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Sobre este blog

El caballo de Nietzsche es el espacio en eldiario.es para los derechos animales, permanentemente vulnerados por razón de su especie. Somos la voz de quienes no la tienen y nos comprometemos con su defensa. Porque los animales no humanos no son objetos sino individuos que sienten, como el caballo al que Nietzsche se abrazó llorando.

Editamos Ruth Toledano, Concha López y Lucía Arana (RRSS).

Políticas públicas que hacen menos especistas las ciudades

Una mujer alimentando una colonia de gatos. Foto: Rubén Lucía

Paula González Carracedo

“La política imperante se mueve por un supuesto beneficio común que raramente incluye a los animales, incluso a veces tampoco incluye a los humanos”. Así de tajante se muestra Antoni Ventura, alcalde de Sant Martí Sarroca (Barcelona). Para este alcalde, vegano y militante de la CUP, el principal problema de los animales en la política es que están muy alejados del discurso central. “Cualquier propuesta animalista no es recibida como parte de un beneficio común para la sociedad y hasta que no se genere la idea sustancial de que los derechos de los animales se basan en una cuestión de respeto, será difícil avanzar”.

Que los otros animales forman parte de nuestra sociedad es una idea radical para muchos. Su discriminación, uso y consumo, se extiende a todas las esferas de nuestra vida. Los animales son sometidos para la alimentación, la experimentación, el entretenimiento y la vestimenta de los humanos. A pesar de que el movimiento de liberación animal o derechos animales lleva décadas trabajando por cambiar este paradigma, a las administraciones llega un pequeño porcentaje de estas ideas.

Rubén Pérez, portavoz de la asociación Libera! en Galicia, considera que “desde el movimiento animalista y el abolicionista de la tauromaquia, nos hemos sentido muy cómodos en la protesta pero hemos sido poco capaces de hacer propuestas. Lo que conlleva que cosas que parecen muy sencillas se retrasen y cosas que parecían más complicadas salgan gracias a un proceso electoral”.

En Galicia, activistas y organizaciones ya han dado el salto para trabajar en políticas públicas que beneficien a los animales. Tras un proceso participativo, en octubre de 2016 se conocieron en A Coruña cuáles eran las veintiuna propuestas más votadas para repartir un millón de euros. De todas ellas, tres estaban relacionadas con animales y una cuarta, parcialmente. Por ejemplo, áreas caninas que no sean guetos, a las que se destinarán setenta y cinco mil euros, o fuentes adaptadas para animales, que recibirán treinta y cinco mil.

Desde el grupo de Rubén Pérez propusieron también una aplicación móvil que indique los establecimientos donde se puede ir con animales, que se adaptará después para incluir la oferta gastronómica vegana de la ciudad, que recibirá quince mil euros. Y por último, una zona de agility para mejorar la calidad de vida de los perros, para la que esta ciudad pionera destinará cincuenta mil euros. Es decir, de ese millón de euros, un 12% irá destinado a los animales.

¿Son capaces las asociaciones en defensa de los animales de recaudar esas cantidades en tan poco tiempo para llevar a cabo sus acciones? Pérez se muestra satisfecho al reconocer que es “el mayor gasto que se ha hecho en la ciudad para estas necesidades en toda una década. Te das cuenta también de que ayuda a normalizarlo. Estamos en un proceso de construcción y empoderamiento de un movimiento social que es heterogéneo, que tiene diversos discursos”.

Se trata de un proceso en el cabe esa diversidad, pues el papel de las organizaciones y grupos militantes ha de ir a la vanguardia de los movimientos sociales. Las ONG's investigan la crueldad extrema de las prácticas en los mataderos, como la pionera asociación Igualdad Animal con su proyecto iAnimal, una inmersión en 3D que te transporta al interior de un matadero real. Iniciativas privadas, como Beyond Meat o Impossible Foods, desarrollan carne in vitro o carne limpia. Los entornos académicos desarrollan, entre otras líneas de trabajo, las bases de la filosofía moral sobre las que apoyar nuestro deber de ayudar a los animales también en la naturaleza, como es el caso del think-tank Centre for Animal Ethics (CAE) de la Universidad Pompeu Fabra.

Tal y como lo ve el alcalde de Sant Martí Sarroca, “es de enorme importancia la función de las activistas. Su trabajo de investigación, difusión y concienciación sobre los derechos de los animales es básico para ayudar a abrir los ojos de una sociedad que vive de espaldas a la masacre animal que se lleva a cabo, y así presionar a los políticos encargados de incluir esas inquietudes en el beneficio común de todas las especies”.

