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Isaac Rosa

Sevilla, 1974. Escritor, autor de novelas como "El vano ayer" (Premio Rómulo Gallegos 2005) y "El país del miedo", ha colaborado en varios medios de prensa escrita, digitales y radio. Su última novela es "La mano invisible".

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Los verdaderos responsables del dato "histórico" del paro

 

Para celebrar el Acontecimiento Histórico que supone bajar de cuatro millones de parados, ayer Rajoy entregó medallas al Mérito en el Trabajo a los responsables de este éxito nacional. Y no, no son la ministra Báñez ni la Virgen del Rocío.

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Rajoy no tomará lexatín

 A ti te llaman como testigo para un juicio por cualquier conflicto menor en tu empresa o en tu comunidad de vecinos, y te pasas una semana que no duermes ni comes, el día antes te subes por las paredes, y esa mañana desayunas lexatín doble. Pero nuestro presidente del Gobierno, no. Este lunes fue uno de los días más tranquilos de su vida, que en una vida tan plácida como la suya ya es decir. Lo confirmaba el portavoz del PP: “Hacía tiempo que no le veía tan tranquilo”.

Y si lo dice, nos lo creemos. No pensamos que sea una estrategia de comunicación para rebajar la expectación ante el marrón del miércoles. Nos creemos que Rajoy está muy tranquilo en las horas previas a su paso por el juicio Gürtel, y no porque nos tenga acostumbrados a su sangre de horchata, sino porque tiene motivos de sobra para no perder los nervios.

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Apología de las vacaciones

No pensaba cogerme vacaciones este año porque yo, como Cristina Cifuentes, también pienso que no tienen que ser una obligación sino una “opción voluntaria”, y no se me ocurre mejor sitio que estar aquí trabajando todo agosto. Pero mira, me habéis acabado convenciendo: si resulta que, como escucho estos días a quienes critican a Cifuentes, cogerse vacaciones aumenta la productividad y la creatividad, contribuye a la industria turística, disminuye las enfermedades cardíacas y además ayuda con el ejemplo a defender una conquista histórica y a reivindicar el derecho de los trabajadores más precarios, pues no voy a perderme yo todos esos beneficios: venga, decidido, me cogeré una semana.

Anda ya, que estoy de coña. Pienso cogerme el mes entero, agosto del 1 al 31. Y os diré lo que voy a hacer: levantarme cuando se me acabe el sueño, sin despertador. Desayunar sin prisa. Practicar deporte cuando me apetezca y vaguear cuando ídem. Comer y beber sin temer la modorra de la tarde y la resaca del día siguiente. Hacer algún viaje, ver amigos y familia sin prisas, leer ligero, ver pelis pendientes, follar en horario de oficina y perder todo el tiempo que quiera, ser felizmente improductivo, sin dedicar un solo minuto a recuperar trabajo atrasado ni planificar el venidero.

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En 2036 seguiremos discutiendo sobre el franquismo

Nada, que no hay manera: otro 18 de julio que no nos libramos de hablar de Guerra Civil, franquismo, víctimas, calles y monumentos fascistas, Valle de los Caídos… ¡Que han pasado ya 81 años del golpe de Estado! Que lo hiciésemos en el cincuenta aniversario, vale, era una cifra redonda y acabábamos de salir de la Transición. Que siguiésemos discutiendo el temita al cumplirse 75 años, bueno. Pero a los 80 ya era como para plantarse y decir que hasta aquí hemos llegado.

Pero no, aquí seguimos. 81 años, y como si hubiesen pasado diez. Un vistazo rápido a la semana del 18-J en este 2017: una concentración contra la impunidad, una vigilia en Sevilla para que saquen a Queipo de la basílica de la Macarena, una proposición del PSOE y otra de Compromís para anular condenas, un ayuntamiento queriendo cobrar tasas a quienes desentierran víctimas, la querella argentina que sigue dando pasos, y por supuesto la interminable polémica con el nombre de las calles o hasta los colegios que todavía quedan.

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Hola, ¿tienes un minuto para escuchar a un captador precario?

Hola, ¿tienes un minuto? Sí, tú, hablo contigo, que ya sé que has desarrollado un instinto felino para esquivarme cuando me ves venir con mi chaleco y carpeta en mano. No te hagas el tonto atendiendo una llamada repentina, no cambies de acera tan bruscamente que te va a pillar un coche, no me digas que no tienes tiempo mientras aceleras el paso que hasta ahora traías lento. Que ya sé que cuando me ves venir, a mí y al resto de colegas apostados en esta misma calle, te acuerdas de la famosa escena de Aterriza como puedas.

Venga, concédeme un minuto, que esta vez no voy a apelar a tu solidaridad, ni contarte la de hospitales que construiremos y niños que salvaremos con tu aportación, ni te diré a cuántos cafés equivale nuestra cuota mensual; ni siquiera voy a aplicar mi manual de respuestas contra tus mil excusas (me las sé todas, no podrás sorprenderme).

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Hemos visto morir a un trabajador (de los diez muertos la semana pasada)

La semana pasada murieron en España diez trabajadores por accidentes laborales, pero solo hemos sabido de uno: Pedro Aunión, el artista que cayó fatalmente junto al escenario del Mad Cool Festival. Su muerte nos ha conmocionado como raramente nos afecta un accidente laboral. En parte por el perfil del fallecido, pero también por otra circunstancia excepcional: que hemos sabido de su muerte, lo hemos visto morir.

