Opinión y blogs

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Este San Valentín... ¡regala mandarinas!

Estamos tan enamoradas de esta ilustración de Núria Frago...

Leire se fue a recorrer los Balcanes con su buena amiga, Marta. Poblaron sus redes sociales de fotografías, pequeños relatos y otras expresiones de la felicidad de esa aventura compartida. Una colega me preguntó si habían empezado a salir juntas. Curiosamente, es una colega muy crítica con el “parejismo” y el modelo único de amor romántico. No, no salen juntas.

“Pere es el hombre más guapo del mundo”, me dice Joan. Pere es su ex. Viven muy cerquita, viajan juntos y se quieren. La gente del pueblo siempre se pregunta si han vuelto juntos.

Carmen y Rosa tienen 40 años, son amigas y viven juntas desde hace años. Amparo tiene pareja pero no tiene intención de mudarse con ella. Cuando tiene un accidente, un disgusto o se pone enferma, tiende a llamar a Carmen.

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Pasear entre putas

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Resultado de la falta de experiencia de Andrea con el Photoshop con base de Google Maps

Amsterdam no existe en realidad. La ciudad, dicen, es el máximo exponente de lo que es capaz de hacer el ser humano. Construida sobre agua, la población ha aprendido a vivir en constante movimiento. Nada parece casual. Las casas están un poco inclinadas hacia delante para que los muebles no golpeen con la fachada cuando los suben por el exterior. Por esas escaleras tan estrechas, no caben grandes armatostes. En el tejado de casi todas las viviendas hay colgado un gancho, que utilizan para agarrar las poleas. A casas estrechas, grandes soluciones. Los impuestos aumentaban en función del ancho de la vivienda, así que construyeron hacia arriba.

Ciudad de mercaderes, la capital holandesa ofrece hoy a sus visitantes lo que ofrecía también a los primeros marineros que hicieron pie allí: un ocio en el que no cabe ningún juicio de valor. En una misma calle, justo detrás de la Iglesia Nueva –Oude Kerk–, de un vistazo, encuentras una tienda en la que venden trufas de setas alucinógenas, un coffee shop y mucha cerveza. Sólo unas calles más allá, el aderezo que faltaba para la gran fiesta: las mujeres. Ellas están en el Barrio Rojo. La mayoría no son holandesas, que pueden presumir de haber logrado una igualdad, al menos formal, aceptable si se compara con otros países europeos, y trabajan detrás de otros escaparates. En los que están iluminados con la característica luz roja, que antes era un código pero ahora es un souvenir, las mujeres son principalmente de América Latina y de Europa del Este. Muchos de los clientes sí son ciudadanos holandeses y pasean por las calles del barrio rodeados de turistas, que acuden a la zona por distintas razones.

Algunas personas visitan el barrio por curiosidad, por puro morbo, para darse codazos entre ellas luego y susurrar: "Look, look". Lo que ven son putas. Esas luces rojas causan sensación, pero esta es muy distinta según quién mire. En la calle principal del famoso Barrio Rojo, Oudezijds Achterburgwal, el sexo es el producto estrella y todo está diseñado para satisfacer los deseos de hombres heterosexuales. Puedes pagar dos euros por ver dos minutos de un espectáculo erótico a través de una mirilla; ver porno en vivo; o acostarte con una prostituta. La tarifa habitual es de 50 euros por un servicio de 20 minutos, que incluye coito y felación. Ellas pagan entre 80 y 90 euros por el alquiler diario de las cabinas, que habitualmente se gestiona a través de una especie de sindicato, que está situado en los aledaños de la iglesia del barrio. En Amsterdam, el pecado y el perdón; la marihuana y los dulces, conviven puerta a puerta. "Que no os falte de nada", podría ser el lema de la ciudad.

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El muro de Trump está hecho de complejos

Donald Trump Donald Trump firmó una orden ejecutiva para construir un muro en la frontera de México

Donald Trump firmó el pasado miércoles una orden ejecutiva para construir un muro en la frontera de México, cumpliendo con su promesa electoral. El presidente habla de la "protección" que los ciudadanos de Estados Unidos desean frente a la inmigración ilegal y la amenaza que para ellos representa. Pero no se trata de una amenaza a la seguridad o a la economía de los estadounidenses, como Trump señala. Los medios ya han corroborado que la inmigración ilegal de Estados Unidos no atenta de manera especial contra esos dos pilares. Se trata de otro tipo de amenaza mucho más aterradora. Es la amenaza del cambio.

