Las autonomías colapsan el mercado tecnológico para habilitar clases 'on line' y retrasan la llegada de portátiles a las aulas
Los gobiernos central y autonómicos -no sólo en España- han colapsado el mercado tecnológico en busca de dispositivos digitales para habilitar la educación a distancia y semipresencial de sus alumnos, en previsión de que la expansión de la epidemia obligue a cerrar las escuelas. El Ministerio de Educación tiene firmado un convenio con las comunidades para adquirir medio millón de ordenadores portátiles y tabletas con acceso a internet para paliar la brecha digital acentuada por la crisis del coronavirus.
En paralelo, la mayoría de gobiernos autonómicos han anunciado una compra propia de material tecnológico. Andalucía, la comunidad con mayor población escolar, dejó a más de 90.000 alumnos desconectados con el parón de las clases en el tramo final del pasado curso. La Junta anunció la compra de 150.000 portátiles con fondos propios -45 millones de euros- y espera recibir otros 180.000 del convenio suscrito con el Ministerio (100 millones a ejecutar en un plazo de 4 años, la Junta aporta 20 millones). Pero la sobredemanda de material ha colapsado el mercado tecnológico -como ocurrió con la adquisición de material sanitario en el inicio de la pandemia- y el curso académico ha empezado hace unos días sin las herramientas prometidas. Ni han llegado los prometidos por el Ministerio -previstos para después de Navidad- ni los del Ejecutivo andaluz.
Los estudiantes que acaban de iniciar el curso escolar en España han pasado seis meses sin clases presenciales, un frenazo que ha ensanchado la brecha social del alumnado, porque no todas las familias tenían al alcance tabletas digitales, ordenadores y móviles inteligentes para seguir el curso desde casa. Hay varios motivos de esta “desconexión académica”, pero el que más preocupa a las autoridades es la llamada “brecha digital”. En Andalucía, la interrupción de las clases presenciales dejó “desconectados” a 90.882 estudiantes, necesitados ahora de un doble refuerzo escolar para recuperar el ritmo de aprendizaje que perdieron.
A la semana del confinamiento ya se había habilitado un módulo específico en el sistema informático de la Consejería de Educación andaluza (Séneca) para detectar a los alumnos que rompieron el vínculo con la escuela, a partir de la información que iban facilitando a la Inspección Educativa los propios centros. La población escolar andaluza desconectada se localizó sobre todo en las etapas obligatorias (68.167 estudiantes). Por etapas: 11.164 alumnos de Infantil; 33.860 de Primaria; 34.307 de Secundaria; 3.762 de Bachillerato; 4.784 de FP de grado medio y superior, y 3.015 de otras enseñanzas.
El pasado 20 de junio, tras finalizar el último trimestre no presencial del curso, Educación presentó un informe sobre las razones de esta desconexión, con dos conclusiones principales: muchas familias carecían de recursos tecnológicos para que sus hijos siguieran el curso a distancia, pero tampoco la escuela estaba preparada: ni había material digital para garantizar la enseñanza obligatoria de todo el alumnado, ni todos los colegios o profesores estaban formados. Se visibilizó entonces ese surco digital, que en realidad era una brecha superpuesta a la brecha social (escuelas de barrios adinerados frente a barrios pobres o zonas rurales).
El informe reveló que un tercio del total de alumnos andaluces desconectados, alrededor de alrededor de 30.000 jóvenes, eran víctimas de esa brecha digital. El confinamiento en casa les dejó sin ninguna vinculación tecnológica con sus profesores, bien porque carecían de dispositivos tecnológicos y conexión a internet, bien porque ni ellos ni su entorno familiar ni sus escuelas tenían dichas herramientas. O tenían, pero no sabían usarlas con fines educativos.
La Inspección Educativa detectó que el 16,86% de los estudiantes desconectados tenía “acceso inadecuado a tareas planteadas a distancia o por internet”; el 18% “no respondía a los requerimientos de comunicación realizados” por parte de las escuelas (sin especificar razones); el 14,18% mostró “especial dificultad en la realización de tareas planteadas a distancia o por internet”; el 25,59% “no realizaron tareas planteadas a distancia o por internet” (sin especificar razones); y el 25,38% quedaron desplazados “por otros motivos” (sin especificar). Los datos del informe están desglosados por provincias, pero no se percibe un porcentaje mayor de desconexión del alumnado en las zona rurales más aisladas.
Con este informe sobre la mesa, el Gobierno andaluz de PP y Ciudadanos anunció planes específicos de refuerzo escolar para estos jóvenes, incluida una partida de 45 millones de euros para comprar 150.000 ordenadores portátiles que se distribuirían entre las escuelas más afectadas y que “estarían disponibles antes de que se inicie el curso escolar”. Los propios centros, a demanda de la consejería, propusieron 141.407 medidas para recuperar a los alumnos desconectados (un mismo chico podía ser objeto de varias propuestas). La mayor parte fueron actividades de refuerzo y recuperación (41.411 medidas), también se “solicitó ayuda a la entidad local para comunicarse con el alumnado y su familia (13.196 casos) y otras 77.213 medidas no especificadas. Sólo en un porcentaje menor se planteó ”hacer llegar al alumnado material tecnológico“ (9.587 casos).
La compra de ordenadores portátiles por valor de 45 millones de euros fue aprobada en Consejo de Gobierno el pasado mes de julio, pero los dispositivos tecnológicos prometidos se han retrasado más de lo previsto. Esta semana, según fuentes de Educación, se ha recibido por parte del proveedor una primera partida con unos 25.000 portátiles, “que en los próximos días se irán repartiendo a los centros”. “Seguirán otras tantas partidas en las próximas semanas. El mercado tiene una altísima demanda por parte de gobiernos autonómicos y centrales de todos los países de estos dispositivos, de ahí que vayan llegando en distintas remesas”, explican desde el departamento de Javier Imbroda.
El problema es común en todas las administraciones, en todos los países, y ocurrió lo mismo que en el inicio del estado de alarma con la falta de equipos de protección individual, mascarillas, guantes, gel hidroalcohólico... La sobredemanda de móviles, tablets y ordenadores portátiles ha saturado el mercado nacional e internacional. Todos los gobiernos se han lanzado a comprar lo mismo, al mismo tiempo, y en grandes cantidades. Es el argumento que ofrece la Consejería de Educación para explicar por qué el curso escolar ha empezado sin los ordenadores portátiles anunciados y presupuestados hace dos meses.
La inversión de 45 millones se une a las más de 7.400 tablet y 7.800 tarjetas SIM adquiridas durante el estado de alarma y que fueron destinadas, también en régimen de préstamos, al alumnado sin medios tecnológicos, de forma que pudieran continuar con su formación 'online'. La compra de portátiles se une a otras medidas para impulsar cambios metodológicos como mejora la conectividad, con 1 Gbps en el cien por cien de los centros educativos, y la formación en competencias digitales para los más de 100.000 docentes de los centros públicos.
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