Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
Noticia de agencia

Noticia servida automáticamente por la Agencia EFE

Esta información es un teletipo de la Agencia EFE y se publica en nuestra web de manera automática como parte del servicio que nos ofrece esta agencia de noticias. No ha sido editado ni titulado por un periodista de eldiario.es.

De Kabul a Madrid: la huida del caos de Afganistán para buscar una vida mejor

De Kabul a Madrid: la huida del caos de Afganistán para buscar una vida mejor

0

Fuenlabrada, 16 dic (EFE).- La familia Torabi, que el pasado mes de agosto abandonó la ciudad de Kabul sumida en el “caos” después de la toma del poder por los talibanes para buscar una vida mejor en España, pide a la ONU que ayude a la población afgana porque la vida en su país de origen es “imposible”.

En una entrevista con Efe, el matrimonio formado por Zhora y Sayed Kazim relata los días de “pesadilla” que vivieron junto a dos de sus hijos y la madre de él antes de llegar a la base aérea de Torrejón de Ardoz el pasado 25 de agosto.

En la capital afgana tenían una posición acomodada. Zhora, de 46 años, era la única mujer contable de la sucursal del banco en el que trabajaba, mientras que su marido, Sayed Kazim, de 55 años, que es ingeniero, desarrollaba un proyecto agrícola.

“La situación era caótica. Para las mujeres era tremendamente difícil. Nosotros recibíamos amenazas por parte de los talibanes. Nos hacían la vida imposible. Todo estaba cerrado. Los niños no podían ir al colegio”, explica la mujer.

Su esposo señala que “la gente no tiene trabajo, muchos no tienen alimentos para comer y las mujeres no pueden acudir a sus empleos”, por lo que hace un llamamiento a las Naciones Unidas a apoyar a la población afgana.

“Cuando llegué a Madrid el 25 de agosto me encontré con gente muy amable y muy respetuosa. Había una diferencia abismal con Afganistán. Esto me transmitió mucha serenidad y mucha calma. Estoy muy contenta de haber llegado a España, donde he visto un respeto que me ha dejado asombrada”, asegura Zhora.

La hija mayor, de 17 años, se ha hecho voluntaria del programa de juventud de Cruz Roja y acude a clase de español junto con sus padres. Quiere estudiar Informática en la Universidad.

El más pequeño de la familia, de 8 años, está escolarizado en un colegio que cuenta con un aula de enlace para facilitar el aprendizaje del idioma.

“Cuando vivíamos en Afganistán mi hijo era aficionado al fútbol y seguía al Real Madrid. Ahora, está muy feliz porque ha visto cumplido su deseo de conocer Madrid. Incluso, quiere ser futbolista. Mi hija también está muy contenta porque va a clase de español. Todo esto es para mí un motivo de satisfacción”, indica la madre.

El principal objetivo del matrimonio es aprender el castellano para comunicarse con la gente y encontrar un empleo y poder sufragar los gastos de la familia. Ellos quieren hacer su vida en España y que sus hijos continúen sus estudios aquí.

No piensan volver a Afganistán porque “la situación no está mejorando, sino todo lo contrario, cada vez va a peor”.

Agradecen la solidaridad, el apoyo moral y el acompañamiento que les está brindando Cruz Roja y que hace que no sientan nostalgia.

Esta familia forma parte del programa de acogida temporal de Cruz Roja para solicitantes de protección internacional, que incluye la cobertura de sus necesidades básicas de alojamiento y manutención por un periodo de entre dieciocho y veinticuatro meses, en casos de extrema vulnerabilidad, o hasta la resolución de la solicitud de asilo.

Al llegar a España y pedir asilo, accedieron a un dispositivo de cinco plazas situado en la localidad madrileña de Fuenlabrada, dentro del programa estatal financiado por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, precisa la mediadora social, Isabel Pérez Barranco.

En sus primeros meses, Cruz Roja les ha ayudado con gestiones administrativas, el empadronamiento, la escolarización de los menores, el acceso a la sanidad y las clases de español que son obligatorias dentro del programa.

Una vez que les concedan el estatuto de refugiados, podrán pasar a la segunda fase del programa en la que vivirían de forma autónoma, aunque seguirían recibiendo ayudas para la cobertura de sus necesidades básicas.

Ximena Hessling

Etiquetas
stats