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Ante la duda, a favor de la víctima

Mujeres de la asociación Velaluz manifestándose en la Puerta del Sol

El último día de octubre, una joven de 24 años fue encontrada inconsciente y en estado de hipotermia en Irún (Gipuzkoa). La cosa pintaba fatal porque estaba maniatada y amordazada y la Ertzaintza abrió una investigación para determinar lo sucedido. Dos días después, la consejera de Seguridad del Gobierno vasco informó a los medios de que no se descartaba nada, ni la violencia machista, y que su estado de salud no permitía tomarle declaración.

Algún medio de comunicación llegó a publicar en qué hospital estaba ingresada, la ubicación de su vivienda, el colegio en el que estudió, la carrera superior cursada y el centro, la organización en que trabaja y dónde; es más, llegó a indicar a cuántas personas dependientes atiende e, incluso, que tiene una “perrita” (sic). No debió de parecerles relevante especificar la raza, el color y el nombre. Después, supimos que la irunesa tiene madre y hermana y que no se había producido agresión alguna.

Irún cuenta con una población de 60.000 habitantes y los datos ofrecidos por el rotativo vasco son suficientes como para que una buena parte de los conocidos de la joven ─y de sus familiares─ supieran con certeza de quién se trataba. La encuentran inconsciente, ingresa en coma a un hospital y se le priva de su derecho a que lo sucedido quede en el ámbito de su intimidad. Podría estar justificado que se identificara a la víctima si fuera una persona de relevancia pública, pero con toda probabilidad era la primera vez que esta muchacha aparecía en los papeles. Es decir, se trata de una desconocida para la ciudadanía.

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LGTB… ¿I? WTF?

La activista salvadoreña Nicole Santamaría, dibujada por Susanna Martín para '10 ingobernables' (Libros del K.O.)

Saber y ganar, uno de los concursos culturales televisivos de más solera en España -y no solo por su presentador (chascarrillo obligado, lo siento)-. Pregunta: ¿a qué colectivo hace referencia la “I” en las siglas LGTBI? “Indefinido” responde uno. "Hermafrodita”, se lanza al rebote desesperada otra.

Una cuestión que parecía de las típicas de relleno de cultura popular y conocimiento general acaba siendo la que se le atraganta a los cerebritos que acuden a un programa en el que se hace gala de los conocimientos más variopintos, desde ríos perdidos, páginas recónditas de la literatura o generalidades de la sociedad en la que vivimos; donde se ve que la intersexualidad sigue siendo una gran desconocida. Porque es intersexualidad (y no 'hermafroditismo', como se nombra coloquial y erróneamente) el término correcto para designar una realidad que abarca a un 1% de la población: quienes presentan características cromosómicas, genitales u hormonales que rompen con lo que se espera de un cuerpo 'de mujer' o 'de hombre'. 

Lo cierto es que cuando la intersexualidad ha aparecido en escena lo ha hecho desde el enfoque de lo raro, lo esperpéntico y el morbo: una modelo que “rompe su silencio” o el caso de la exnovia del nadador olímpico Michael Phelps. Otro ámbito doloroso es el ensañamiento hacia deportistas como Caster Semenya. Como ocurre en casi todas las esferas de conocimiento de la vida, para conocer en profundidad hay que embarrarse y rebuscar. O dejarse llevar por la pura serendipia. Hace diez años me encontré con la intersexualidad precisamente gracias a la cultura, en la exposición A batalla dos xéneros del Centro Galego de Arte Contemporánea.

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Mujeres monstruosas para todos los santos

La protagonista vive el paso a la vida adulta como un proceso traumático

Cuenta la leyenda que el fantasma de una mujer indígena vaga de noche por las calles de México vestida de blanco y busca a sus hijos muertos, lamentándose de su tragedia. Fue un caballero español. La dejó con tres vástagos y se casó con una española de clase alta para salvaguardar su estatus. Prendida por la ira, la mexicana ahogó a sus hijos en un río y se suicidó. La llaman La Llorona y su llanto pone los pelos de punta.

Esta Medea latina nos acompaña en la vigilia del Día de Todos los Santos junto con otras mujeres terroríficas, cuando intercambiamos historias de terror, alrededor de una mesa o a la lumbre de una vela. Estos relatos se nutren del inconsciente colectivo y revelan aquello que nos aterroriza. Casualidad o no, las mujeres protagonizan muchas de estas historias. Nos enseñan lo que le pasa a una jovencita cuando deambula sola a la intemperie o aleccionan sobre los castigos que pesan sobre las mujeres 'excesivas'.

