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El que no se perdona a sí mismo no puede ser feliz

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El que no se perdona a sí mismo no puede ser feliz

El que no se perdona a sí mismo no puede ser feliz

La felicidad se alcanza cuando uno se perdona a sí mismo y no solo a los demás, se quiere "bien" y coge las riendas de su vida, explica la psicóloga María Jesús Álava, autora del libro 'Tres claves de la felicidad' presentado hoy con motivo del Día Internacional de la Felicidad.

La Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) proclamó en 2012 el 20 de marzo como el Día Internacional de la Felicidad, una iniciativa con la que pretende recordar cada año que la búsqueda de la felicidad es un "objetivo humano fundamental".

Con motivo de la celebración, la psicóloga y miembro del consejo asesor de la Fundación española para la promoción y el desarrollo científico y profesional de la psicología, explica en una entrevista con Efe que la fórmula de la felicidad descansa en "ser nuestros mejores amigos".

Para ello, señala que es necesario que las personas se perdonen por sus fallos y se quieran por sus esfuerzos.

Álava también ha dado a conocer hoy un estudio sobre la relación entre la felicidad y la capacidad para perdonarse a uno mismo que ha elaborado el centro de psicología que dirige, en el que apunta que los hombres son un "poquito" más felices que las mujeres porque se perdonan "más fácilmente" y son felices con "pequeñas cosas".

"Esta tendencia ha cambiado. En años anteriores las mujeres eran más felices", ha añadido.

Aunque la felicidad cuenta con su día oficial desde hace solo dos años, ya desde la antigüedad ha sido un tema sobre el que filósofos de la talla de Kant o Nietzsche han reflexionado.

Para Kant, la felicidad "no brota de la razón, sino de la imaginación", mientras que para Nietzsche el destino de los hombres "está hecho de momentos felices, pero no de épocas felices".

La felicidad también ha sido abordada desde un punto de vista literario y así lo demuestra el escritor Gabriel García Márquez para el que no hay medicina que cure lo que cura la felicidad.

El también escritor Tolstoi, que sigue la filosofía de Sartre, considera que el secreto de la felicidad "no es hacer siempre lo que se quiere, sino querer siempre lo que se hace".

La ONU aprobó por consenso una resolución en la que estableció el Día Internacional de la Felicidad para, además de celebrar que "la felicidad y el bienestar" son "objetivos y aspiraciones universales en la vida de los seres humanos de todo el mundo", para que los Estados miembros reconocieran este hecho en sus políticas.

Algunos países ya han hecho los deberes y se encuentran entre las naciones más felices del mundo como es el caso de Dinamarca, Noruega y Suecia, según el 'Reporte Mundial de la Felicidad 2013" elaborado por 'The Earth Institute' de la Universidad de Columbia que mide tres factores: el bienestar que los habitantes de una nación dicen tener, su esperanza de vida y la huella ecológica del país.

Según esta encuesta, que ha sido aplicada en 156 países, España ocupa el puesto 38.

La universidad madrileña Carlos III también hizo un ránking el pasado año que se basa en los flujos migratorios y no en encuestas "subjetivas", es decir, los autores de este estudio consideran que si hay muchas personas que desean vivir en un lugar determinado es "lógico" concluir que se trata de un país feliz.

Se han evaluado a 112 países, y el podium de este estudio lo ocupan Hong Kong, Singapur y Nueva Zelanda, mientras que España ocupa el puesto 49 y ansía poder escalar posiciones en busca del objetivo tan deseado que es ser feliz.

La felicidad es, en definitiva, como dice Álava: "Sentir el abrazo amigo de la vida".

Sofía Fernández Saavedra.

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