Make America great again! Trump recupera el lema que Ronald Reagan usó en su campaña presidencial durante una crisis económica en los 80. El presidente apela al patriotismo de sus ciudadanos porque, según él y los que comparten sus ideas, América ya no es lo que era. La América poderosa e idílica, la América inalcanzable, la América hecha de sueños donde todo puede suceder y que todo el mundo desea habitar se hunde en sus propias aguas. El muro es la promesa del mito americano. Es el sueño de los nostálgicos. El muro reavivará la ficción de superioridad de una nación que ya no es great. Detrás del muro de Trump se esconde el miedo a soltar el mito.

Pero detrás del muro hay otras muchas cosas. Por eso, las intenciones del presidente han levantado la indignación, no solo entre sus vecinos mexicanos, sino en todo el mundo. El muro inviste de poder a los que lo construyen y a los que legítimamente pueden cruzarlo. El muro jerarquiza comunidades y la comunidad hegemónica es la que dibuja la frontera para separarse de la comunidad vecina.

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Atrapadas en el remolino de la edad

Ilustración de Emma Gascó para Pikara Magazine

Las estadísticas tienen un efecto hipnótico, semejante al de esos pequeños remolinos de agua que se forman en la superficie de grandes ríos. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), a 1 de julio de 2016, estaban censados en España cerca de 23 millones de hombres y más de 23,5 millones de mujeres. No es ninguna sorpresa que el número de mujeres sea ligeramente superior en los países de nuestro entorno y, en algunos, la diferencia es más notable que ligera. Por ejemplo: Letonia, Estonia y Hungría vienen a tener un a relación de 6 mujeres y 4 hombres. En algunos países africanos asolados por conflictos enconados, la escasez de varones indica su participación activa en esas guerras. Desolación.

¿Qué nos indican las cifras del INE? Desde su nacimiento, hasta los 28 años, los niños y jóvenes superan en número al otro sexo. No se trata de una gran diferencia, pero sí de una trayectoria de continuidad. Desde esa edad hasta un lustro después, los datos se invierten y son mayoría las "jóvenas", permítaseme el palabro. De los 34 a los 55, ellos vuelven a enseñorearse y recobrar esa mayor presencia. Y ahí se acaba la racha. A partir de los 51 años de edad, ellos van extinguiéndose implacablemente, al igual que ellas, claro, pero comienza el aumento porcentual de las mujeres. Además, la esperanza de vida es cinco años mayor para ellas ─85,6 años─ que para los hombres ─80,1─.

Y si tomamos como referencia ese límite que marca la media de edad, podemos darnos cuenta de que en el momento de cumplir tanto ellas como ellos los 80 años, las mujeres mayores son el 58,3% de la población; al celebrar el 85 cumpleaños, ellas se sentirán mucho más solas: son ya el 62,2% de la población. El mundo de la tercera edad es, sobre todo, femenino.

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Derribando armarios de paja y de hormigón

Ilustración

Carla Antonelli se tuvo que marchar de su pueblo, Güímar (Tenerife), en 1977 porque "en aquellos momentos se hacía impensable que una persona transexual pudiera desarrollar su identidad de género en un entorno rural"; tal cual lo recoge la Wikipedia. No volvió hasta 2009. La ahora diputada por el PSOE en la Asamblea de Madrid, primera mujer trans con un cargo de representación parlamentaria en el Estado español, recuerda que "sigue existiendo lgtbifobia en el entorno rural". De hecho, se podría hablar de ‘sexilio’, un término que explica la migración del campo a la ciudad de muchas personas debido a su identidad de género o de sexo. ¿Existe lgtbifobia en las ciudades? sería la pregunta obligada. La cuestión, por supuesto, no es cerrada.

Para abordar el tabú de ser persona lgtbi en un entorno rural, en el laboratorio de periodismo de Pikara, #PikaraLab, hemos creado el especial ‘Armarios de paja’. Porque Óliver, por ejemplo, cree que aunque en el pueblo no seas una persona anónima, y por tanto tu identidad de género o de sexo tampoco lo sea, en la ciudad las agresoras también pasan tan desapercibidas, como les ocurre a lesbianas, gays, transexuales, bisexuales o intersexuales. "Si me agreden en mi pueblo sé quién es y le voy a señalar", sostiene y defiende.

Las experiencias son múltiples, diversas, nunca unánimes, llenas de matices, peros y condicionantes. Son tantas como personas, como vidas. Sagrario es de Extremadura, como Óliver, y recuerda que no se puede comparar la situación de las lesbianas con la de los gais. Ellas sufren una doble o tal vez triple discriminación: mujer, lesbiana y de pueblo.