En los relatos de terror, las mujeres pagan caro su exceso de belleza o pagan con su belleza los excesos. Muchas de estas historias ponen en juego el terror que nos provoca el rostro desfigurado de una mujer bonita. Nos recuerdan la cruel frontera que separa lo bello y lo grotesco. Comenzamos diciendo aquello de "le pasó a la amiga de una amiga" para que sepamos que podría sucedernos cualquiera de nosotras. Y luego lo contamos. La mujer de La sonrisa del payaso, debe elegir entre morir, ser violada o llevar de por vida un corte profundo de lado a lado en la boca. Nos invita a pensar qué habríamos elegido nosotras en su lugar. Y dudamos, es espeluznante.

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Las pérdidas de la equidad: cuestionar el deseo

Kim Kardashian compra un reloj de Jackie Kennedy por unos 380.000 dólares

Imagino cómo sería un mundo en equidad. Me resulta imprescindible no quedarme en la denuncia y empezar a proyectarlo. No es habitual llevar a cabo este ejercicio. Lo que suele ocurrir es que somos muy conscientes de las desigualdades pero, desde mi punto de vista, muy poco conscientes de qué tendríamos que modificar para llegar a ese mundo que decimos desear. Sin embargo, cuando decidimos hacer el ejercicio, solemos caer en visiones demasiado reduccionistas y poco profundas sobre qué implicaría la equidad real. Visiones que descansan muchas veces en términos tan capitalistas como el de “ganancia”. Y es que últimamente pienso mucho en la frase “ellos también ganan con la equidad” que decimos, puede, para no sentirnos tan atacadas en nuestro devenir feminista: “Oye tío. Que no te asuste el feminismo porque no tienes por qué temerlo. Vosotros también salís ganando”. Me pregunto si el “todo el mundo gana” es factible cuando el reparto implica que algunas personas tengan menos. Estos momentos de mi vida, me parece mucho más enriquecedor hablar de pérdidas. Me voy explicando...

El trasfondo de todo este asunto viene de que la palabra “ganar” me parece un invento heteropatriarcal y capitalista . Si me pongo a proyectar cómo sería ese mundo en equidad, la primera conclusión a la que llego es que tengo que cuestionar mis deseos, algo que no solemos hacer. Me imagino a la archiconocida millonaria Kim Kardashian mirando a su hija tiernamente y diciendo “me parece superinjusto que otras niñas no hayan tenido las posibilidades que ha tenido mi hija. Ojalá todas las niñas pudieran tener esto”. Esto es un claro resumen de cómo percibo que entendemos, a veces, igualdad. ¡ Cuántas veces mezclamos equidad con tener de todo !

No estoy hablando de renunciar a una vida digna, ¡por supuesto que no! Estoy hablando de cuántos de nuestros deseos tienen que ver con derechos básicos y fundamentales y cuáles otros son metas que nos han metido en el cuerpo para introducirnos en jornadas insostenibles y mal pagadas que cumplimos desde la errónea creencia de que existe la meritocracia. Dicho de otra manera, ¿entiende Kim Kardashian que lo justo es que ninguna niña tenga lo que su hija ha tenido? ¿O que precisamente lo que hace que algunas niñas vivan sumergidas en la pobreza es que hay otras personas que nadan en abundancia? ¿Lo entendemos quienes estamos intentando hacer otra cosa con nuestras vidas?

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Erótica de mucho peso

Los consumidores de C-LM son los que más bollos comen de toda España, según el MAPAMA

Donna Simpson, una mujer nacida en Nueva Jersey (Estados Unidos) hace 50 años, tiene una entrada en la wikipedia y un récord Guinness. Su mérito: Haber sido la madre más gorda del mundo en el momento de parir. Pesaba 230 kilos y hubo de ser sometida a una cesárea de alto riesgo. Un equipo de 19 profesionales sanitarios se sumergió entre kilos de grasa para poder extraer a la bebita. Simpson no sufre obesidad mórbida como consecuencia de trastornos hormonales asociados a la tiroides. Que va. Lo de esta mujer es deliberado, perseguido caloría a caloría. Tiene el objetivo de alcanzar los 450 kilos y un aliado para lograrlo: su compañero y padre de su hija, Philippe.

Resulta difícil entender que alguien ponga su salud en juego por un objetivo como ganar kilos por ganarlos, consumiendo cantidades ingentes de alimentos muy calóricos. Pueden encontrarse sus menús en la web, pero aviso de que hay alto riesgo de que se produzca un efecto estomagante en quien los busque. El caso de Philippe y Donna, quien se formó como enfermera, tiene su origen en que obtienen placer sexual en el hecho de que ella gane y gane kilos. En unas declaraciones a un diario estadounidense, él habla de sexapil y ella dice que a Philippe le gusta ponerse encima y jugar con la grasa de su vientre. Lo que obtiene ella parece no tener interés.

