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EE.UU. critica a sus aliados por la represión religiosa y deplora el "genocidio" de EI

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EE.UU. critica a sus aliados por la represión religiosa y deplora el "genocidio" de EI

EE.UU. critica a sus aliados por la represión religiosa y deplora el "genocidio" de EI

Estados Unidos condenó hoy varios factores que amenazan la libertad de culto en el mundo, entre ellos el "genocidio" del Estado Islámico (EI) en virtud de la fe, pero también las acciones cometidas contra ciertos grupos religiosos por algunos aliados de Washington, como Arabia Saudí, Turquía o Baréin.

El Departamento de Estado estadounidense evaluó el estado de la libertad religiosa en 199 países y territorios del mundo, dentro de un informe anual que puede llevar a la imposición de sanciones contra los países peor parados.

"Casi el 80 % de la población global vive sujeta a restricciones a su libertad religiosa o a hostilidades que la afectan. Cuando no se protege la libertad religiosa, la inestabilidad, los abusos de derechos humanos y el extremismo violento tienen más opciones de prosperar", dijo el secretario de Estado de EEUU, Rex Tillerson.

"Nadie debería vivir con miedo, practicar su religión en secreto o afrontar discriminación debido a sus creencias", añadió el titular de Exteriores al presentar el informe.

Tillerson decidió emplear el término "genocidio", utilizado por primera vez en marzo de 2016 por su predecesor, John Kerry, para referirse a los crímenes cometidos por el grupo yihadista EI contra distintos grupos religiosos en Irak y Siria.

"El Estado Islámico es claramente responsable de genocidio contra yazidíes, cristianos y musulmanes chiíes en áreas que están o estuvieron bajo su control", destacó Tillerson.

"El EI también es responsable de crímenes contra la humanidad y limpieza étnica contra los mismos grupos, y en algunos casos contra musulmanes suníes, kurdos y otras minorías. La protección de estos grupos -y otros atacados por el extremismo violento- es una prioridad de la Administración de Trump", agregó.

Ésta es solo la segunda vez que Estados Unidos hace una acusación de genocidio durante un conflicto en activo. La primera fue en relación a los asesinatos masivos en Sudán en 2004, y entonces el Gobierno de Barack Obama decidió emplear el término para contribuir a una eventual investigación internacional sobre los crímenes del EI.

Ante la dificultad de procesar al EI por sus crímenes, Estados Unidos responde a la "obligación moral" de hacer algo ante ese genocidio mediante sus acciones militares contra el grupo, según explicó Michael Kozak, un alto funcionario de la oficina de democracia y derechos humanos del Departamento de Estado.

"En Estados Unidos estamos en el proceso de derrotar con bastante contundencia a los responsables de ese genocidio en Irak y Siria", afirmó Kozak en una conferencia de prensa telefónica.

El informe presentado hoy se elabora anualmente por orden del Congreso estadounidense, e instruye al secretario de Estado a decidir en un plazo de 90 días si hay algunos países "de preocupación especial" por la falta de libertad religiosa, lo que puede restringir la ayuda económica a esas naciones.

No obstante, el secretario de Estado puede decidir incluir a un país en esa lista negra pero no aplicarle sanciones si eso está en el interés de Estados Unidos, como ha ocurrido en los últimos años en el caso de Arabia Saudí.

Tillerson urgió hoy a los líderes saudíes a garantizar un grado más amplio de libertad religiosa para todos sus ciudadanos", y se mostró "preocupado" por "el continuo patrón de prejuicios sociales y discriminación contra los chiíes" en el país suní.

También criticó a otro país que, como Arabia Saudí, es un aliado fundamental en la lucha contra el terrorismo en la región: Turquía, donde las autoridades "limitan los derechos humanos de algunas minorías religiosas", en especial los musulmanes no suníes.

En Baréin, sede de la Quinta Flota Naval de EEUU, "el Gobierno siguió cuestionando, deteniendo y arrestando" a chiíes, según Tillerson, que urgió al pequeño reino a "dejar de discriminar" a quienes profesan esa rama del Islam.

El informe también da malas notas a países con los que Estados Unidos tiene una relación más complicada, como China y Pakistán, y a otros a los que condena regularmente, como Irán y Sudán.

"En China, el Gobierno tortura, detiene y encarcela a miles de personas por practicar sus creencias religiosas", alegó Tillerson.

"La libertad religiosa está bajo ataque en Pakistán, donde más de dos docenas de personas están en el corredor de la muerte o bajo cadena perpetua por blasfemia", subrayó.

En Irán, los cristianos y otras minorías "son perseguidos por su ley" y "condenados a muerte bajo vagas leyes de apostasía", mientras que en Sudán "el Gobierno arresta, detiene e intimida a miembros del clero y de la Iglesia".

El informe no presenta grandes denuncias relativas a Latinoamérica, aunque sí alerta de que siete sacerdotes fueron asesinados en México en 2016 y otros fueron sometidos a "extorsión y amenazas de muerte"; al tiempo que considera que, en Cuba, "el ambiente de libertad religiosa ha mejorado" en los últimos años.

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