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Las nominadas a mejor dirección en 2016 son...

Trump ataca a Meryl Streep por sus críticas y la tilda de actriz "sobrevalorada"

Meryl Streep sobrecogió con voz entrecortada a todo el auditorio en la ceremonia de entrega de los Globos de Oro con un discurso contra Donald Trump. La incontestable gran actriz puso la emoción y la conciencia en una gala androcéntrica, para variar. Pero hoy escucharemos y veremos en todas partes que Meryl (así, por el nombre) "iba muy elegante". Ella, que ha recogido un galardón honorífico a toda una carrera... Como si su carrera ya hubiera terminado con 67 años. De los 424 premios que se han repartido en las categorías interpretativas en la historia de los Globos de Oro, solo han ganado 16 actrices que superaban los 60 años. Mientras ellos pueden protagonizar grandes producciones con 86 (Clint Eastwood), ellas pueden hacer las maletas con 23. Este es el mensaje. La realidad es que el número de papeles para mujeres mayores de 25 en Hollywood es inversamente proporcional a la edad de las actrices que deberían interpretarlos.

Pero no quiero detenerme en esto (de alguna forma hay que empezar un artículo y me lo ponen a huevo). Tampoco quiero detenerme en el falocéntrico espectáculo presentado por Jimmy Fallon (mira que me resultaba gracioso este tipo...) respaldado por las tres hijas de Sylvester Stallone emulando a Los Ángeles de Charlie. Ni voy a dedicarle mucho espacio al hecho de que no parezca existir en estos premios el cine hecho, dirigido o escrito por mujeres.

Que no. Que no voy a seguir explicando que su ausencia no tiene que ver con que no dirijan o no escriban cine. Y aunque a Hollywood, industria blanca, mayoritariamente joven y masculinizada, se le escape ese detalle: las mujeres no son solo la percha para pasear vestidos caros en alfombras rojas. Es evidente que ellas parecen no existir  y esto es porque la industria pasa de ellas.

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El bálsamo de la cotidianidad

Logo de As Municipais Entenden. Autoria: Bibliotecas municipales de A Coruña

¿Cuántos referentes LGTB habéis visto en los libros de vuestra juventud, en las películas o series que marcaron vuestra infancia? Incluso en plena época de democratización del acceso a internet, seguro que no han sido demasiadas las manifestaciones culturales en las que sentiste cierta representación de cotidianidad; ese bálsamo a veces tan necesario cuando se vive al otro lado de la -y lo- corriente.

Si has nacido antes de la aprobación del matrimonio igualitario (ay, y a veces ante otros condicionantes, ni con esas) habrás crecido brujuleando en blogs y en la inmensidad desordenada de internet (si es que tuviste acceso fácil a la red y no pasabas tardes de rata de biblioteca queer metida en cibercafés, ejem). Con suerte, encontraste Más que amigas de Jennifer Quiles y descubriste todo aquello que querías saber y por lo que nunca te atreviste a preguntar. Descubriste que podrías escucharte en las melodías de Chavela Vargas, verte en bodrios cinematográficos como Lazos ardientes, adentrarte en la literatura de Patricia Highsmith con su Carol -mucho antes de que fuese perpetrada en versión audiovisual- o en la de Jeannete Winterson y su Escrito en el cuerpo -gracias, gracias y gracias a editorial Anagrama-.

Si viviste en grandes ciudades, después de un cierto rodeo te atreverías a entrar en alguna librería LGTB como Berkana, espacio que regenta con orgullo Mili Hernández. Ella sabe mejor que nadie cómo la cultura reconstruye y refuerza autoestimas heridas, porque en su huida hacia delante de una España que todavía desconocía el significado de lo LGTB, los libros con tramas lésbicas, escritos por lesbianas, le salvaron la vida.

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Siete deseos feministas para 2017

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Ilustración de Señora Milton para Pikara Magazine.

Se va 2016, un año que como todos ha tenido sus cosas buenas, sus cosas malas, sus luces y sus sombras. Ha sido el año del bucle electoral, con esa campaña electoral sin fin –y sin apenas perspectiva de género-, el año de la teta y del bebé de Carolina Bescansa, del billete de 20 dólares de   Harriet Tubman, del discurso de Madonna, de los Juegos Olímpicos y de Fu Yuanhai. Del asesinato de Berta Cáceres y de otras lideresas y defensoras indígenas, del verano del burkini. Ha sido el año del 25 aniversario de ' Thelma y Louise', de las ' Cazafantasmas' de  ' Buscando a Dory' y también de la horrible 'Julieta' o de la pesada de Bridget Jones.