No son un caso aislado. Tal y como sucede con la anorexia, las webs sobre cómo ganar peso y de relatos personales son accesibles a cualquiera. La terminología que se usa en ellas es en inglés, pero la semana pasada la Fundéu ha divulgado recomendaciones para usar términos del español. Propone ‘cebismo’ como alternativa válida al inglés ‘feederism’, que designa un tipo de conducta en la que dos personas encuentran placer erótico en engordar o ser engordadas. Y añaden: “En la práctica del ‘cebismo’ suele haber dos papeles, que se pueden llamar ‘cebado’ o ‘cebada’ (‘feedee’ en inglés) para la persona que aumenta de peso y ‘cebador’ o ‘cebadora’ (‘feeder’ en inglés) para la que da comida”.

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Prensa sin contactos y políticas vacías

Periodistas de UGT piden la eliminación de anuncios de prostitución en prensa

El alcalde de Bilbao, Juan María Aburto, se comprometió hace unos días a pedir personalmente a los medios de comunicación que retirasen los anuncios de prostitución en prensa. La propuesta ha gustado a la mayoría de los partidos políticos municipales. La edil de EH Bildu, Izaskun Guarrotxena, ha sido la única nota discordante: a su grupo no le parece suficiente hablar solo de anuncios para hacer frente al problema y ha pedido que se escuche a las mujeres. Por su parte, Carmen Muñoz, de Udalberri, dijo también que poco se soluciona así porque, ahora, "el negocio está en internet".

Esto nos confirma una trabajadora sexual que hace mucho dejó de usar los medios escritos para promocionar sus servicios y que asegura que tanto ella como otras compañeras recurren a la publicidad en internet desde hace al menos diez años.

El pasado 15 de julio, El País dejó de publicar anuncios de contactos tras "un profundo debate interno”. El periódico asegura que la decisión está basada “en la coherencia editorial” y “en su defensa de los derechos de las mujeres”. Esta decisión ha sido aplaudida por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), que ha recordado que la supresión de este tipo de publicidad es una "vieja reivindicación" de la organización. La federación también ha tacha de "inadmisible" que todavía haya medios que se lucren con anuncios que “convierten a la mujer en mercancía”. Más recientemente, en la misma línea, la Generalitat Valenciana se ha comprometido a no subvencionar a medios de comunicación que cosifiquen a las mujeres o promocionen contenido sexista.

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Antigitanismo.es

Manifestación contra el antigitanismo en Madrid en 2013

El antigitanismo es la forma específica de racismo que padecemos las personas gitanas. Es una ideología basada en la superioridad de la raza paya y de sus modelos organizativos y sus instituciones sociales, económicas, políticas, religiosas y culturales. El antigitanismo es, sobre todo, un tipo de racismo institucional. Es decir, está ejercido, perpetuado, consentido, apoyado por las instituciones y sus poderes y es estructural. De hecho, habría antigitanismo aunque no hubiera gitanas ni gitanos a quienes oprimir, denigrar, perseguir, exterminar o negar. El antigitanismo en España se ha sustentado en más de 230 leyes antigitanas, que prohibieron y castigaron todo lo que significaba ser gitana o gitano: nuestra forma de vestir, nuestra forma de hablar, nuestra forma de vivir… Incluso, en 1749 hubo un intento de exterminio, un genocidio que diríamos en términos actuales: todas las gitanas y todos los gitanos, de todas las edades, fueron apresados. Los hombres fueron enviados a los arsenales de marina y las mujeres a las casas de misericordia. Todas y todos condenados de por vida a trabajos forzados. Y, por último, el antigitanismo está caracterizado por ser el racismo más permitido socialmente: nadie reprocha a nadie un chiste racista antigitano, ni ningún fiscal persigue de oficio a los delincuentes antigitanos aunque hayan causado un pogromo.

Para descender al ámbito más práctico, a modo de ejemplos reales, contamos a continuación una serie de sucesos, acontecimientos, cosas que pasan en nuestra España actual y que consideramos que son algunas de las expresiones del antigitanismo reinante y circundante.

—Antigitanismo es que a pesar de la persistencia de las altísimas tasas de fracaso escolar que padecen nuestras niñas y niños no exista una política educativa específica destinada a superar ese fracaso del sistema escolar para con el alumnado gitano. Ni una sola. Ni a nivel estatal ni autonómico. Las intervenciones que existen en materia de educación de la población gitana se realizan desde el ámbito de las políticas sociales y no desde las políticas educativas.

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La autobusa

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Un autobús de Bilbao. No tiene mucho más misterio.

