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El urbanismo no tiene nombre de mujer

En el campo del urbanismo, la presencia de mujeres en puestos de responsabilidad es extremadamente baja. En las diez ciudades catalanas más pobladas, en este mandato que termina sólo ha habido una concejal de urbanismo y en los primeros niveles de responsabilidad del Departamento de Territorio y Sostenibilidad de la Generalitat sólo hay tres, pero todas en el tercer escalón y en el campo ambiental.

Los nuevos gobiernos locales que se constituirán la próxima semana también deberían contribuir a diseñar un nuevo urbanismo y tienen la oportunidad de hacerlo con más igualdad y paridad de género.

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Urbanismo sin género

Urbanismo sin género (autor: Jaume Badosa)

El sábado se conformarán los nuevos consistorios y los nuevos Alcaldes serán elegidos y elegidas. Los resultados de las elecciones municipales del 24M pasado dejan intuir que la presencia de mujeres al frente de los nuevos Ayuntamientos será más significativa, al menos es probable que Barcelona y Madrid tengan alcaldesas. Veremos pero si estos cambios son exclusivos de estas ciudades o bien son representativos de una nueva época. Lo cierto es que desde 1979, la presencia de mujeres en los consistorios ha progresado a paso de pulga. De las primeras elecciones municipales democráticas sólo el 1,8% de las alcaldías de todo el Estado fueron a parar a manos de mujeres. Cuatro años más tarde, se adelantó unas pocas décimas, sólo 164 consistorios estaban presididos por alcaldesas, un 2,04% del total. El ritmo de los años posteriores, no aceleró nada, no conseguimos superar el 10% hasta entrado el siglo XXI: el año 2003 un 12,56% de los municipios tenían alcaldesas (entremedio 1995, 6,53%; 1999, 9, 61%) y en 2007 sólo aumentó hasta el 14,8%.

Si estas medias españolas ya son de por sí lamentables, en Cataluña las cosas no van mejor. En el último mandato (2011-2015), en Cataluña, han habido 143 alcaldesas (el 15,2%), por debajo de la media estatal (17%) y 849 regidoras (el 34,3%), también por debajo de la media estatal (35,2%). La ley de igualdad de Zapatero obligó a la confección de listas electorales paritarias en los municipios más poblados, pero parece ser que a pesar de aumentar la presencia de mujeres en los plenos municipales, sólo unas pocas acaban siendo elegidas como alcaldesas. Mejor no hablar de los municipios de menos de 1.000 habitantes, donde no hay ninguna obligación de paridad en las listas.

Los nuevos Alcaldes Lunes firmarán su primer decreto de alcaldía con el reparto de las concejalías. Si el liderazgo de los consistorios es muy poco femenino, cuál es la situación si nos fijamos en las concejalías? Habrá paridad en las tenencias de alcaldía? Veremos si hay cambios significativos o si continuamos con los mismos dejes anticuados.

A la hora de hacer pactos electorales, el reparto de las concejalías siempre ha sido uno de los temas más discutidos. Durante la burbuja inmobiliaria la concejalía de urbanismo era la más preciada y conseguirla indicaba más poder dentro del gobierno municipal. ¿Cuál ha sido la presencia de mujeres en el frente de estas concejalías en el último mandato? Si visita las webs de los municipios catalanes de más de 100.000 habitantes (10) sólo encontrará una sola concejala de urbanismo, en Mataró (CiU). Si ampliamos el foco a los 23 municipios de más de 50.000 habitantes se llega al 18% de presencia femenina al frente de las concejalías urbanísticas, territoriales y ambientales. Parece mucho, pero estamos hablando de 4 concejalas (Sant Boi, Viladecans y Cerdanyola del Vallès). Creen que si nos hubiéramos fijado en los titulares de bienestar social hubieran salido los mismos datos? Intuimos que no.

Se podría hipotizar que la poca presencia femenina al frente de las políticas urbanísticas y ambientales podía ser un deje del mundo local, pero no. No hay ninguna de las diez comisiones territoriales de urbanismo de la Generalidad de Cataluña (encargadas de la aprobación de todo el planeamiento) que esté presidida por una mujer. Entre los cargos políticos de los tres primeros niveles jerárquicos del Departamento de Territorio y Sostenibilidad (consejeros, secretarios generales y directores generales) sólo hay tres mujeres, todas ellas del tercer nivel y, además, exclusivamente en el campo ambiental (Mª Dolores Rodríguez en Puertos de la Generalitat, Assumpta Farran en la Dirección General de Calidad Ambiental y Marta Subirà en la Dirección General de Políticas Ambientales).

Pensaréis, el problema es a la administración pública, el mundo profesional ya ha superado las desigualdades de género y se rige más bien por una lógica empresarial. Pues tampoco, si miramos, por ejemplo, los POUM aprobados inicialmente, provisional o definitiva, durante los 3 primeros meses de 2015, ninguno de ellos ha sido redactado por un equipo coordinado exclusivamente por mujeres. Cierto es que muchas participan, pero una vez más en un segundo plano. Las expertas urbanistas existentes deberían poder encontrarse en el buscador de profesionales del Instituto Catalán de las Mujeres, desgraciadamente sólo constan 5 en toda Cataluña.

Y en el viaje de análisis de la presencia femenina en el mundo urbanístico sólo nos quedaba mirar a la Universidad, tal vez allí la ordenación del territorio tenía nombre de mujer. Desesperadas con la búsqueda sólo hemos encontrado una catedrática de urbanismo, María Rubert de Ventós en la ETSAB (si bien hay que decir que otros lo son en áreas que tratan indirectamente la ordenación del territorio, como el derecho administrativo). En Cataluña, el único programa de Doctorado en Urbanismo, constatamos que hay sólo 4 mujeres entre los 21 profesores.

En realidad los datos sólo hacen que confirmar la sensación que teníamos en el twitter, a las charlas, conferencias, actos, cursos y presentaciones en las que a menudo asistimos. Siempre son los mismos. Hemos pensado en echar la culpa a la difícil conciliación laboral o incluso reproducir los clásicos argumentos sesgados y misóginos, pero no hay, nuestra sociedad apenas empieza ahora a diseñar el urbanismo del futuro poniéndole nombre de mujer, y nos queda un largo camino por recorrer para acabar con la desigualdad de género en este campo. Y sino esperamos a ver el cartapacio de los ayuntamientos catalanes. Ya nos lo dirán.

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