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Bolleras a popa

Maca y Esther, personajes de 'Hospital Central', en una escena de la serie.

Dejé de ver con mi madre Hospital Central cuando supe que era lesbiana. Pensé que me notaría algo raro cuando salieran Maca y Esther, los personajes lésbicos de la serie más longeva de la televisión en el Estado español. Entonces yo aún lloraba por ser bollo. Interpretadas por Patricia Vico y Fátima Baeza, probablemente sean la pareja más popular de la ficción española. No fueron las primeras lesbianas representadas en una serie de televisión, pero sus papeles marcaron un antes y un después. El argumento, sencillo: doctora lesbiana, de clase alta, rechazada por su familia seduce a una enfermera de barrio, de tradición heterosexual, que se deja llevar por el amor. Una serie de esas que se piensan para que se vean en familia contando una historia de amor entre dos mujeres. ¿Cómo fue posible?

Precisamente por eso: la historia cumplía con todos los requisitos para ser aplaudida. El trinomio amor monógamo-matrimonio-maternidad es la llave para la aceptación social de gais, lesbianas y trans. En los cuartos oscuros, claro, creerán que no hay amor. La serie de Telecinco fue la primera en retratar una boda entre parejas del mismo sexo. El capítulo 'O calle para siempre', en el que Maca y Esther se casan, fue emitido en diciembre de 2005, cinco meses después de la aprobación en el Parlamento español del matrimonio igualitario. Ninguna serie se atrevió antes a imaginar un enlace así. Curioso que, hasta en la ficción, tuviéramos que esperar tanto para lograrlo.

El boom fue tal que los personajes de Maca y Esther empezaron a moverse entre la ficción y la realidad. Esto, claro, se debe al propio éxito de la serie pero, sobre todo, a la falta de referentes lésbicos de carne y hueso. Mientras Elena Anaya dedicaba el Goya a "su amor", las actrices, Patricia Vico y Fátima Baeza eran galardonadas con diferentes premios por su trabajo a favor de la visibilidad de las lesbianas. Patricia Vico, la actriz que interpretaba a Maca, llevó a cabo en 2006 una campaña en contra de la homofobia y la lesbofobia junto a Jesús Vázquez, promovida por Amnistía Internacional. Las críticas del movimiento LGTB se escucharon tímidamente entonces, pero cabe suponer que para dos actrices heterosexuales resulta más cómodo abanderar la visibilidad lésbica que para muchas lesbianas.

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La canción del verano, androcentrismos y resignificaciones

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Shakira y Carlos Vives promocionan "La Bicicleta" en una playa de Colombia

Si eres muy joven, eso de la canción del verano quizá ni te suene. Pero hace unos años, con la calor, se ponía de moda una canción que sonaba insistentemente en radios, bares y chiringuitos. La canción del verano huele a playa, descanso y, sobre todo, a vacaciones. Es sin duda una práctica cultural con gran arraigo en el imaginario colectivo. Son esas canciones pegadizas y populares que lo mismo la baila una niña de diez años que la tararea tu abuela. En los 50 lo petaban canciones como 'Campanera', mientras que en los 60 resonaban 'La chica Ye-Ye', 'Black is black' o 'María Isabel'. En la década de los 70 lo más eran canciones como 'Eva María' o 'Hay que venir al Sur'; y en los 80 sonaban 'Me colé en una fiesta' y 'Yo no te pido la luna'.

'El tractor amarillo', 'Amigos para siempre' y 'El Venao' fueron los temazos de los 90. Si el siglo XX terminaba con 'Living la vida loca', el XXI el comenzaba con el 'Ave María', el 'Aserejé', la 'Gasolina' o el 'Waka-Waka'. Pura poesía. ¿Qué suena hoy? Ya lo sabéis: 'La bicicleta' o el 'Despacito'.

¿Cómo han sido estas canciones de verano? ¿Qué mensajes han difundido? ¿Cómo han ido evolucionando? ¿Qué lecturas podemos hacer de las polémicas que suscitan las letras de algunas? Os proponemos reflexionar sobre 'La Ramona', 'Devórame otra vez' o 'El Tiburón', tres temas que hablan sobre diferentes mujeres. Al lío.

