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Jordi Martí: "Hay que ganar con los ciudadanos lo que se pierde en los consejos nacionales"

El presidente del Grupo Municipal Socialista de Barcelona, Jordi Martí, considera "más que respetable todo lo que hagan" los tres diputados rebeldes, y se postula como el 'candidato rebelde' en las primarias socialistas en la capital catalana

El aspirante a alcalde ve lógico que los catalanes "quieran hacer las maletas" mientras el Gobierno del PP está haciendo un "retroceso hacia las cavernas" y pide valentía a PSC y PSOE

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El líder del Grupo Municipal Socialista y candidato a las primarias, Jordi Martí.

El líder del Grupo Municipal Socialista y candidato a las primarias, Jordi Martí. / Ana Inés Falcone

Jordi Martí (Barcelona, 1965) acaba de firmar el acta de apoyo a los tres diputados críticos del PSC. Firme defensor del derecho a decidir y radicalmente crítico con la gestión de la crisis de los gobiernos de izquierdas, se lo juega todo en base a la autocrítica y a la versión más flexible de los socialistas en el eje nacional. El 29 de marzo, Barcelona podría ser clave para determinar el acento que caracterizará el PSC del futuro en unas primarias abiertas donde la militancia no tendrá la última palabra. Podrá votar toda la ciudadanía mayor de 16 años y empadronada en la capital catalana. 

Ha apoyado a los tres diputados desobedientes. Se siente identificado?

Sé lo que significa saltarse la jerarquía. Todo lo que hagan los críticos me parece más que respetable. Hoy, si queremos salvar el PSC, necesitamos valentía.

¿Cuál es el PSC al que debemos creer?

Pues el que siempre ha tenido un papel fundamental en esta cuestión. El que ha sido garante de que el país no se rompiera, siendo capaz de unir sectores populares con otros más catalanizados. Pienso sinceramente que si nos quedamos al margen de este proceso nos situaremos en las antípodas del catalanismo político que ha representado el PSC en Cataluña.

La pregunta sobre la consulta le representa, según manifestó. ¿Qué respondería exactamente?

A la primera pregunta, indiscutiblemente un ‘sí’. En cuanto a la segunda, depende de España. Creo que el Estado debe mover ficha. Mucha gente dice que este es el conflicto catalán y yo creo que lo que tenemos delante es una crisis de caballo en España. Las palabras del Rey esta Navidad son la metáfora máxima de cuando un estado se está empezando a desmembrar. La justicia no va, el Gobierno del PP está haciendo un retroceso a las cavernas con leyes como la del aborto...

¿Y si esto sigue así?

Pues sería lógico que los catalanes no quisieran estar pegados a un estado que no funciona. El independentismo siempre ha crecido cuando en España ha crecido la crisis. Es cuando los regímenes españoles tambalean que aquí queremos hacer las maletas.

¿Ve a sus compañeros del PSOE defendiendo el derecho a decidir algún día?

No se atreven a dar este paso. Con todos mis respetos y afectos con Rubalcaba, que me parece un personaje con una cabeza muy fina, pero no se atreve. Pienso que muchos españoles lo están esperando y que habría que hacer más pedagogía sobre el federalismo, la opción de estado que más conecta con la mejor tradición republicana y con la lucha por las libertades.

No es ingenuo esperar un gesto del PSOE en este sentido?

Yo lo espero. Y lo esperaría aunque Cataluña fuera independiente. Si alguna persona cree que una Cataluña independiente puede ir bien con una España que se desmorona es que no sabe en qué mundo vive. No se puede ir hacia arriba con un entorno geográfico que va hacia abajo. Incluso en el caso de que la consulta prosperara y Cataluña acabara teniendo un estado, sería partidario de seguir participando de alguna manera en la gobernanza de España. No nos podemos quedar al margen de lo que está pasando, por ejemplo, en los casos valenciano o balear, que representan el derrumbe más salvaje de España. A mí me preocupa que un expresidente de Baleares esté a punto de entrar en la cárcel. Imaginar que seremos el país de la Galia de Astérix defendiéndonos de los romanos que nos rodean es una imagen tan falsa como creer que Rajoy se hará federalista.

IU sí ha apoyado el derecho a decidir.

Tiene poco valor. Depende de qué fuerza política representas tienes más o menos flexibilidad. La valentía sería que lo hiciera el principal partido de la izquierda en España, que sigue siendo el PSOE. Esto sí que pondría la luz al final del túnel de la crisis española.

Hay quién cree que, en un panorama tan polarizado, un partido que no estaba ni en la Vía Catalana ni en la manifestación unionista del 12-O, está condenado a desaparecer. ¿Lo comparte?

Soy de los que creen que los partidos son instrumentos. Es decir, no es necesario sacralizar. Si al PSC no le van bien las cosas, el país se inventará otras maneras de que las izquierdas puedan tener representación. Y lo dice un militante que lo es desde hace 20 años y que le tiene un afecto inmenso al partido.

