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Lech Walesa: “No fui un agente de los servicios de seguridad polacos”

Walesa admite el acercamiento con comunistas pero elude decir si fue espía

The Guardian

Alex Duval Smith —

Lech Walesa, el carismático líder del movimiento Solidaridad en la Polonia de los años ochenta ha proporcionado detalles de su vínculo con los servicios de seguridad del país durante la era soviética.

En una entrevista exclusiva de The Guardian, negó de plano la acusación de que cobró por filtrar información a los servicios de seguridad. “Nunca trabajé como agente de los servicios de seguridad”, ha indicado Walesa, de 72 años, desde Gdańsk, su ciudad natal, situada en el norte del país. “Nunca he espiado a alguien. Nunca he aceptado dinero de los servicios de seguridad. Lo demostraré. He contratado un equipo legal”.

Se trata de la primera vez que Walesa, que ganó el Premio Nobel de la Paz en 1983 y durante cinco años (1990-1995) fue el presidente de Polonia, habla de una información que se publicó mientras él se encontraba en Venezuela.

El mes pasado, los investigadores del Instituto de la Memoria Nacional (IPN) mostraron a los medios de comunicación unos documentos incautados en la casa del último ministro del Interior comunista, el ya fallecido general Czesław Kiszczak, entre los que se incluye una carta escrita en 1970 y firmada como “Bolek”; el nombre clave de Walesa. En la carta, “Bolek” se compromete a proporcionar información. Los investigadores también mostraron los recibos de dinero.

De hecho, estas acusaciones no son una novedad. Han vuelto a resurgir como consecuencia de una purga impulsada por Jarosław Kaczyński, el líder del partido Ley y Justicia. El partido en el gobierno ha cargado contra sus rivales políticos, la judicatura, los periodistas más críticos y personas que en el pasado tenían vínculos con el comunismo.

La comunidad internacional ha condenado las maniobras del gobierno para paralizar la más alta instancia judicial de Polonia, el Tribunal Constitucional. Un grupo de expertos en Estado de Derecho darán a conocer hoy un informe que pondrá presión sobre la Unión Europea para que considere la posibilidad de imponer sanciones al país cuando la Comisión de Venecia, perteneciente al grupo de derechos humanos del Consejo de Europa, informe sobre las medidas del gobierno polaco.

Estos ataques contra Walesa han molestado a muchos polacos. Algunas de las manifestaciones más recientes contra el gobierno se han convertido en actos de solidaridad con el ex presidente.

“Volvería a hacerlo”

Walesa explicó a The Guardian que en los años setenta tenía contacto con el Bezpieka; como se conocen coloquialmente los servicios de seguridad, como parte de sus actividades sindicales. “En ese momento solo tenía dos opciones: no hablar, no resolver nada y por lo tanto ignorar el Bezpieka, o una segunda vía, que es la que elegí, que era hablar, discutir, convencer y liderar la victoria”.

“Volvería a hacerlo”, ha subrayado Walesa desde su oficina en el Centro de Solidaridad Europeo; un museo y centro de conferencias situado al lado del astillero donde cofundó el primer sindicato libre del bloque soviético en 1980.

Afirma que sus contactos con los servicios secretos en la década de los setenta tenían como objetivo “reunir a las personas valientes, moderar a los más arriesgados y constituir un equipo que con el tiempo pudiera acabar con el partido Comunista”. “Quería saber qué tipo de personas formaban parte de los Servicios de Seguridad y los motivos que los llevaban a ir en contra de los intereses del país y de las libertades individuales”, ha puntualizado.

Al ser preguntado por la identidad de “Bolek” ha indicado que  “Por lo que sé, Bolek es un nombre clave de enlace telefónico. Supe de su existencia al leer los documentos en mi contra. Y ahora me entero de que supuestamente Bolek soy yo. Gran parte de los documentos en manos del IPN son flagrantemente falsos. En un documento relativo a mi contratación constan tres fechas diferentes, 22, 25 y 29, ya que por lo visto todavía no han decidido en qué día fui reclutado”.

El IPN es el depositario de los documentos de los servicios secretos de la era soviética y desde 2007 también puede iniciar demandas. En el último mes, los investigadores del centro han registrado las casas de dos figuras públicas: la de la viuda de Kiszczak, el pasado 29 de febrero, y la del ya fallecido general Wojciech Jaruzelski, el último líder comunista de Polonia.

Kaczyński y su hermano gemelo participaron activamente en el movimiento Solidaridad en los ochenta pero fueron marginados cuando Walesa se convirtió en el presidente del país. Walesa ha insinuado que Kaczyński está utilizando el IPN para vengarse. “Mi acusación tiene un elemento de mala fe, y es falsa del principio al fin”, ha afirmado.

Walesa ya no es un miembro activo de Solidaridad, que apoyó la campaña del partido Ley y Justicia, y ha acusado al partido en el gobierno de ser “un peligro para la democracia”:

Sin embargo, afirma que no está preparado para liderar un partido de la oposición, o simplemente unirse a él: “Hace tiempo que alerté de las intenciones de Kaczyński y nadie me hizo caso. Se equivocaron al votarle. Si se convierte en un peligro para el país no dudaré en actuar para protegerlo. De momento, esta tarea le corresponde a otros”.

Traducido por: Emma Reverter

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