El Gobierno abrirá una investigación sobre las denuncias de palizas a migrantes en Ceuta por parte de militares
El Gobierno abrirá una investigación interna para esclarecer las palizas y vejaciones de militares que denuncian al menos una veintena de migrantes de Ceuta y que reveló elDiario.es. Según fuentes de la Moncloa, el Ejecutivo no tenía constancia de esas denuncias de agresiones que también refrendan las organizaciones de derechos humanos que trabajan sobre el terreno. Aunque, en cualquier caso, se compromete a dar los pasos necesarios para averiguar lo ocurrido y depurar responsabilidades.
Este periódico adelantó este martes que una veintena de testimonios recopilados de manera directa, a los que se suman un centenar de casos detectados por organizaciones sobre el terreno, describen un patrón común por parte de determinados grupos de soldados españoles (especialmente por parte de regulares y legionarios) que actúan con violencia contra los marroquíes llegados a finales de julio a Ceuta, incluidos menores de edad. También denuncian prácticas humillantes, como obligar a raparse el pelo ante la amenaza de devolverles a Marruecos o golpearles en caso de negarse a hacer cualquier cosa que se les ordena con la finalidad de denigrarlos, según los denunciantes.
A pesar de la gravedad de las denuncias, ningún grupo político interpeló al respecto este miércoles en el Congreso ni al presidente, ni a ningún ministro durante la sesión de control. Aunque varios socios del Ejecutivo, preguntados por elDiario.es, sí reclamaron explicaciones a posteriori en declaraciones públicas. La portavoz de Sumar en el Congreso, Verónica Martínez, exigió este miércoles al Ministerio de Defensa y a su titular, Margarita Robles, que pongan en marcha una investigación sobre “las denuncias que estamos conociendo sobre palizas y vejaciones a personas migrantes por parte de militares que patrullan en Ceuta”, desveladas por elDiario.es. Asimismo, Martínez pidió a Robles “depurar responsabilidades” en el Ejército una vez obtenga toda la información sobre estos episodios.
“Nos preocupan e indignan enormemente” estos comportamientos, denunció Martínez, que sostuvo que este tipo de episodios son “contrarios a todos los valores democráticos que debería representar el Ejército de una sociedad democrática”. “Por desgracia, no es la primera noticia sobre actos de este tipo que merecen condena y repulsa”, criticó la portavoz de Sumar, que señaló directamente a la ministra Robles para asegurar que “no puede quedarse sin actuar ante estos hechos” y para exigirle “investigar, dar explicaciones y depurar responsabilidades”. “Si no lo hace, Defensa estaría siendo cómplice de vulneraciones de derechos humanos”, avisó.
En la misma línea se expresó el portavoz adjunto del grupo parlamentario de Sumar y líder de IU en el Congreso, Enrique Santiago, que calificó de “inaceptables” estos comportamientos de algunos militares. “Hace dos semanas planteamos nuestra preocupación al respecto en la tribuna del Congreso, y la semana pasada presentamos un escrito, y seguimos sin tener noticia de que el Ministerio de Defensa haya tomado ninguna medida”, denunció Santiago, que acusó al departamento que lidera Margarita Robles de tener, al menos, una “responsabilidad in vigilando” sobre estos malos tratos.
“Esta no es una acusación contra todo el Ejército, porque en las noticias que se han publicado se acota que [los militares acusados] forman parte de determinados cuerpos: es fácil determinar cuáles son esas manzanas podridas”. Y, cuando Defensa lo haga, debería no solo tomar medidas disciplinarias, sino “dar traslado a la Fiscalía” de las eventuales “acciones delictivas” que hubieran llevado a cabo estos militares, espetó el portavoz adjunto de Sumar.
Por su parte, fuentes de Podemos aseguraron que los testimonios recogidos por elDiario.es revelan acciones de “extrema gravedad” que “exigen una investigación en profundidad”, y exigen “la suspensión de empleo y sueldo y la retirada del arma a todos los militares que estén ejerciendo violencia contra personas migrantes en Ceuta” hasta que “se aclare lo ocurrido”. “Si se confirman su participación en los hechos, deberían ser expulsados inmediatamente” del Ejército, plantean igualmente los morados.
Redadas de patrullas militares
Una de las agresiones denunciadas ocurrió la madrugada del viernes 11 de septiembre. elDiario.es recibió el aviso de una redada de dos patrullas de militares españoles en la barriada de Los Rosales. Un equipo de activistas del colectivo Brigadas de Apoyo Mutuo acababa de llegar a la zona para documentar lo ocurrido. Allí, una decena de legionarios estaba desplegada en distintos puntos de un vecindario. Varios uniformados estaban concentrados junto a una casa en ruinas, donde malvivían desde hacía semanas un grupo de migrantes marroquíes. Al percibir la presencia de voluntarios y periodistas, los soldados comenzaron a abandonar ese punto, donde tres migrantes heridos pedían auxilio, y se trasladaron al otro extremo del vecindario, donde otros seis soldados trataban de esconderse de las cámaras.
En ese mismo momento, tres hombres ceutíes se cubrieron el rostro y, colocados delante de los militares que evacuaban la zona, empezaron a lanzar latas y piedras a los activistas y periodistas que observaban los hechos. Los soldados no recriminaron en ningún momento ni trataron de frenar el intento de agresión de los vecinos encapuchados, sino que aprovecharon ese mismo instante para reagruparse y apartarse. En ese momento, un hombre con una gran brecha en la cabeza y la cara ensangrentada, descendió de lo alto del vecindario, mientras uno de los soldados se dirigía al vehículo militar. “¿Quién te ha hecho eso?”, le preguntó Ibrahim Benavides, vecino y líder comunitario de la barriada de El Príncipe, delante del uniformado. “Los militares”, dijo el hombre, casi sin poder mantenerse en pie, señalando a uno de los soldados, que se metió en el vehículo oficial, recogió a otros compañeros y arrancó.
Cuando los militares se retiraron del barrio, un migrante tras otro empiezan a aparecer entre los rincones donde se habían escondido. “Estos militares nos han golpeado y humillado. Nos han quitado los teléfonos y todo lo que teníamos. No han dejado a nadie sin golpear”, dice Adam, uno de los chavales que presenciaron los hechos y, tras recibir un golpe con la defensa de los militares, logró escapar. A su alrededor, una decena de migrantes quieren contar lo sucedido.“Como puedes ver, han abusado de nosotros. Uno de los chicos más golpeados es menor de edad. Se han ensañado con nosotros de la forma más cruel”, añade mientras ese mismo adolescente que menciona, también llamado Adam, toca su labio ensangrentado. Tres jóvenes tuvieron que ser trasladados al hospital al presentar lesiones y heridas de consideración, tras ser recogidos por una ambulancia.
Desde el Gobierno aseguran a elDiario.es que “no les consta ninguna denuncia” y condenan “cualquier tipo de violencia”. “Las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado trabajan en Ceuta para preservar la convivencia. No cabe duda de que se investigará cualquier agresión que se haya podido cometer”, señalan las mismas fuentes.
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