por contra, activarla sin más reflexión podría acarrear perjuicios para la democracia en el futuro que parecen no querer ver. No soy sospechosa de ser pepera, pero en algunos de estos aspectos llevan razón los populares. No creo que nadie tenga que dimitir incluso antes de haber sido oído por juez alguno. Comparto también la posición que en su día tuvo Podemos de rechazar en el Congreso una reforma exprés para anular los aforamientos.

Los aforamientos no son un privilegio de los políticos, como nos dicen ahora, sino una protección de nuestros legítimos representantes para que no puedan ser apartados del juego político de forma espuria. Los fueros e inmunidades especiales de los representantes del pueblo nacieron porque había una cierta tendencia del poder a interceptarlos para que no pudieran hacer valer su voto. Digamos que en aquella época no hacía falta dar tamayazos porque se podía detener o llevar ante el juez a los diputados justo antes de que fueran a depositar su voto que era necesario para tener mayoría. Me dirán que son otros tiempos pero yo hasta eso dudo. Estamos en franco retroceso y no quiero dejar puertas abiertas.

Seguir leyendo »

Una banda desarmada

La banda armada ya es una banda desarmada. No existe el concepto jurídico de banda desarmada que ya no delinque. Es evidente que las circunstancias han cambiado y no tiene sentido pretender que no lo han hecho y menos asegurar que esto no sucederá hasta que se cumplan una serie de requisitos que el Estado de Derecho no exige a nadie.

Más allá de los muertos y la sangre y el terror y la división de una sociedad, el terrorismo de ETA nos ha infligido otros daños. No es el menor de ellos la creación de toda una estructura legal excepcional para combatirlo. En España se ha plantado cara al terrorismo con las leyes -la mayoría de las veces- pero es necesario recordar que con leyes especiales y con restricciones de derechos y libertades excepcionales y diferentes. En otras ocasiones, bochornosas y dolorosas, se ha hecho saltándose el Estado todas esas barreras de la legalidad para comportarse como un delincuente tan terrible como ellos. El terrorismo de Estado fue un episodio terrorífico del que sí parece haber muchos dispuestos a pasar página.

Seguir leyendo »

Yo no condeno

Yo, me van a perdonar, no condeno por decreto. Yo no condeno por obligación, no condeno a demanda. Yo, si no quiero, no condeno ni muestro mi repulsa ni pongo un tuit o escribo una columna. Estoy en mi derecho. Parecerá absurdo tener que referirse a ello pero la presión que la libertad de expresión sufre en nuestro país no sólo se cifra en la represión de las conductas o de los escritos realizados sino también en la imposición de una obligatoriedad social de pronunciarse contra determinados hechos. No condenar es también parte de mi libertad de expresión que incluye la de no tener que pronunciarme por obligación.

El derecho a no opinar sobre lo que no se desea, a no adscribirse a una corriente mayoritaria, a permanecer en la indiferencia o a mantener en nuestra intimidad nuestra opinión o la falta de ella forma parte también de nuestra libertad. Un repaso por las formas más extremas de crueldad y de fascismo de la historia de la humanidad nos demuestra cómo, en muchos casos, la tortura o la represión no se utilizaban sólo contra los que se manifestaban públicamente contra el discurso establecido sino también para obtener de los disidentes la repetición del discurso dominante. Doblegarles hasta conseguir que opinaran lo que no pensaban o aquello sobre lo que ni siquiera se habían formado opinión. Puro fascismo.

Seguir leyendo »

Derogar la Audiencia Nacional

Los últimos acontecimientos en materia de represión de la libertad de expresión han vuelto a poner el objetivo en la función actual de la Audiencia Nacional. Un tercio de los procedimientos por terrorismo que se manejan en el tribunal tienen que ver ya con actividades relacionadas con la opinión. Una cifra que es preocupante. Terminado el terrorismo etarra que la hizo nacer: ¿busca ocupación ahora la Audiencia Nacional?, ¿tiene sentido su permanencia?, ¿no es hora de devolver a la jurisdicción territorial las competencias y acabar con los vicios y problemas derivados de la anómala existencia de este órgano?

La Audiencia Nacional ha cumplido cuarenta años de vida tras su creación −por decreto ley 1/1977, de 1 de enero− dos años antes de la aprobación de la Constitución. Años marcados profundamente por su lucha contra el terrorismo de ETA. Hay que resaltar esta función. Los miembros del tribunal pagaron incluso con su vida esa tarea. No podemos dejar de recordar aquí a la fiscal Carmen Tagle, asesinada en 1989, o el atentado sufrido por uno de sus presidentes. Tampoco los dramáticos relatos que he oído en primera persona de cómo, en los años de plomo, algunos de sus magistrados han vivido custodiados en el interior de su propia vivienda.

Seguir leyendo »

Cruel posrealidad

Los taxistas se cabrean cuando les dices que, además de protestar por la llegada de las multinacionales, tienen que analizar que su modelo de negocio está antiguo y que en 15 años ni siquiera existirán. No quieren ver la realidad.

Los socialistas no se quieren dar cuenta de que Podemos existe y de que no será tan fácil despejarlo de la ecuación. Obvian que sin pactos, la izquierda no podrá arrebatar el poder al PP. Incluso fustigan a Pedro Sánchez con sus datos en las elecciones, aunque soslayan que RbCb se estrelló y no tenía partido rival en su espectro. Piensan que lo solucionan con lo que llaman un "relato" –que no consiste en narrar la realidad sino en adaptarla a sus necesidades– pero no se dan cuenta de que la ficción política no cambia la tozuda realidad.

Seguir leyendo »

La impune arbitrariedad

Produce miedo, y a la par una inmensa indignación, la impune arbitrariedad a la que son sometidos muchos ciudadanos en este llamado Estado de Derecho. Hablo de la acción de algunos actores del sistema policial y judicial que provoca indefensión, injusticia y daños sin que sus promotores sufran ninguna consecuencia cuando el sistema enmienda sus desmanes.

El sistema casi siempre funciona. Es precisamente por eso por lo que las injusticias son aún más manifiestas ya que al final se descubren sin que nadie repare el daño provocado. La Guardia Civil, la Policía, la Fiscalía y algunos jueces están constituyendo una peligrosa pinza que arrebata libertad y haciendas a ciudadanos que jamás ven restituido el dolor y las pérdidas causadas, una vez que azarosamente la Justicia pone en su sitio a los justicieros. Lo mismo sucede con algunas asociaciones que están confundiendo la defensa de su derecho al dolor y a la reparación del daño con una especie de inquisición a la que no son ajenos los tintes políticos. No se es más patriótico por alinearse con los que se proclaman defensores del orden, de su orden, sino cuando se defiende la Justicia y la Libertad y se intenta poner coto a los desmanes del poder que si tiene el monopolio represivo es más temible si cabe.

Seguir leyendo »