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Lelio: El boom del cine chileno fue hace cuatro años, ahora hay una constante

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Lelio: El boom del cine chileno fue hace cuatro años, ahora hay una constante

Lelio: El boom del cine chileno fue hace cuatro años, ahora hay una constante

El director chileno Sebastián Lelio forma parte de la trayectoria de éxito de la cinematografía chilena, que ha permitido a los realizadores de su país "entrar de lleno en la distribución internacional" y lograr "una presencia" que espera que "se mantenga y consolide".

"El boom del cine chileno fue quizá hace cuatro años, lo que creo que hay ahora es una constante. El hito fue sobrepasar el rompeolas de los festivales y entrar de lleno en la distribución internacional real. Eso ocurrió con 'No', con 'Neruda', con 'Gloria'", ha dicho Lelio en una entrevista con Efe en San Sebastián.

El realizador ha regresado al Festival de Cine donostiarra para abrir la sección Horizontes Latinos con su filme "Una mujer fantástica", cuatro años después de presentar en Perlas la aclamada "Gloria", que había pasado un año antes por el apartado Cine en Construcción cuando aún necesitaba financiación.

Dentro del "espacio de conquista reciente" del cine chileno, sitúa también "Una mujer fantástica", su relato sobre una joven trangénero que se enfrenta a un mundo de prejuicios cuando fallece el hombre que era su pareja, por que el obtuvo el Oso de Plata al mejor guión en la pasada Berlinale.

Le acompaña en esta visita la actriz transexual Daniela Vega, protagonista omnipresente del filme, quien ha subrayado su "total confianza" en Lelio, "que no te mira de arriba hacia abajo cuando dirige" y "respeta mucho el trabajo creativo actoral".

Tras "Gloria", con la que Paulina García fue proclamada mejor actriz en Berlín en 2013, y "Una mujer fantástica", el chileno ha vuelto a dirigir a mujeres, en este caso a Rachel Weisz y Rachel McAdams en "Disobedience", su primer trabajo en inglés, estrenado este mismo mes en el Festival de Toronto.

Asegura que no le resulta fácil explicar el porqué de su atracción hacia el universo femenino, pero añade que su "intuición" le dice que "hay que observarlas e iluminarlas con una luz nueva".

"Me caen bien, estoy de su lado, me gusta conversar con ellas. Lo femenino está acorralado, está amenazado, no solo en la mujer, también en el hombre, y requiere atención y cuidado. Pero esa es una reflexión posterior, la primera es solo seguir una intuición ciega", afirma.

Siente que "hay algo entre la cámara y observar a una mujer" y por ello se considera "más cercano" a autores franceses como Louis Malle, Truffaut y Godard, "cuyas grandes obras son observaciones, exploraciones sobre lo femenino", que a Pedro Almodóvar, al que respeta "muchísimo" y considera "un maestro".

"Almodóvar siempre me ha gustado. Hay trabajos de él que amo profundamente. Hace poco volví a ver 'Todo sobre mi madre' entre lágrimas, pero curiosamente en el panteón de películas que rodeó a la construcción de 'Una mujer fantástica', Almodóvar no estaba tan presente. Estaba pensando más en Buster Keaton y Busby Berkeley", explica Leilo, al que también inspiró el "Vértigo" de Hitchcock para este filme.

"Gloria" le abrió un camino de "ofrecimientos" internacionales y de ahí surgió "Disobedience", proyecto impulsado entre otros por Rachel Weisz y que aceptó rodar porque fue el que más le "tocó".

"Nunca lo busqué, en general no he funcionado con estrategia, solo he seguido lo que me ha ido emocionando, y confiando en que eso iba a traer lo coherente si se hacía con honestidad y con sinceridad", destaca.

Agrega que "eran muchos los factores que la hacían irresistible" y que decidió acometer el reto con un equipo "completamente nuevo" y "llevar un poco al extremo la experiencia de ser el extranjero terminal", lo que supuso dejar de colaborar con el guionista Gonzalo Maza, con quien no descarta volver a trabajar.

No ha terminado escarmentado de esta aventura internacional, como le ha ocurrido a otros realizadores que han dado ese salto.

"Creo que me cuidé de eso porque no elegí ni lo más grande ni lo más espectacular, sino lo que me conmovió. Y sobre todo mi admiración por Rachel Weisz, el hecho de que era una película de actores. Eso fue lo que me hizo sentir que yo estaba en mi territorio, a pesar de ser el extranjero terminal", resalta.

A Lelio le "encantaría" competir por la Concha de Oro en alguna ocasión.

"Tengo una relación de afecto con San Sebastián ya vital", asegura el realizador, que recuerda que su opera prima, "La sagrada familia", fue la primera película chilena seleccionada en Cine en Construcción, en 2004.

Con la Berlinale comenta que "hay un amor mutuo", aunque ya está desvinculado del restaurante que abrió en la capital alemana con el nombre de Gloria.

"Fue una aventura de un año. El restaurante sigue existiendo, no es temático, pero hay muy buen 'pisco sour'", señala.

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