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BMW Serie 5, séptima generación del 'coche total'

Acaban de conocerse las líneas maestras de la séptima generación de la berlina de BMW.

Pedro Umbert

Amplio como un buen coche familiar, dinámico como un deportivo y distinguido como una berlina de representación. Todas esas cualidades muchas veces excluyentes entre sí distinguen a la Serie 5 de BMW, uno de los modelos más exitosos de la marca bávara y seguramente el más justo poseedor del título de coche total.

Acaban de conocerse las líneas maestras de la séptima generación de la berlina de BMW. En 1972, cuando nació como relevo de aquella generación de vehículos conocida como la Nueva clase, nadie podía imaginar que, bien entrado el siglo XXI, el desafío no serían la potencia y las prestaciones sino el mínimo consumo, la aerodinámica, la reducción del peso y un montón de sistemas agrupados en el palabro infoentretenimiento. Ah, sí, y la tecnología para no conducir o conducir lo menos posible, en contra del famoso lema de la marca.

Pero así son las cosas. El nuevo Serie 5 ha adelgazado unos 100 kilos, presenta un coeficiente aerodinámico de 0,22 e incorpora las acostumbradas estrategias para lograr la máxima eficiencia. Sus numerosas ayudas a la conducción lo acercan al coche autónomo y forman parte de un arsenal tecnológico sencillamente abrumador.

Es curioso constatar que la potencia mínima del nuevo modelo, 190 caballos, es superior con mucho a la que ofrecía el Serie 5 más potente de primera generación. Hubo que esperar hasta 1980 para que BMW Motorsport alumbrara el M535i, cuyo motor de seis cilindros entregaba 218 caballos.

La segunda generación llegó con una gama de propulsores que abarcaba desde 90 hasta 184 CV, y tuvo también un primer M5 (ya sin mención de cilindrada) que llegaba a los 285. Por entonces –hablamos de 1982– hizo su aparición el primer turbodiésel de la familia, que desarrollaba una potencia de 115 CV.

El modelo que se comercializó entre 1987 y 1996 equipó motores de seis cilindros pero estrenó además dos versiones de ocho. Incorporó por primera vez suspensión electrónica, dirección de dureza variable y control de estabilidad, además de tracción total y carrocería familiar (Touring).

La cuarta generación se presentó con una avalancha de tecnología inédita hasta la fecha. Una de sus primicias vino dada por los anillos luminosos que desde entonces se emplearían para las luces diurna y de posición. BMW traspasaba la barrera de los 400 caballos con su versión M de ocho cilindros.

El diseño anguloso de Chris Bangle fue sin duda el elemento más controvertido del quinto Serie 5, que se atrevió incluso con una quina de 10 cilindros para su modelo más radical: un M5 capaz de desarrollar 507 caballos de pura adrenalina. Y entonces llegaron los tiempos del downsizing.

Sí, porque si algo ha caracterizado a la actual generación del modelo (la séptima no llega hasta marzo) ha sido, además de un diseño más convencional pero indudablemente atractivo, su despliegue de tecnología orientada tanto al entretenimiento y la conectividad de los pasajeros como a la seguridad y la eficiencia energética.

Entre las muchas cosas que han cambiado en los 44 años de vida del Serie 5 se encuentra la costumbre actual de asociar el lanzamiento de un coche a un producto cinematográfico de impacto. En este caso, el modelo de BMW es protagonista de la nueva entrega de The Escape –estreno on line el día 23– en la misma medida que los actores de carne y hueso Clive Owen y Dakota Fanning.

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