De los otros nueve que murieron esta semana yo al menos no había oído nada, y he tenido que bucear profundo en la prensa local para encontrar alguna referencia: un operario que instalaba gradas en otro festival en Valencia, un trabajador de 44 años en una empresa de forjas en Vizcaya, otro de 50 años atrapado por una máquina envasadora en Azpeitia, un obrero caído por un talud en las obras del puente de Rande (denunciadas por explotación laboral poco antes por el sindicato CIG), otro de 47 años electrocutado en una empresa de Manzanares, un hombre de 50 años aplastado por una carga de 700 kilos en una empresa de plásticos de Irún, otro de 38 años caído del tejado de una nave en Cartagena…

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7 de julio, violación

  (Léase deprisa, a la velocidad de una retransmisión radiofónica de encierro de San Fermín)

Ocho en punto de la mañana, vemos cómo asciende el cohete al cielo de Pamplona, se abre el portón y allá van a la carrera varios miles de mujeres pamplonesas y llegadas de todo el planeta que esperan pasarlo bien en estos días de fiestas, sin miedo, y regresar sanas y salvas, pero a esta hora el objetivo es llegar a casa o al hotel tras una larga noche de fiesta. Allá van, comienzan a subir las primeras mujeres la cuesta de Santo Domingo donde ya las esperan algunos mozos, atención, se producen las primeros situaciones de riesgo, hay varios borrachos que hacen proposiciones a una mujer pese a su negativa, y otros que aprovechan la multitud para tocar culos y lo que se ponga a mano. Las primeras mujeres llegan a la plaza del Ayuntamiento, cuidado que varias se han adelantado al grupo, una se ha levantado la camiseta porque le apetecía festejar enseñando los pechos y varios hombres se han creído con derecho a pellizcárselos. Estamos ya en la calle Mercaderes, donde las carreras están siendo limpias pese a algunos piropos indeseados y la presencia de varios hombres acosando a mujeres solas. Ojo, situación de peligro en los primeros metros de Estafeta, una mujer se ha quedado rezagada y va un poco ebria, la acorralan entre varios hombres que intentan llevarla a un portal pero con la ayuda de gente que pasaba consigue escapar, la mayoría prosigue su marcha sin sobresaltos, las carreras son preciosas y limpias en este tramo pero cuidado, que varias se han quedado dormidas en un parque y alguien podría abusar de ellas, el grupo alcanza la curva de Telefónica lanzándose hacia la parte derecha del vallado para esquivar tocamientos y acosos, y aunque en el callejón de la plaza se vive algún momento de tensión con tertulianos que minimizan la violencia contra las mujeres y cuestionan el testimonio de las violadas por estar borrachas o salir con desconocidos, termina el encierro y la inmensa mayoría de mujeres consigue llegar a su destino sin percance, las últimas rezagadas todavía tienen que esquivar a borrachos pesados que les hacen proposiciones y acaban por insultarlas, y parece que ahora sí, todo el grupo ha concluido el encierro, no, un momento, nos informan que hacia la mitad del recorrido se ha producido una grave cogida, una mujer ha sido violada, esperamos confirmación oficial...

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Pedí una pizza y me trajeron un conflicto laboral

Al Servicio de Atención al Cliente de Deliveroo:

Les escribo para expresarles mi malestar por el incidente que sufrió mi pedido del pasado domingo. Estábamos mi mujer y yo en casa, sin ganas de salir ni preparar cena, así que decidimos usar su app para pedir una pizza. Cuál sería nuestra sorpresa al descubrir que el repartidor no trajo la pizza, sino algo que no habíamos pedido: un menú "conflicto laboral". Constaba de dos platos: un caso de explotación laboral y una experiencia de lucha.

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Las huelgas no sirven para nada

Las huelgas no sirven para nada, y no me cuenten lo de los estibadores, que ya sé que han conseguido mantener el 100% de puestos de trabajo frente a la patronal y el Gobierno. Su caso no es nada representativo: un colectivo privilegiado y con capacidad de paralizar un sector tan estratégico como el transporte marítimo de mercancías. Así cualquiera.

Las huelgas no sirven para nada, y no me cuenten lo de la recogida de basuras de Madrid, que ya sé que no hizo falta más que anunciarla para que las empresas aceptasen una sola mesa y negociar un convenio único para todos los trabajadores. Su caso no es nada representativo: un colectivo privilegiado y con capacidad de paralizar un sector tan estratégico como la recogida de basura de la capital. Así cualquiera.

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Bárcenas y Villarejo se cruzan en la cloaca

Si la serie "Corrupción en España" tuviese detrás un buen equipo de guionistas, los caminos de Bárcenas y Villarejo se habrían cruzado ya en alguna cloaca. Total, las suyas son vidas sorprendentemente paralelas, cada uno en su cloaca: el comisario en la policial, el ex tesorero en la de financiación de los partidos. Y como las redes de cloacas suelen ser laberínticas, seguramente ambas canalizaciones cruzan sus aguas sucias en más de un punto.

Preguntado en el Congreso, Bárcenas dijo que no, que no tenía el gusto de conocer al comisario. Y entrevistado por Jordi Évole, Villarejo dijo que tampoco: que estuvo a punto de investigar al ex tesorero, pero no le dejaron. Ahí se frustró un encuentro que habría revolucionado el mundo cloacal y dado más emoción a nuestra serie.

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