Ha sido el año de las movilizaciones internacionales contra la violencia de género, entre las que destacan especialmente las sucedidas en Argentina, a raíz del vil y cruel asesinato de la joven Lucía Pérez en Mar de Plata.  Y aquí radica el verdadero punto negro del año 2016 el del feminicidio sistemático de mujeres. En España, ha habido 103 asesinatos y feminicidios. Tampoco podemos olvidarnos de la agresión sexual múltiple sucedida en la primera noche de San Fermín.

Ante este panorama ¿qué le podemos pedir las feministas al nuevo año que va a comenzar en breve? Asumimos que no van a desaparecer fácilmente la organización estructural del poder patriarcal con su brecha salarial, su techo de cristal, sus precariedades, sus desigualdades, sus micromachismos, su terrorismo de género, sus ataques machunos en internet, pero aquí van siete deseos básicos.

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La tienda de ultramarinos de Herminia

Mujeres charlan en una plaza.

Los primeros recuerdos que tengo en mi barrio, en Ortuella, me traen sensación de libertad, verano y las vaquillas de Gran Prix. Apenas tengo recuerdo de los inviernos. Corríamos de arriba a abajo; intentábamos entrar a la mina y, de hecho, lo hacíamos; saltábamos por huertas ajenas; y nos creíamos un poco Pippi Calzaslargas. Bendita niña irreverente. Entre botes y botes de mercromina me recuerdo diciendo que quería ser periodista. Lo cierto es que creo que yo lo que quería era tener una excusa para hablar con gente y estar perfectamente informada de todo lo que pasaba a mi alrededor. En la Universidad intenté profesionalizar mi instinto innato al cotilleo.

De pequeña, en aquellos días de verano, me pasaba por la tienda de Herminia, con algunas preguntas escritas en un papel, y hablaba con ella de cómo había llegado hasta allí. Me decía, con una gran sonrisa en la boca, que no se aburría en aquella pequeña tienda de ultramarinos que, ahora, lleva años en venta.

Pasé también alguna tarde con las hijas de Don Agustín, de las que no recuerdo el nombre. Su padre fue el médico del pueblo y, aún hoy, muchísimos años después de su muerte, su nombre sigue precedido de ese Don. Muchas de las vecinas que entrevisté entonces, sin saber que aquello eran entrevistas, habían nacido en Galicia, en Castilla y León, en Extremadura, en Andalucía. Llegaron a Bizkaia en busca de una vida mejor. No sé si lo lograron. No supe preguntárselo entonces y ya es demasiado tarde para muchas de ellas.

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Mujeres encadenadas

Acción en Panamá contra la trata de personas, un problema global.

"El proceso de captación de víctimas para la trata de origen nigeriano se realiza en ceremonias espirituales de vudú, en las que se establece un pacto mediante el cual el traficante se compromete a organizar el viaje y financiar los gastos derivados del mismo, mientras que las mujeres, por su parte, le prometen obediencia, pagar la deuda y no acudir a la policía ni delatarle. El vínculo ritual es, por tanto, un elemento de suma importancia en este tipo de delincuencia con origen en el continente africano".

Así concluía la nota que divulgó este lunes el Departamento de Seguridad del Gobierno vasco. En ella, daba cuenta de una operación que se saldó con la detención de dos varones –uno nigeriano y el otro camerunés– y la liberación de tres mujeres de nacionalidad nigeriana víctimas de trata: tres mujeres desencadenadas. La operación, en la que también participó la Policía nacional, se inició en agosto en Bilbao, cuando la policía autonómica tuvo noticia de que una mujer nigeriana estaba siendo obligada a prostituirse contra su voluntad.

Según el relato de la nota policial, la mujer había sido captada en Nigeria. La engañaron con promesas de que trabajaría en la hostelería o en el sector de la limpieza. Ella ve la luz, ve una oportunidad de salir de la miseria en la que vive en su país. El tratante –un hombre de su misma nacionalidad, que conoce a su familia­ y sabe dónde vive– le ofrece un préstamo para realizar el viaje. Como aval de los 30.000 euros, recurren a las costumbres y tradiciones de aquella sociedad, a rituales del vudú, ante los ojos de su propia familia. Los ritos suelen consistir en reunir unos cuantos vellos púbicos, sangre de algún animal o de la propia mujer y guardarlos en una bolsita o recipiente que el prestamista custodiará como garantía del pago.

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