El líder del Grupo Municipal Socialista y candidato a las primarias, Jordi Martí.

Jordi Martí, en su despacho. / Ana Inés Falcone.

Vamos a Barcelona, donde usted se la juega en unas primarias abiertas. ¿Es la última oportunidad para enderezar el rumbo?

Sí. En un momento en que el partido está dividido, hacer unas primarias abiertas es dar toda la capacidad de decisión a tu espacio electoral. Hay que ganar con los ciudadanos lo que se pierde en los consejos nacionales. Y, también, hay que reconocerle a la Federación del PSC de Barcelona la valentía en esta cuestión. Si el PSC debe renacer, lo empezará a hacer en Barcelona, que es donde se inventó el socialismo.

¿Qué lo diferencia del resto de aspirantes?

Sudo mucha ciudad. Para ser alcalde de Barcelona, la ciudad debe ser tu obsesión. En mi caso ha sido así desde dentro, pero también desde fuera de la política.

Sostiene que, en política, lo más correcto debería ser entrar para volver a salir.

Siempre he tenido un pie fuera. Me ayuda a mantener una cierta vivacidad en mi actividad institucional. De joven era más revolucionario, con el tiempo he comprobado que las verdaderas revoluciones se hacen con pasos pequeños. La otra revolución la esperas pero no llega nunca. La izquierda reformista es mi espacio, pero sin perder la actitud crítica.

En la izquierda reformista de la que habla, como mínimo al PSOE, hemos visto muchos casos de puertas giratorias. Nombres nada despreciables como los de González, Salgado...

Hemos vivido demasiados casos de compañeros que después de la política han encontrado la manera de tener unos ingresos infinitamente superiores a la media del país. Hemos llegado al punto en que personajes a los que yo he tenido sincera admiración, como Felipe González, nos generan cierta frustración.

Una frustración que llega a la gente. El PSC ha perdido toda sintonía con la calle…

Nos ven como un partido de establishment. Y, en parte, arrastramos cierta responsabilidad de muchos fenómenos que sufrimos ahora. Somos los que administrábamos el Ministerio de Vivienda cuando se aprobaba la ley que hoy permite los desahucios. Nos creímos la oleada económica que nos decía que lo tendríamos todo pagado. Ninguna socialdemocracia europea alertó de que crecía la desigualdad. Tampoco lo hicimos en Barcelona. Por tanto, lo primero que necesitamos es mucha autocrítica.

La parte positiva es que la sociedad se ha organizado y ahora varios colectivos les aprietan.

Durante los años 80 y 90 parecía que vivíamos en el oasis catalán. Muchos movimientos vecinales habían entrado en la administración a través de los partidos de izquierdas y quedaron abducidos. Muchos líderes de los movimientos sociales marcharon porque no había manera de ser alternativos de verdad. Ahora esto ha cambiado y Barcelona vuelve a ser la 'Rosa de Fuego' y es que en una democracia es fundamental que haya movimientos que empujen. En el caso de la PAH, por ejemplo, no me obsesiona tener que estar de acuerdo en todo con ellos, pero los quiero y es necesario que existan. Son los únicos que han ubicado el debate sobre la vivienda como una prioridad de la agenda política.

¿Qué ha hecho mejor y peor CiU en Barcelona?

La remodelación del Mercado de Sant Antoni o la línea octogonal de la red de autobuses están muy bien, pero ya las habíamos iniciado nosotros. Quizás destacaría la ejemplaridad de la transición entre un gobierno y otro. Lo peor, el Plan de Usos de Ciutat Vella, la nueva normativa de terrazas, pero sobre todo la redistribución de las inversiones. Trias premia la Barcelona que funciona por delante de la que sufre, de la que vive con más crudeza la crisis. Se ha invertido en la parte alta de la calle Balmes, en la Rambla Catalunya, el Paseo de Gràcia... Se ve claramente cómo vivimos en una ciudad dual. Antes, cuando estábamos en crecimiento, todo el mundo iba hacia arriba y, si íbamos en decadencia, todo el mundo iba hacia abajo. La característica del siglo XXI es que tenemos ciudades enormemente exitosas, como Barcelona, pero que en su interior esconden entornos degradados.

El PSC ha reconocido suficientemente la figura de Maragall?

Pasqual es el único líder significativo del PSC en 32 años de historia. Un referente indiscutible en Cataluña, España y Europa. No comprendo cómo se puede acabar mal con un icono así. Unos firmaron el acta de fundación del partido, pero quién consiguió que la gente entendiera el PSC fue Pasqual. Nunca le estaremos suficientemente agradecidos.

Con todo lo que está pasando con los compañeros que piensan similar a como lo hace usted , se ve como alcalde?

A mí no me importaría tener un alcalde de Barcelona más o menos partidario de la hacer la consulta o de una respuesta sí/sí o sí/no. Lo que quisiera es que tuviera la ciudad en la cabeza y un buen proyecto para mejorar los barrios y reducir las desigualdades. Estoy convencido de que seré el próximo alcalde.

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