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International Normative Orgullo No Sissy Included

Semáforo que representa a una pareja de lesbianas en Madrid

Todo el año apestando a alcanfor para por fin desplegar las plumas en el Orgullo. Que en este 2017, caris, será World Pride. Casi ni resulta necesario que especifique que hablo del de Madrid, porque el resto de eventos de provincias se consideran réplicas a pequeña escala que hacen encaje de bolillos para evitar coincidir con las fechas de la capitalina fiesta grande. Desde que el Orgullo es Orgullo, está claro que la fiesta por la fiesta ha tonteado con las manifestaciones y actividades más reivindicativas y culturales, pero debiéramos plantearnos hasta qué punto permitimos que nos vendan un activismo barnizado de oportunidad para la rapiña capitalista.

Llamadme loca, pero en un momento en el que el presidente de COGAM –uno de los históricos colectivos LGTB– explica en una rueda de prensa que "el World Pride irá más allá de la imagen de la marica loca encima de una carroza", me da un mareo y me cambia la vida. Luego ves una programación eminentemente basada en el petardeo y con poco peso a la actividad cultural y te preguntas quién anda detrás: pues una asociación de empresariado de ocio nocturno gayfriendly .

Desde luego, no tiene nada de malo que exista una apuesta de entidades privadas a un evento de interés social, pero en este caso claramente incide en la finalidad del Orgullo, la de incidir en un discurso necesario en la sociedad basado en el respeto y la igualdad. Porque… era esa la finalidad, ¿no? Este año, especialmente, el  #OrgulloLeaks –maravillosamente cubierto por estoybailando.com– merece ser seguido de cerca para llegar a conclusiones.

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Ser #healthy para estar #happy

Pantallazo de la cuenta de Instagram de Megan Crabbe.

Comiendo fruta ha engordado. La famosa gurú de la alimentación crudivegana que cuenta con casi 900 millones de suscriptores en Youtube,  Kristina Carrillo-Bucaram, ha ganado peso durante los últimos meses con una dieta estricta basada en frutas y verduras sin cocinar. La comunidad healthy de las redes sociales se ha llevado las manos a la cabeza. ¿La admirada influencer ha roto las normas del crudiveganismo? Sus seguidoras están alerta, un paso en falso y podrían destronarla.

Mujeres de todo el Planeta se han apuntado al movimiento healthy que es ya una moda en redes sociales como Instagram. Esta plataforma que acuñó el término ‘#postureo’ y que facilita filtros fotográficos para poder cubrir con una tela artificial de perfección lo que ya era perfecto, está saturada de imágenes de comida colorida, 'cuerpos fitness' y 'sonrisas profident' que apuntan al objetivo. "Súbete al carro y serás tan feliz como nosotras", parecen decir. Lo que esas sonrisas ocultan es que esa felicidad se consigue a base de sacrificio y privación. Por lo menos, ahora no estás sola. La vigilancia del cuerpo está asegurada por ti y por toda una comunidad que permanece alerta. La obediencia está servida.

No hay dudas de que, desarrollada con consciencia, una iniciativa semejante podría tener efectos muy positivos en los hábitos de vida de las usuarias. Pero este proyecto tiene un peligro de partida y es que la delgadez de las mujeres no es una cultura privada, sus cuerpos ya sufren un control social. Y parece inocente, pero el 'healthylifestyle' funciona a menudo como una forma intensa de vigilancia del cuerpo. Los mensajes que transmiten estas instagramers llevan inscritos muchos tópicos sobre la idea del éxito, la felicidad y la feminidad. Sus códigos los revelan.

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Un problema de otras: feminismo y blanquitud

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Manifestación por el día internacional de los derechos de las mujeres organizado por el colectivo 8 Mars pour Toutes.

Imaginad que asistís a unas jornadas periodísticas sobre sexismo a las que han invitado a debatir a tres hombres, representantes de diferentes organizaciones. Como activistas feministas no tendríamos reparo en levantarnos de la silla e irnos. Sin embargo, la cuestión no queda tan clara, o se presenta de manera más difusa, cuando las jornadas versan sobre periodismo y xenofobia y quienes tienen invitación a la mesa son tres hombres o mujeres blancas.

