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Mazda Skyactiv-X, el cruce entre un motor de gasolina y un diésel

La nueva generación de motores que el fabricante japonés pretende hacer debutar en 2019 desarrollarán alrededor de 190 CV y consumirán un 30% menos que sus homólogos actuales

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Los nuevos motores Skyactiv-X se incorporarán a la gama de Mazda en 2019.

Los nuevos motores Skyactiv-X se incorporarán a la gama de Mazda en 2019.

No se le puede negar a Mazda que lleva al menos una década manteniendo una postura sin fisuras con respecto al futuro de los motores de combustión, lo que le ha valido no pocas críticas de quienes solo ven en el horizonte vehículos eléctricos o, como mínimo, híbridos.

De acuerdo con la marca de Hiroshima, en 2035 habrá casi un 85% de coches que embarcarán algún tipo de motor de combustión interna, aunque sea auxiliar, razón por la que se impone mejorar su eficiencia hasta el límite de lo posible y así contribuir a mejorar la calidad del aire en las grandes ciudades.

Dentro de este propósito se enmarca la nueva generación de motores que el fabricante japonés pretende hacer debutar en el Mazda3 antes de año y medio, y que, como ideal, aspira a reunir lo mejor de los propulsores de gasolina y diésel de hoy, algo para lo que los alemanes ya han ideado la denominación DiesOtto (por la combinación de ciclo Diesel y Ciclo Otto, el más empleado en los motores de gasolina).

El motor Skyactiv-X, desarrollado completamente ex novo y aún en fase de perfeccionamiento, desarrollará alrededor de 190 caballos de potencia, cubicará dos litros y consumirá aproximadamente un 30% menos que el equivalente actual. Sobre el papel, tendrá la capacidad de aceleración de un MX-5, el biplaza icónico de Mazda, con el gasto de combustible de un Mazda2, modelo de un segmento inferior.

El Mazda 3 será el primer modelo de la firma japonesa en incorporar el nuevo propulsor Skyactiv-X.

El Mazda 3 será el primer modelo de la firma japonesa en incorporar el nuevo propulsor Skyactiv-X.

El secreto de esta tecnología consiste en que el motor usa una mezcla de combustible pobre durante todas las fases de conducción de exigencia escasa y media. Como un diésel, utiliza un encendido por compresión, pero el control de todo el proceso sigue a cargo de una bujía –elemento privativo de las mecánicas de gasolina– que hace prender una mínima cantidad de carburante.

Dentro de su Visión 2030, la marca nipona pretende reducir a la mitad sus emisiones well-to-wheel, esto es, la totalidad de las emisiones de CO2 que se producen en la cadena de valor de cada alternativa cinemática.

Para lograr ese propósito confían en los motores Skyactiv-X, que llegarán en 2019, y en otras opciones que hasta ahora no habían explorado: híbridos en ese mismo 2019; eléctricos, con y sin rango extendido, y segunda generación Skyactiv-D (diésel) entre 2019 y 2020; e híbridos enchufables en el periodo 2020-2021, en el que también comercializarán su sistema de conducción autónoma Co-Pilot.

Segura de su posición, pero abierta a alternativas electrificadas, Mazda sigue convencida de su apuesta por el rightsizing, que ha mantenido en los últimos 10 años de boom de motores pequeños sobrealimentados.

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