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Falacias 'ab machismum' (volumen I)

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Las personas feministas siempre tienen que mantener los mismos debates sobre machismo con reaccionarios del movimiento. Con el primer volumen de este recopilatorio podemos abreviar el debate que nos salga en el futuro con este tipo de interlocutores cuando se escuden en excusas y simplismos de 1º de Machismo.

1. El feminismo es igual de malo que el machismo (Falacia absque RAE).

Falso. Error de principiante: ni por la RAE ha pasado.

El feminismo no promueve la supremacía de la mujer. El feminismo es un movimiento que exige igualdad de género.

2. ¿Y por qué se llama feminismo? Eso no es igualitario (Falacia ad palabro).

Se llama “feminismo” porque es una doctrina favorable a la mujer (del latín femĭna), ya que somos nosotras las perjudicadas por el patriarcado: somos nosotras las que ganamos menos, las que somos violadas, las que somos maltratadas, etc.

¿Podría llamarse “igualitarismo” o “todosjuntosismo”? No. ¿Por qué? Primero porque el igualitarismo es  otra cosa y segundo porque no todos necesitan este movimiento para reclamar sus derechos, dado que, en el caso de los hombres, los tienen por el hecho de nacer hombres.

3. Muy feministas pero no pagáis en las discotecas, de eso no os quejáis (Falacia cum discotecum).

Sí pagamos. Y el coste es más alto. El precio que pagamos es el ser usadas como reclamo por el empresario (y sin cobrarle por el servicio) para atraer a hombres que consumen en su local y que, en muchas ocasiones, quieren cobrarse dicha inversión sea como sea. Cualquier mujer que lea este artículo tendrá en la memoria toqueteos, besos forzados y baboseos varios que, para colmo, nos han hecho interpretar como halagos.

4. Las pruebas físicas de algunas oposiciones son diferentes y de eso no decís nada (Falacia ad musculus).

Los hombres de estas profesiones no tienen que demostrar su forma física cuando alcanzan cierta edad pero eso no suele importar a quienes reclaman más dureza en las pruebas a mujeres.

Tener pruebas físicas adaptadas a la fisonomía de cada sexo no es trato de favor, es una justa adaptación para la igualdad de opciones profesionales.

5. Sí, pero si yo peso 120 kilos y hay un incendio, prefiero que me toque un bombero hombre (Falacia ad bomberum).

Para empezar, ningún profesional de ningún cuerpo del Estado trabaja en solitario; todos lo hacen en equipo, por lo que nunca un bombero entrará solo en un incendio.

Para seguir: las pruebas físicas de bomberos exigen levantar solo 40 kilos, por lo que si pesas 120 kilos, más vale que el día de tu incendio haya como mínimo tres bomberos hombres solo para ti. Y, por esa regla de tres infalible, esperemos también que el agujero que te separe de ellos no sea tan pequeño que ninguno quepa por él.

6. La igualdad está muy bien, pero si la ley obliga a que haya tantas mujeres como hombres en cargos de responsabilidad, muchos hombres que valen se quedarán sin él injustamente. No importa el sexo, lo que importa es que valgan (Falacia pro Albert Rivera).

Escucharemos muchas veces esto como prueba de lo dañino que es el machismo sutil. Quien suele escudarse en esto para no ceder ni un ápice suelen ser hombres con miedo a perder sus privilegios. No les preocupa lo más mínimo que durante siglos haya sido el hombre el que, gracias al patriarcado, haya ocupado siempre altos cargos (y medios y bajos y subterráneos) en detrimento de mujeres que, en incontables ocasiones, estaban más preparadas y lo merecían más.

No son capaces de hacer ningún tipo de lectura que no sea la de "que el rollo este de la igualdad no deje sin cargo a ningún hombre válido" sin pensar que, eso que tanto temen, lleva sufriéndolo la mujer toda la historia.

Pero voy más allá: ¿acaso la paridad no dejaría también en la cuneta a mujeres mucho más válidas por el hecho de tener que incluir al 50% de hombres? ¿Por qué se da siempre por hecho que solo serían víctimas de esta obligatoriedad los hombres?

Lo ideal sería no tener que conseguir la igualdad a golpe de ley, pero cada día estoy más convencida de que en esta sociedad no queda otra.

7. Yo estoy de acuerdo con la igualdad, pero tú eres demasiado radical (Falacia ergo sísípero).

Esta duele particularmente cuando te la dice alguien de izquierdas y es, precisamente, donde más la oigo. Hombres que luchan contigo codo con codo, que están a tu lado en manifestaciones por la igualdad social, que están hartos de escuchar cómo a ellos mismos los tachan de “radicales” por haber gritado consignas en la calle y por hacer huelgas.

Hombres orgullosos de ser radicales y luchadores que te llaman “radical” con tono despectivo a ti porque hay ciertas luchas que, al parecer, hay que hacerlas en voz baja y sin interrumpir las verdaderamente importantes, que ya te informarán ellos de cuáles son.

En definitiva, hombres que se saben el discurso feminista pero no se han empapado de él.

La igualdad de género no es incompatible con la igualdad social, van de la mano y tienen que conseguirse juntas. Ninguna roba tiempo o protagonismo a la otra.

Por todo esto, la revolución será feminista o no será.

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