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Desconexión

"Desconexión es un eufemismo para no usar la palabra independencia o ruptura, pero a mí me hace sentir como si fuera una enferma terminal", asegura la escritora y diputada de Catalunya Sí que es Pot

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En un pleno extraordinario en el Parlamento de Cataluña, se votan dos propuestas de resolución: la de Catalunya Sí Que es Pot, es decir, la nuestra, y la de Junts Pel Sí. La de Catalunya Sí Que ES Pot aboga por un plan de rescate ciudadano para encarar la emergencia social, el inicio de un proceso constituyente y la convocatoria de un referéndum. La de de Junts Pel Sí propone la desconexión con España.

Ya sé que usar la palabra "desconexión" es un eufemismo para no usar la palabra "independencia" o "ruptura", pero a mí me hace sentir como si fuera una enferma terminal. Desenchúfenla; la paciente ya no tiene solución. ¡Glups!

Los eufemismos se usan para evitar expresiones que "hieren" por su dureza; resultan, pues, más pertinentes, pero tienen el inconveniente de maquillar la realidad. Pongo como ejemplo algún fragmento de la exposición hecha el día 19 de octubre en el Auditorio Teresa Pàmies del Centro Cívico Urgell, por Sonia Sánchez, exputa argentina partidaria de la abolición de la prostitución. Decía la señora Sánchez que hace falta decodificar el lenguaje y, por esta razón, ella se considera exputa y no extrabajadora sexual. Nos invitaba a decodificar expresiones amables para entender exactamente qué enmascaran. Es bastante duro, pero les pido que sigan su explicación en cuanto a qué es la "lluvia dorada". ¿Lluvia de cava?, preguntaba ella. ¡No!, se respondía. Imaginen que están en una habitación con un barón prostituidor (ella nunca los denominabas clientes), que hace que bebas mucho para que se te llene del todo la vejiga. Y te dice: mea, puta, que para eso te he pagado. Pero tú te has bloqueado mentalmente y no puedes orinar. Y él te grita, te insulta y te amenaza hasta que la vejiga se te afloja. Y orinas. Y así él tiene una erección y puede eyacular.

Pues, esto, que hace falta decodificar el lenguaje: es bueno para saber de qué hablamos. La desconexión, traducida, es la declaración unilateral de independencia.

Durante la sesión parlamentaria, estoy sentada entre una diputada y un diputado que son muy amigos y que a menudo hablan por encima de mí. La situación me traslada a una de hace unos 25 años (¡me doy cuenta de cómo pasa el tiempo!). Entro a un puente aéreo cuando ya casi está lleno. Hay un  asiento vacío entre dos hombres; uno de ellos es Alberto Fernández Díaz, que se dedica a la política municipal barcelonesa y es hermano del que será ministro de Rajoy en 2015. Él, a la izquierda, y el hombre sentado a mi derecha tienen mucho que contarse y lo hacen inclinándose por encima de mí, cada uno desde su lado. Un poco harta, me giro hacia el político y le digo: ¿Quiere cambiarse de lugar conmigo?. Y él responde: ¡No hace falta! Usted no nos molesta. Me quedo perpleja, pero reacciono: ¡Quizás no; pero ustedes a mí, sí! Mis compañeros diputados no son como aquel político mal educado y, en la siguiente sesión, me ofrecen cambiar el lugar. Y lo acepto.

Después de que Raül Romeva defienda la propuesta de resolución eufemística, Joan Coscubiela sostiene enérgicamente y con claridad la nuestra. La nuestra es la única capaz de romper los dos bloques y deshacer el empate infinito que hay en el hemiciclo catalán. Reclamamos, de nuevo, un referéndum.

Con todo, el resultado de las votaciones es el previsible. Nuestra propuesta solo la votamos los 11 diputados y diputadas del grupo y recibimos 10 abstenciones y el resto de votos en contra. La propuesta de desconexión, por el contrario, recibe 72 votos a favor (los de de Junts Pel Sí y la CUP) y el resto son votos desfavorables. ¡Queda, pues, proclamada la desconexión!

¡Hace frío en el hemiciclo! ¿Es porque nos han desenchufado o es la corriente de aire que, por desgracia, cae con fuerza encima de nuestras cabezas?

Salimos del Parlamento. El cielo es azul; el tiempo es dulce y, a pesar de ser noviembre, no invita a comer castañas calientes. Nada hace notar que hemos sufrido una desconexión. ¿La hemos sufrido? ¿O ha sido sólo un espejismo de unos cuantos?

Vamos a un griego a comer una berenjena rellena.

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