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REGIÓN DE MURCIA

Apartar los escombros

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A las 17:05 de hoy se cumplirán exactamente cuatro años de ese temblor premonitorio, que precedió al terremoto que cambió la vida de tantas personas en Lorca apenas 100 minutos después. Todos recordamos qué estábamos haciendo en ese instante. Todos hemos quedado, de algún modo, marcados por la tragedia. Muy especialmente los que perdieron a sus seres queridos esa fatídica tarde. Pero también aquellos para los que nada volverá a ser igual porque vieron desaparecer bajo los escombros todo cuanto hasta entonces tenían.

El todavía alcalde, Francisco Jódar, dijo entonces que Lorca necesitaría un año por cada uno de los cuatro segundos que duró el seísmo para completar su reconstrucción. Cuatro años que hoy se cumplen sin que los alumnos del IES Ros Giner hayan vuelto a las aulas, sin que mis vecinos del barrio de San Fernando puedan ver siquiera completada la estructura de sus futuros nuevos hogares. Algunos de ellos siguen viviendo en las casas prefabricadas que Cruz Roja instaló en 2011.

Cuatro años y el centro de salud Lorca-Centro sigue siendo un solar, decenas de familias continúan atrapadas en la indefinición de sus viviendas, en estado de ruina, pero sin que sean derribadas por la negativa del Consorcio de Compensación de Seguros, que cuenta con la incomprensible complicidad del equipo de Gobierno municipal. Un equipo, el del PP, que se plegó desde el principio a los intereses de su propio partido y dio la espalda a las legítimas y justas reivindicaciones de los afectados. 

Como consecuencia de la lentitud de las decisiones políticas y del engorroso proceso administrativo, centenares de damnificados aún no han conseguido recuperar la normalidad tras la catástrofe. De hecho, solo unos 400 vecinos han podido volver a sus hogares. El resto, 800 familias, siguen fuera de sus casas. Muchas de ellas esperan el pago de las prórrogas de las ayudas públicas al alquiler por realojo. Tratan de sobrevivir haciendo frente a la hipoteca de sus viviendas, inexistentes o aún inhabitables, al tiempo que deben desembolsar el pago de los alquileres. Algunas se enfrentan a esta situación desde la precariedad impuesta por un salario paupérrimo, fruto de una reforma laboral despiadada que ha mermado su capacidad adquisitiva. Otras, lo hacen desde el desempleo. Es la tormenta perfecta. 

Solo unos 400 vecinos han podido volver a sus hogares; el resto, 800 familias, siguen fuera de sus casas

Si al menos la tarea de la reconstrucción hubiera recaído en las manos de los lorquinos y las lorquinas, se hubiera mitigado el golpe en las economías familiares. Pero no.  Lorca tiene hoy 6.784 trabajadores y trabajadoras en paro. Apenas 390 menos que en Mayo de 2011, la mayor parte vinculados al sector de la construcción y los servicios. La concejala del PP, Eulalia Ibarra, anunciaba el pasado año una partida de diez millones de euros, dentro del opaco, impreciso y cambiante Plan Lorca, destinados a la puesta en marcha de acciones relacionadas con el fomento del empleo. Dos de ellos para actuaciones a desarrollar en 2014. Las cifras del paro evidencian la pésima gestión del Partido Popular en relación con las inversiones en nuestro municipio. No solo las que tienen que ver directamente con el empleo. Sobre el proceso de regeneración urbana que lleva a cabo el Ejecutivo autonómico en varios barrios de la ciudad, la transparencia y la participación vecinal también brillan por su ausencia. 

Quizá lo más doloroso sea comprobar cómo la planificación de las obras en los barrios y algunas que tienen que ver con infraestructuras deportivas, culturales, o las propias rondas de circunvalación, ha tratado de adaptarse concienzudamente al calendario electoral. Ni eso les ha salido bien. Al final, se han puesto en riesgo inversiones europeas que podrían perderse si las administraciones públicas no cumplen con los plazos de ejecución. Obras que se están desarrollando tarde y mal, sin contar con los vecinos y vecinas, y que están aquejadas de múltiples  deficiencias, algunas evidentes y otras que saldrán a la luz con las esperadas lluvias de otoño.

Hoy todos hablarán de Lorca, harán balances, enumerarán grandes cifras, citarán al BEI, a los fondos FEDER… pero olvidarán lo importante: a las personas que aún sufren las consecuencias de unos terremotos que ahondaron en la profunda crisis social y económica que sufre nuestro municipio desde hace ya demasiados años. Es hora de apartar los escombros, los físicos, los emocionales y aquellos que impiden el resurgir de nuestra Lorca.  

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