Fue lo que lo que le ocurrió la pasada semana a mi compañera, June Fernández, una de las coordinadoras de Pikara Magazine, invitada a unas jornadas sobre los medios de comunicación ante los discursos del odio en la que no se incluyó ni a una sola persona migrada o no blanca en todo un programa dedicado a reflexionar sobre cómo se construye al "otro" y cómo se puede frenar el racismo, desde el derecho, la pedagogía social y el periodismo. Las personas migradas que asistieron apenas tuvieron tiempo para intervenir porque, como es habitual, las ponencias arañaron tiempo al debate.

Fernández escribió sus sensaciones en su muro de Facebook y prefirió llevar el asunto a la autocrítica: "Pensamos siempre en cómo los medios representan a las personas migradas, cómo hablan ‘sobre ellas’. Señalamos menos la ausencia de personas migradas como fuentes expertas, como analistas, columnistas, tertulianas. Señalamos menos que en nuestras ciudades viven periodistas que no pueden ejercer debido a la ley de extranjería, a las trabas para homologar titulaciones y al racismo. Y de la misma forma que a las feministas no nos sirve que un editor diga que no encuentra mujeres que quieran salir en su tertulia o escribir en una columna, creo que quienes coordinamos medios alternativos que se llenan la boca hablando de diversidad, deberíamos ponernos las pilas e incluir a personas migradas como comunicadoras".

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Por qué una mujer trans no puede ser juzgada por violencia de género

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La noticia en El Correo

Las generalidades nunca han sido buenas aliadas y, sin embargo, las leyes se construyen a partir de ellas. No puede ser de otra manera porque la realidad es poliédrica y cambiante, igual que la ciudadanía para la que se dictan normas jurídicas. El Estado de Derecho, que rara vez hace honor a su nombre, se vuelve del revés ante nuestro mundo, que es tan complejo como quienes lo habitamos.

El periódico más leído de Bizkaia, El Correo, publicaba ayer una noticia, escrita desde la mismísima transfobia, en la que se narraba la encrucijada judicial ante la que se encuentra un abogado: su clienta, una mujer trans, es acusada de haber ejercido violencia contra su expareja, también mujer. Los hechos denunciados se produjeron antes de la transición social de la acusada por lo que la denuncia fue registrada como un caso de violencia de género, que sólo incluye los delitos de violencia ejercidos en el marco de una pareja heterosexual. Esta ley, una de las grandes victorias del movimiento feminista del Estado español, pretendía, por un lado, garantizar medidas punitivas y de protección específicas y, sobre todo, el reconocimiento social de que la violencia que los hombres ejercen contra las mujeres responde a una lógica social, cultural, estructural. Los hombres agreden y asesinan más a sus parejas mujeres porque vivimos en una sociedad que permite y legitima la dominación masculina. Ahora bien, y volviendo al inicio, la realidad nos enfrenta cada día a nuevos retos.

El caso es complejo y abre distintas vías para el debate, pero hay una cuestión ineludible: la acusación de violencia no justifica que se cuestione la identidad de género de la acusada. El respeto a la identidad de género es una cuestión de Derechos Humanos. La noticia de El Correo, firmada por Marta Fdez. Vallejo, evidencia la falta de profesionalidad de muchos periodistas y de medios de comunicación, además de una falta de respeto flagrante a la identidad de género de las personas trans. La autora se refiere en todo momento a la acusada en masculino. Ya en 2013, la Federación de Asociaciones de Periodistas de España instó a rectificar a once medios que nombraron en masculino a una mujer trans víctima de violencia de género.

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Deja que una lesbiana se instale en tu vida

Ilustración de Núria Frago

"Un día de estos debemos hablar de tu homofobia, Lucía".

Puse cara de interrogación. ¡Mi homofobia!

Es indigesto que una persona a la que admiras te señale como homófoba.

