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Isla Mayor, sevillanos con acento valenciano

Tras la Guerra Civil, alrededor de un millar de valencianos emigraron a Isla Mayor (Sevilla) a promover el cultivo del arroz en las marismas del Guadalquivir

Se trasladaron desde la zona de la Albufera (Sueca, Cullera, Catarroja, El Palmar...) y con ellos se llevaron su lengua y sus tradiciones, que aún hoy perviven

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Miguel Ferrer lanza una red.

Miguel Ferrer lanza una red de pesca en Isla Mayor, Sevilla Íñigo López

Apellidos valencianos como Ferrer, Bru, Soler o Marco son habituales en Isla Mayor -antiguamente conocida como El Puntal-, una pequeña población de unos 5.900 habitantes situada en las marismas del Guadalquivir, con ocho municipios repartidos entre tres provincias -Sevilla, Huelva y Cádiz- y tres islas (Isla Mayor, Isla Menor y la cinematográfica Isla Mínima). En esta zona se encuentra el mayor arrozal de España, con 12.500 hectáreas destinadas a este cultivo y una producción de 10.500 kilos sólo en Isla Mayor.

En los años 40, tras la Guerra Civil, comenzó una colonización de El Puntal, un pequeño municipio al que se rebautizó como Villafranco del Guadalquivir. Más de un millar de valencianos (alrededor de la mitad de la población local) se trasladaron desde la zona de la Albufera, lugares como Sueca, Cullera, Catarroja, El Palmar, Benifaió, Almussafes, Silla... para empezar una nueva vida y dedicarse al cultivo del arroz y la pesca. Con ellos llevaron su lengua y sus tradiciones, que han mantenido hasta nuestros días quienes decidieron no regresar a sus casas y quedarse en tierras andaluzas.

Juan Molero, alcalde de Isla Mayor, explica que se trata de un pueblo muy peculiar: "Vino mucha gente de muchos sitios, huyendo o buscando trabajo, personas a las que nadie iba a buscar aquí, con lo que esto se convirtió en un rebujito".

Como reconocen esos primeros 'colonos' y el propio alcalde las condiciones de vida en la zona eran "penosas". "Esto era el infierno, no había nada. Incluso paludismo", explica Molero, quien recuerda que las marismas era una zona principalmente ganadera que se reconvirtió a la agricultura -con el cultivo del arroz- y la pesca -sobre todo, del cangrejo-. "Es como Texas en chiquitito, como el Oeste de las películas", describe Vicenta Soler (80 años), que llegó a Isla Mayor procedente de El Palmar en 1963, después de haberse casado con su marido, Miguel Ferrer (86 años), quien emprendió el viaje de ida a tierras sevillanas en 1957: "Él vino con un hermano a ver esto, les gustó, compraron tierras y aquí seguimos".

Vicenta Soler y Miguel Ferrer.

Vicenta Soler y Miguel Ferrer llegaron a Isla Mayor procedentes de El Palmar Íñigo López

Vicenta relata cómo su marido era pescador en la Albufera y decidió emigrar en busca de mejor fortuna después de que conocidos suyos en Valencia les hablaran de las marismas. "Al principio íbamos a trabajar y nos volvíamos al Palmar cuando acababa la temporada, pero cuando nuestros hijos comenzaron el colegio decidimos instalarnos definitivamente en Isla Mayor", comenta.

Juli Rúa tiene 74 años y llegó a Isla Mayor con sus padres en 1956, con 12 años, procedente de Catarroja: "Nos costó un poco adaptarnos, y llegamos con la idea de volver, pero al final echamos raíces y aquí sigo". "Sobre todo recuerdo a mi madre, al principio, llorando cuando leía alguna carta que había recibido de Valencia", indica Juli, quien apunta que mantienen la relación con su Catarroja natal.

Marismas del Guadalquivir.

Los arrozales en las Marismas del Guadalquivir Íñigo López

Manteniendo las costumbres

Precisamente, en relación a esta adaptación, reconocen que inicialmente fue difícil y que incluso había cierto distanciamiento y recelos entre esa importante comunidad valenciana y la población autóctona. Sin embargo, con el paso del tiempo, unos y otros se han adaptado, "aunque seguimos siendo los valencianos aquí y los andaluces en Valencia".

Pese a vivir a cientos de kilómetros de los que eran sus hogares, siguen manteniendo sus costumbres: "En casa seguimos hablando valenciano, y continuamos cocinando paellas, arròs al forn, arròs amb fessols i naps, all i pebre", explica Vicenta. Además, coincidiendo con el fin de semana de Pascua se celebra la Mona, una tradición importada desde la Comunitat Valenciana.

Y no sólo eso. En 1967 incluso se llegó a plantar y quemar un monumento fallero en pleno mes de junio, coincidiendo con la celebración de la Feria en Isla Mayor. Desde el ayuntamiento se están planteando la posibilidad de volver a recuperar esta posibilidad, aunque trasladándola al mes de septiembre con motivo de las fiestas de San Rafael, tal y como explica el alcalde, quien destaca la importante influencia de la comunidad valenciana en este pequeño pueblo de las marismas del Guadalquivir.

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