No estoy muy acostumbrada a coger el autobús. Vivo exactamente a dos minutos de la redacción de Pikara. Esto puede sonar maravilloso, pero nunca me da tiempo a escuchar una canción entera y, creedme, eso no me hace ninguna gracia. El caso es que yo no sabía lo difícil que puede ser la vida si eres madre de dos criaturas y tienes que coger el autobús cada mañana en Bilbo. El otro día monté en uno para ir a trabajar porque había dormido con Z. Ella vive en una zona un poco alejado del centro. Es un barrio de los de siempre, tranquilo, de trabajadores y de trabajadoras, un barrio de gente que probablemente no tenga tiempo para ir paseando mientras escucha música al trabajo y usa el transporte público cada mañana. Ahí quería llegar yo: al autobús. Estaba esperando al 56, que pasa cada 15 minutos. A mi lado, cinco mujeres con, al menos, ocho niños. Menuda jauría tenían montada, la verdad. Escuchaba sus conversaciones con nitidez y eso que tenía los cascos puestos con Vetusta Morla a tope. ‘Te lo digo a ti’, por cierto, es un temazo. Realmente no me acuerdo si era esa la canción que estaba sonando en ese momento, pero me apetecía decirlo. El caso es que llegó el 56 y, como cada mañana, estaba a reventar de gente. El Ayuntamiento podría pensar en ampliar el servicio a esas horas para evitar que empecemos el día traumatizadas, pero no se les ha ocurrido. Están muy ocupados en en el Guggenheim y el barrio de Z. está lejos de allí:

-Ya hay dos sillas. No puedes subir.

-Pero eres el tercer conductor que me lo dice. No llegamos al colegio.

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El selfi es político

El selfi más famoso de la historia

Si nos guiamos por aquella máxima de que lo personal es político, bien podemos concluir en esta primera línea que el selfi es la máxima expresión del ciberactivismo. Solo un par de antecedentes a la afirmación: la autofoto más retuiteada de la historia de Twitter partió de la cuenta de la presentadora y activista LGTBI Ellen Degeneres, y diariamente, el activista transexual Aydian Dowling sube sus autorretratos en Instagram para más de 150.000 seguidores.

Tenemos una realidad política que difunde sus mensajes a través de hashtags, morritos y espejos con una velocidad y calado que ya querrían ostentar muchas cabezas de partidos o medios de comunicación... Y es que no creo que haya mayor lucha contra la transfobia que una autofoto que refleje la plenitud individual de un proceso de reasignación física y social o el apoyo colectivo a las personas transexuales que forman parte del ejército estadounidense -a las que el presidente Trump quería largar del estamento-. No infravaloremos estos mensajes de autoafirmación pop, porque el selfi pega fuerte, y pega donde hace falta: en lo mainstream.

Este uso a modo de palanca de cambio de las redes sociales masivas con representaciones diversas del yo provoca cosquillitas en el cerebro, sí, pero más reconcilia con el ciberespacio la difusión desde plataformas autogestionadas: desde las blogueras que subían sus diarios y crearon el concepto de la bollosfera en pleno auge de los blogs en España hasta, siguiendo la línea de la imagen, el "dispositivo de arte público" -como ellas mismas se denominan- de I shot myself. Si hablamos de selfis empoderados, sin duda este es el portal de referencia. ¿De qué va este rincón virtual con aires algo cibervintage? De chavalas de todas las edades y procedencias subiendo sus propias fotos -subidas también de tono- en su propia red de distribución. Toma esa, ciberpatriarcado. Desde 2003 las mujeres que participan en I shot myself exploran cuestiones de desnudez y microcelebridad mediante posados con mayor o menor intencionalidad artística y con una gran carga política.

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Las mujeres, primero

Forcadell llama a los catalanes a salir a la calle para apoyar el referéndum

Hace diez años largos, un grupo de periodistas decidimos presentar una candidatura a la Junta de la asociación vasca de profesionales. Queríamos crear un equipo que integrara a periodistas que desarrollarán tareas muy diversas dentro de la profesión. El proyecto era puro voluntariado. Había una única empleada para las tareas administrativas y el resto tendríamos que dedicar nuestro tiempo sin compensación económica de ningún tipo. Vamos, muy parecido a una oenegé.

Tanteamos a un compañero que trabaja en un gabinete de prensa y su respuesta fue que su esposa no le permitía apuntarse a nada más si no era “como consejero delegado”.

He recordado esta anécdota cuando estaba desenmarañando ideas sobre el acceso de mujeres a determinados órbitas de poder. Ya sabemos que el centro del universo es un hombre y sabemos, también, que estará más cerca de la situación de privilegio si es blanco, con estudios, heterosexual, joven y con poder adquisitivo elevado. Y lo vimos muy claramente en 2008 durante las elecciones a la presidencia de los Estados Unidos: un hombre negro llega al epicentro antes que una mujer blanca.

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