Como sucede en otras esferas de lo público, las políticas de protección animal dan pasos pequeños, sí, pero cuando lo hacen suponen un beneficio común a toda la sociedad. Así fue en el caso de la prohibición de las corridas de toros en Cataluña, impulsada por la plataforma PROU! a través de una ILP, aunque recientemente el Tribunal Constitucional la ha declarado nula. No obstante, coordinador de la campaña abolicionista, Leonardo Anselmi, se mantiene optimista, tanto con la prohibición en Cataluña como con el impulso que las políticas públicas están cogiendo en el esto del Estado gracias a los denominados gobiernos del cambio: “Tenemos que entender que cuando demos un paso como sociedad, aunque no se trate de un gran paso, lo habrá dado todo el mundo, que es lo fundamental”.

Muchas veces estas políticas comienzan con mínimos: eliminar festejos con animales, prohibir los espectáculos con animales salvajes, revisar las normativas de tenencia de animales, impulsar políticas de adopción y concienciación sobre la esterilización o implementar programas CES (captura, esterilización y suelta) de colonias felinas. A este respecto, la Asociación Parlamentaria en Defensa de los Animales (APDDA) hizo público en 2015 el Manifiesto Felino, un decálogo con medidas concretas para orientar a ciudadanos y gestores municipales en una mejor gestión de las colonias felinas, que garantice una convivencia más ética entre humanos y gatos

Este trabajo de mínimos, pero que afectará a toda la población de Alicante, es el que realiza Marisol Moreno, concejala de Juventud y Protección Animal de la ciudad. En especial, la titánica tarea de dar una solución definitiva a los más de 5.000 gatos que cohabitan en la ciudad, repartidos en 166 colonias felinas. “La ordenanza de limpieza prohíbe dar de comer a los gatos en la calle y las alimentadoras de gatos estaban siendo perseguidas como criminales”, explica Moreno. Ahora el cambio en el Ayuntamiento es sustancial: dejarán de multar a estas voluntarias para darles formación y carnés de alimentadoras, a la vez que se implementan programas CES tan avanzados como los de Barcelona.

En Alicante, además, están construyendo tres parques caninos, negociando con la Concejalía de Transportes que los animales puedan viajar con sus familias y modificando la ordenanza municipal, que está obsoleta. La concejala insiste en la importancia del trabajo de protectoras y asociaciones, pues, sin su ayuda, ella y su pequeño equipo no podrían llevar a cabo todos los objetivos que se proponen para ayudar a los animales: “Solo puedo decir cosas buenas de las asociaciones y de la gente animalista, que en Alicante se están volcando con la concejalía”, concluye.

También Madrid ha sido protagonista de notables progresos en la materia, como la eliminación de la subvención municipal a la Escuela de Tauromaquia en 2015. El equipo de Manuela Carmena cumplía así, con rotundidad y coherencia, con la propuesta de su programa de no apoyar a la tauromaquia en ninguna de sus formas. Así mismo, en enero de 2016 Madrid alzó la voz por otras especies, además de perros y gatos, en la tradicional fiesta de San Antón. Gracias al empuje del Ayuntamiento de Ahora Madrid y a la implicación de asociaciones vecinales y de organizaciones en defensa de los derechos animales, la festividad incorporó también actividades reivindicativas y charlas a la vanguardia de la protección animal. Por otra parte, hace pocos meses abrió sus puertas el pionero Centro de Información de Adopción de Animales de Compañía, en la Casita del Pescador del céntrico y emblemático parque del Retiro, cuyo objetivo es promover la adopción de los animales abandonados en el municipio, dando así un mejor servicio a la demanda existente y a las necesidades de encontrar un hogar que tienen estos animales.

Hay, además, avances simbólicos, como el que se tuvo lugar en 2016 en Trigueros del Valle (Valladolid), premiado por la plataforma cultural 'Capital Animal' por declarar “vecinos no humanos” a los animales del pueblo. Gracias a iniciativas semejantes se producen cambios en la conciencia social que acaban beneficiando a humanos y no humanos.

“La puesta en marcha de políticas públicas y leyes suele ser un pavimento para que nuevos valores de la moral de la época vayan evolucionando y avanzando, pero la sociedad tiene un ritmo de avance distinto al individual”, declara Anselmi, quien también está detrás del grupo de lobby que trabajó para que la ciudad de Barcelona se declarase 'Ciudad Veg-Friendly' en el pasado mes de marzo. “La diferencia entre ser un movimiento social y una sociedad en movimiento es tan simple como el éxito”, concluye.

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El caballo de Nietzsche es el espacio en eldiario.es para los derechos animales, permanentemente vulnerados por razón de su especie. Somos la voz de quienes no la tienen y nos comprometemos con su defensa. Porque los animales no humanos no son objetos sino individuos que sienten, como el caballo al que Nietzsche se abrazó llorando.

Editamos Ruth Toledano, Concha López y Lucía Arana (RRSS).

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