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Neolengua: el diccionario del Gobierno

El abuso de eufemismos ha intentado disfrazar los recortes y las malas noticias económicas de 2012

Mariano Rajoy prometió que él y los suyos dirían "siempre la verdad" y llamarían "al pan, pan y al vino, vino"

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Rajoy quiere que el Gobierno y el PSOE fijen una posición común sobre Cataluña

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. / Efe

Fue una forma de hablar. La promesa de Mariano Rajoy se convirtió pronto en una avalancha de eufemismos y circunloquios para no pronunciar palabras malditas. Si Zapatero se negaba a decir “crisis”, el Gobierno del PP ha hecho esfuerzos por disfrazar el rescate a la banca y los recortes. El empeño ha sido inútil porque los españoles ya no se llaman a engaño a estas alturas. La lista de perífrasis edulcorantes y tecnicismos es larga. Luis de Guindos, Cristóbal Montoro y Fátima Báñez son los principales contribuyentes.

1. No lo llamarás rescate

En su lugar, di apoyo, línea de crédito, ayuda o asistencia. Como a estas alturas ya todo el mundo sabe que los créditos no son gratis, habrá que hacer alguna concreción sobre las condiciones. A Luis de Guindos le gusta referirse al rescate a la banca como a un “préstamo en condiciones extremadamente favorables”. No tiene “nada que ver con un rescate” de verdad, en el caso español se trata de un mero “apoyo financiero”. Tampoco es partidario de hablar del “timo de las preferentes”. Usa la expresión “comercialización inadecuada de productos”.

2. Nosotros no recortamos. Hacemos deberes, ajustes y reformas estructurales

Aunque en las manifestaciones y protestas, los ciudadanos dibujan tijeras en sus pancartas, el Gobierno casi nunca conjuga el verbo recortar. Prefieren hablar de “ajustes”, de “austeridad” o de “sacrificios”. La versión “reformas estructurales” también es útil porque sirve de comodín.  

3. Flexibilizar el mercado de trabajo

Una manera de embellecer la reforma laboral es venderla como la herramienta que el mercado de trabajo necesita para que se creen nuevos puestos de trabajo. A Fátima Báñez no le gusta lo de abaratar el despido. Ella prefiere definirlo como una herramienta para “incorporar nuevos derechos” y "simplificar la contratación".

4. Recesión suena peor que crecimiento negativo

Recesión es una palabra muy fea y que da miedo. En vez de retroceso, nos hemos acostumbrado a oír al Gobierno hablar de “crecimiento negativo”. Si no añadieran el adjetivo, la tomadura de pelo resultaría demasiado obvia.

El ministro de Economía utiliza otra perífrasis cuando se pronuncia sobre las previsiones económicas y la posibilidad de que empeoren. Entonces De Guindos habla de “deterioro adicional importante”.

5. No se suben impuestos, se cambia su ponderación

En el caso de que toque hablar de subida de impuestos, Cristóbal Montoro tiene la solución: “No vamos a subir impuestos sino a cambiar la ponderación”.

6. Ticket moderador frente a “euro por receta”

En su afán por defender los “efectos disuasorios”, al Gobierno de Artur Mas se le ocurrió la expresión “ticket moderador”. Suena mucho mejor que “euro por receta”.

7. Gravamen adicional y recargos de solidaridad

Poco antes de subir el IVA, el Gobierno empezó a hablar de “gravamen adicional”. La subida del IRPF se convirtió en un “recargo temporal de solidaridad”, que parece que afecta menos a las nóminas.

8. No es una amnistía fiscal sino un afloramiento de bases

Defraudadores, dinero negro, estafa y perdón son palabras que combinan mal en la boca de un ministro de Hacienda. Montoro sostiene que la amnistía fiscal aprobada por el Gobierno es una forma de animar “el afloramiento de bases imponibles”. También le gusta llamarlo incentivos a la tributación de rentas no declaradas.  


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