eldiario.es

Menú

Siete claves del 24-M en Catalunya

Las urnas medirán la intensidad del soberanismo y decidirán el modelo de Barcelona, el gran instrumento político, cultural, económico y social de Catalunya, y de España.

- PUBLICIDAD -
Xavier Trias al moment que es presenta el cartell electoral / ENRIC CATALÀ

Xavier Trias durante la presentación de su cartel / ENRIC CATALÀ

Catalunya, como Galicia, Euskadi y Andalucía, no celebra elecciones autonómicas el 24-M, pero los resultados tendrán lecturas que irán mucho más allá del ámbito municipal. Las urnas medirán la intensidad del soberanismo y decidirán el modelo de Barcelona, el gran instrumento político, cultural, económico y social de Catalunya, y de España. Y medirán mucho más. Estas son siete claves de lo que está en juego en Catalunya el 24-M

1. Trias o Colau. Una alcaldía para administrar los intereses de los actores económicos que actúan en el extraordinario escenario de negocios que es Barcelona. O una alcaldesa que simboliza todo lo contrario: La resistencia ante los poderes financieros y lobbies, con una autoridad moral ganada fuera de la política, en el activismo social. Es mucho más que una opción conservadora ante una propuesta de izquierdas. Son dos símbolos, frente a frente, que deciden su pulso en una ciudad con proyección universal, que durante décadas fue un referente de las políticas progresistas. Barcelona lanzará al mundo un mensaje muy distinto si mantiene a Trias en el cargo o elige alcaldesa a Colau.

2. La intensidad del soberanismo. Los partidos que claramente abogan por la independencia de Catalunya han planteado el 24-M como unas primarias de las elecciones plebiscitarias de septiembre. Así, los resultados de las municipales tendrán una lectura soberanista y, también, anti soberanista. Las urnas refrendarán, o no, el empate que reflejan las encuestas. Pero no será un empate homogéneo, y lo más previsible es que se acentúen dos Catalunyas desde el punto de vista electoral. Muchas comarcas mayoritariamente soberanistas, frente a áreas metropolitanas (Barcelona y Tarragona) con mayorías no nacionalistas. ¿Y la ciudad de Barcelona? Esta es la mayor de las incógnitas.

3. Una mayor pluralidad. Pero reducir el análisis a soberanismo versus el resto (federalistas o ‘unionistas’) constituye un error. Estas elecciones expresarán la extraordinaria pluralidad política de la sociedad catalana, donde se cruzan los ejes sociales y nacionales de forma muy compleja. Presumiblemente, Barcelona será su principal reflejo, con siete fuerzas políticas en el consistorio, que a la hora de los pactos deberán medir muy bien como hacen compatibles sus proyectos ‘nacionales’ y ‘sociales’. ERC o la CUP, por ejemplo, pueden enfrentarse al dilema de elegir entre la opción ‘nacional’ (Trias) o la ‘social’ (Colau). Para el ‘unionismo’ de PP y Ciutadans, las dudas pueden ser semejantes, pero en sentido inverso. ¿Y el PSC? Tendrá que rebuscar entre sus almas si al final está en sus manos elegir alcalde.

4. El ‘factor Ciudadanos’. El gran impacto sorpresa del panorama político español es un viejo conocido en Catalunya. Desde aquí observamos con interés como la opinión pública española descubre Ciudadanos y se pregunta si es de derechas o de izquierdas. En Catalunya esta duda no existe. Es un movimiento político que nace con una única idea, combatir el nacionalismo en las urnas, pero sobre todo en el terreno intelectual. Ha crecido en Catalunya con un programa del que sólo se conocía un argumento, la denuncia de los supuestos abusos del nacionalismo, y de la tibieza del PSC, su gran víctima hasta ahora. En la medida que logre cuotas de poder en España, aumentará su capacidad de presión también en Catalunya. El ‘factor ciudadanos’ puede rearmar a Ciutadans en su cruzada contra el nacionalismo.

5. De Podemos a la confluencia. Durante años el malestar y las ansias de regeneración democrática estuvieron concentrados en Catalunya en el soberanismo. La irrupción de Podemos rompió el monopolio. Después del aviso de las elecciones europeas, el 24-M medirá la fuerza de un movimiento sísmico con epicentro en la Universidad Complutense de Madrid. La mesura resultará compleja porque en Catalunya el ‘factor Podemos’ adquiere múltiples caras. Desde Barcelona, donde concurre con ICV y Procés Constituent, hasta otras poblaciones donde comparte cartel con, incluso, las CUP. Por eso, lo que realmente está a examen el 24-N en el ámbito de la izquierda son los movimientos de confluencia, y si la experiencia tiene alguna posibilidad de repetirse de cara al 27-S.

6. Un nuevo reparto de poder. La historia de la democracia en Catalunya es la del reparto de poder entre CiU y el PSC. El equilibrio se rompió hace cuatro años, cuando el PSC perdió sus dos mayores feudos: el Ayuntamiento y la Diputación de Barcelona. Las dos instituciones actuaron durante décadas de contrapoder socialista a la hegemonía política y mediática de CiU. Los medios de comunicación públicos que el PSC impulsó desde estas instituciones hoy comparten la misma línea que TV3 y Catalunya Radio. Cambios de Gobierno en Barcelona aportarían una mayor pluralidad en los medios públicos. Barcelona, de nuevo, aparece como el principal factor de cambio, ya que todas las encuestas indican una notable estabilidad en el resto de demarcaciones, tanto en ayuntamientos de grandes ciudades como en las diputaciones.

7. En busca de referentes. Durante décadas en Catalunya pugnaban dos referentes políticos, sociales o, incluso, morales. El Pujolismo y el Maragallismo. La figura de Jordi Pujol se ha desmoronado y hoy es un tabú en la sociedad catalana. Queda el legado de Pasqual Maragall, pero nadie lo reivindica. Los disidentes del PSC, con su hermano Ernest al frente, se han diluido en ERC, un partido que está en una dinámica muy distante de lo que había significado Maragall. El PSC se presenta como el cambio a Trias y no quiere hablar del pasado. Y resulta que al final de la campaña las primeras palabras que reivindican el ‘padre’ de la actual Barcelona vienen de Ada Colau. Posiblemente el espíritu transformador que encarnó Maragall en los ochenta y principios de los noventa está hoy en una plataforma tan transversal como fue el PSC en aquella época.

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha