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2015 se nos queda corto

Tan intenso ha sido el año que hemos tenido que habilitar las navidades y ocupar los primeros días de 2016

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Rajoy e Iglesias se reúnen en Moncloa durante casi dos horas

EFE

 

Al 2015 ha habido que añadirle un segundo de más, ese leap second que cada cierto tiempo toca sumar para ajustar nuestros relojes con la rotación de la Tierra. Un insignificante segundito para nosotros, pero decisivo a escala cósmica.

Para ajustar el calendario político con el calendario solar, yo propondría añadirle al 2015 no un segundo, sino una semana entera, ya que este interminable año va a necesitar tiempo de descuento, prórroga y seguramente penaltis. Como no es posible alargarlo, le ocuparemos las primeras semanas al 2016, que no empezará de verdad hasta que no resolvamos todo lo que este año deja colgado: la presidencia del gobierno, la de la generalitat, la continuidad del procés, y si en primavera habrá elecciones generales, catalanas, o las dos a la vez.

Normal que se nos haya quedado tanto para el último minuto: es que al 2015 no le cabía más. Si te pones a contar todo lo que hemos vivido, parece increíble que doce meses hayan dado tanto de sí. Ya solo con haber tenido cuatro grandes elecciones, cada una con su precampaña, campaña, debates, encuestas y agónica noche electoral, era como para haberlo repartido en dos o tres años.

Tan apretado ha ido el año, que no hemos tenido ni navidades, ha habido que habilitar los días festivos porque en los 355 días anteriores no cabía todo lo que había que hacer. Las navidades, a efectos políticos e informativos, siempre han sido los minutos de la basura, ese final de partido en que todos se relajan y guardan fuerzas para el siguiente asalto. Otros años por estas fechas las instituciones colocaban el belén, los telediarios enseñaban imágenes de papanoeles haciendo cosas graciosas, el mensaje del rey era un ruido de fondo mientras preparábamos la cena, y los medios publicaban sus resúmenes del año a mediados de diciembre.

Este año en cambio tenemos una asamblea de la CUP y un comité federal del PSOE entre nochebuena y fin de año, ruedas de prensa diarias, tertulias políticas que no cierran por fiestas, y los redactores esperando al 31 por la tarde antes de poner punto final al especial informativo del año. Que a 2015 todavía le quedan tres días, 72 larguísimas horas en las que te pueden anunciar un pacto de investidura, un adelanto electoral o un congreso extraordinario.

Si para algo sirven las navidades es para coger fuerzas con que afrontar el nuevo año. Esta vez no solo no tenemos descanso, sino que 2016 arrancará como decían en el Hollywood clásico que tenían que empezar las películas: con un terremoto. En pocos días va a pasar algo, en Madrid o en Barcelona (o en los dos sitios a la vez) que sacudirá todo el año venidero.

Así que ya saben, cojan fuerzas que este año la cuesta de enero llega hasta diciembre. Y si no queremos ser espectadores de lo que otros deciden, nos toca también empujar. Feliz año.

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