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Una vez más, el PSOE

Una vez más tendrá que ser el PSOE el que “resuelva” el jeroglífico que otros han configurado de forma tan defectuosa  

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Pedro Sánchez. EFE

En un titular de prensa leo lo siguiente: “Rajoy duda de que el rechazo del PSOE a su Gobierno sea definitivo”. El titular es bastante atinado, pero el objetivo del propio titular va más allá de lo meramente informativo. De algún modo pretende influir en el modo de pensar de los votantes socialistas para que vayan asimilando que si, como afirman todos los líderes políticos y los opinantes, unas terceras elecciones supondrían un fracaso mayúsculo de la Política y de los políticos españoles, en algunas manos o mentes políticas tiene que germinar la inquietud para que se pueda investir a algún Presidente para el futuro gobierno. Vistos los resultados, y escuchado a los líderes, solo caben dos posibilidades, y ambas producen incertidumbre: o es Presidente Pedro Sánchez con el apoyo de Podemos y C´s, o lo es Rajoy con la abstención de PSOE, Podemos o C´s. Sin embargo todos dicen que “no”, que reservan un “no” categórico para el día de la votación en el Congreso.

¿Por qué Rajoy piensa que el “no” del PSOE es un “no, pero sí”? No es muy difícil de explicar, aunque en los tiempos en que vivimos, de tanta precariedad en los liderazgos políticos, priman la intransigencia y la obstinación que muchas veces se confunden con la firmeza y la integridad de los principios y valores ideológicos. A pesar de la emergencia de dos nuevas fuerzas políticas, como Podemos y C´s, siguen siendo el PP (derecha) y el PSOE (izquierda) los partidos que generan una mayor confianza en los ciudadanos, porque en todo caso tanto la derecha como la izquierda, cuando se han visto sorprendidos por los nuevos tiempos, han mostrado su disposición a emprender viajes pero no a enfrascarse en aventuras arriesgadas. Los ciudadanos huyen de los sobresaltos, detestan a los fantasmas con forma humana porque quieren escuchar palabras o frases fáciles de interpretar, y no ruidos estrambóticos que muevan al nerviosismo. Es esta creencia la que lleva a Rajoy a advertir que el rechazo del PSOE a su Gobierno tal vez no es definitivo.

Estas opiniones de don Mariano tienen además otro fundamento, si bien en boca de Rajoy pierde cierta consistencia. El PSOE es un partido de gobierno que se siente incómodo en la oposición. En sus filas conviven Rojos “peligrosos”, revolucionarios convencidos, izquierdistas e izquierdosos, liberales y libertarios, y algunos conservadores que no le perdonan al PP haber aceptado ser una especie de continuación del franquismo pero sin Franco. Es esta mezcolanza, en la que priman claramente los pensamientos de izquierda, lo que le convierte en un partido comprometido, -muy útil, por cierto-, con los cuarenta y tantos millones de españoles. Es un partido que tanto acoge a jornaleros del campo como a obreros diversos, ejecutivos, directivos de empresas o premios Nobel, eso sí, todos ellos dotados de una conciencia social que permite construir una sociedad integrada, bien dotada de servicios, formada por individuos responsables ante sí mismos y ante los demás. Estas condiciones que concurren en el PSOE hacen que haya momentos en que el debate político que se produce en sus propias filas, cuando tal trasciende al exterior, muestre una especie de guirigay que los enemigos y contendientes del PSOE se empeñan en identificar con peleas de gallos, muy poco edificantes ante la opinión pública.

Vistos los resultados, y escuchado a los líderes, solo caben dos posibilidades, y ambas producen incertidumbre

Pero no es así. Los socialistas debaten, debatimos, porque nuestra “mercancía”, -permitidme la licencia-, son las vidas humanas de todas las personas, en contraposición con la mercancía de la derecha (esta vez sí, sin puntualizaciones ni comillas) que es el capital y las posesiones de cada cual. De modo que la duda de Rajoy procede de la constatación, a lo largo del tiempo, de que el PSOE no es un partido pensado ni para hacer revoluciones desordenadas, ni para quedarse en una oposición testimonial e improductiva para los ciudadanos. Es evidente que este modo tan remiso e interesado de congraciarse con el PSOE mediante insinuaciones bobas, tiene que ver con la escasa vergüenza mostrada por el PP durante los últimos cuatro años de gobierno en que, sirviéndose de su mayoría absoluta, ha tratado a los españoles como marionetas movidas por su vocación y actitudes totalitarias. Y sin embargo, el PSOE estará a la altura de su dignidad porque se sabe el blanco de todas las miradas.

Si el PSOE ayudara a que hubiera gobierno y se evitaran unas terceras elecciones, tan denostadas por los ciudadanos, estará siendo útil… Y lo será tanto más si en el viaje ahorma a esta derecha española tan arisca como perversa. Y si el PSOE se empeña, como lo intentó en la primera oportunidad, en formar gobierno con Podemos y C´s, también estará siendo útil porque estará consiguiendo el cambio que muchos dicen desear, pero por el cual trabajan muy poco quienes con más estridencia hablan de él.

Una vez más tendrá que ser el PSOE el que “resuelva” el jeroglífico que otros han configurado de forma tan defectuosa.        

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