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"¡Quiero mi piso!": la PAH irrumpe en el stand del 'banco malo' en la inauguración del SIMA

Un grupo de personas irrumpe en el expositor de la Sareb en una feria inmobiliaria para reclamar que se acaban las viviendas de protección que asumieron de Bankia  por las que ya han pagado 60.000 euros

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Protesta de la PAH frente al stand de la Sareb en la inauguración del SIMA en Ifema, 15 de noviembre de 2013. / Raúl Rejón

Protesta de la PAH frente al stand de la Sareb en la inauguración del SIMA en Ifema, 15 de noviembre de 2013. / Raúl Rejón

En la Feria de Madrid ha comenzado este viernes 15 de noviembre un salón inmobiliario: SIMA. Su organizador, Eloy Bohua resumía así al espectador tipo: "Principalmente particulares, jóvenes interesados en primera vivienda y visitantes de mayor edad que buscan una vivienda de reposición, una segunda residencia o una opción de inversión. Pero en la inauguración se han presentado otros actores del negocio inmobiliario: medio centenar de personas afectadas por deshaucios y el cambalache de los activos tóxicos de los bancos y su destino final en la Sareb.

"¡Quiero mi piso!", ha estado reclamando incesantemente Ruth. Una de las afectadas de la trampa inmobiliaria en la que han caído 158 personas en el barrio Los Molinos de Getafe (Madrid). Su caso ha sido la punta de lanza de una okupación del stand de la Sareb en el salón –que ofrece la venta de un millar de casas en la feria–. Esas casas están a medio hacer "tras haber pagado ya más de 60.000 euros por vivienda". La promotora se llama Gestesa y hace un año entró en concurso de acreedores. ¿Quién estaba entre los acreedores? Bankia. "Las que eran nuestras futuras casas", explican, pasaron a convertirse de golpe y porrazo en activo tóxico del banco rescatado. De ahí, directas a la Sareb.

Según contaban frente al expositor de la sociedad gestora, las viviendas –de protección– no se terminan de levantar. "La Sareb nos pide a nosotros el dinero por adelantado para acabar la promoción. Recuperaré la casa para mi hija aunque pierda la vida", ha resumido una de las manifestantes. Al grito de "se va a acabar la paz social", las decenas de personas han prolongado su protesta durante algo más de 30 minutos para luego ir deslizándose fuera del pabellón. Según desaparecían y tras despejar su rastro de octavillas y pancartas, los clientes y los vendedores de casas han regresado a su dinámica comercial.


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