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Honduras sigue penalizando el aborto, España paga

Manifestaciónd de 'Somos Muchas' el pasado mes de abril. Regina Fonseca, en el centro.

Tras 33 años en vigor, Hond uras está en proceso de la reforma* completa de su código penal. De momento, el artículo del aborto, ya aprobado, sigue penado en todos los casos. Con esta reforma todo sigue igual para las mujeres en este país centroamericano, que pueden ir hasta diez años a la cárcel por abortar.

Haciendo caso omiso a las peticiones de 23 organizaciones articuladas bajo la plataforma ‘ Somos Muchas’, ignorando también las recomendaciones de organismos internacionales como las del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos o las de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, e incluso obviando las encuestas de opinión que mostraban una postura favorable de la ciudadanía para despenalizar la interrupción del embarazo por causales, el Congreso Nacional votó la pasada semana que ‘no’.

Que en Honduras no se puede abortar, ni siquiera en ninguna de las tres causas que el movimiento feminista ha intentado introducir: " Para salvar la vida y proteger la salud de la madre, cuando hay incompatibilidad del feto con la vida, y en caso de violación e incesto", como explicó hace unos días en Madrid Regina Fonseca, ‎del Centro de Derechos de Mujeres de Honduras. "No pedimos el techo, sino el piso", añadió. El artículo 196, de los más de 600 de la nueva legislación, sigue inamovible.

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¿Una increíble historia de amor?

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Macron vota acompañado de su mujer en el norte de Francia

Macron vota acompañado de su mujer en el norte de Francia

La primera vuelta de las elecciones francesas ha dejado dos nombres sobre la mesa: Macron y Le Pen. Y un tercero, el de Brigitte Trogneux, la esposa del candidato de En Marcha, que compite con Le Pen en la segunda vuelta de las elecciones galas. ¿Por qué su nombre ha ocupado decenas de titulares y minutos de televisión? Por su edad, porque es algunos años mayor que su marido y porque además fue su profesora de francés. La Vanguardia tituló: "Brigitte Trogneux, la 'cougar' que intriga a Francia". "Cougar", que significa "puma" en inglés, se usa para referirse de forma peyorativa a mujeres que "buscan" o "quieren cazar" a un hombre más joven. En definitiva, a mujeres de mediana edad con una vida sexual... ¿Cómo decirlo? Con una vida sexual y punto. Si, digo esto porque realmente a la sociedad le sorprende que una mujer de determinada edad pueda sentir deseo sexual, acostarse con hombres más jóvenes o pueda, simplemente, enamorarse, enamorar o atraer. Este no ha sido el único titular que le han dedicado:

La mujer de Macron: su profesora de francés 20 años mayor

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'Big little lies', la serie de la temporada: ¿nuevas mujeres poderosas?

Imagen del episodio 1 de 'Big little lies' (HBO).

Si no has visto 'Big little lies', una de las últimas series de la factoría HBO, no estás en la onda. Cualquier serieadicta sabe que esta obra de siete capítulos dirigida por David E. Kelley, responsable también de la recordada 'Ally MacBeal' (1997-1998), es uno de los bombazos de la temporada. ¡Aviso, ligeros spoilers!

¿Qué tiene 'Big little lies' para destacar entre las demás series?, ¿por qué la podemos reivindicar desde los feminismos? Las razones son diversas: un soberbio guión que disecciona con maestría las relaciones familiares y las relaciones de pareja en una elitista comunidad; un no menos soberbio trabajo de actrices de la talla de Nicole Kidman, Resse Witterspoon, Laura Dern –sí, sí, se escriben papeles a medida de mujeres de más de 30 años que trabajan muy bien–, o de las menos conocidas, y más jóvenes, Shailene Woodley y Zoë Kravitz; el tratamiento de temas como la violencia de género o la violencia que existe entre las diferentes formas de vivir la maternidad; y finalmente, por qué no decirlo, por ese placer que sentimos las mortales al ver que por mucho que tengas un casoplón con vistas al mar también puedes sufrir mucho. Lo de que "las ricas también lloran", no nos engañemos, tiene mucho de catarsis para quien no lo es.

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